El misterioso encanto de la arquitectura

El misterioso encanto de la arquitectura

El secretario del Comité Internacional de Críticos de Arquitectura llegó al país para investigar el edificio del Banco de Londres, ideado por Clorindo Testa, donde hoy funciona el Banco Hipotecario. Intimidad de su visita. 26 de Octubre 2010

Volé catorce horas para venir a Buenos Aires atraído por una obra de arquitectura. Parece una locura, ¿No? Estoy aquí y todos mis pensamientos giran alrededor de ella, que es interesante para mucha gente, incluso fuera del mundo de la arquitectura", introduce Manuel Cuadra, aún sorprendido de que este edificio genere tanto interés, al punto de que la Universidad de Texas le encomendara la misión de relevar, investigar y escribir un libro sobre esta obra de Clorindo Testa de la década del ´60. "Cuando se inauguró, vino hasta el Príncipe de Inglaterra y lo visitaron más de 25.000 personas. Estamos hablando de un edificio bancario, no de un monumento nacional ni una iglesia", aclara el hombre que intentará explicar la magia de esa obra. Aunque confiesa: "Podré contar muchas cosas pero, en el fondo, es un misterio".

Sin sacarse ni un minuto el traje de crítico, enseguida comienza a analizar el todo y sus fragmentos, la pieza y su relación con el entorno. “Es la obra de arquitectura más importante que ha producido la Argentina. Es una máquina perfecta y eso tiene que ver con el ensamble del estudio SEPRA y Testa. A la hora de juntar a los súper profesionales con el artista, se formó algo excepcional que se tradujo en este edificio en el que cuanto más se adentra uno, más privado se vuelve. Por la forma de proyectar, Clorindo pasa muy sutilmente de un tratamiento funcional a generar metáforas. Eso de apoyar las áreas públicas comunica otras cosas también, como que lo público está más próximo a la ciudad", desgrana Cuadra, quien compara esta obra con alguna de Gaudí en Barcelona. El arquitecto peruano-alemán intentará explicar en su próximo libro que es posible ser racional, funcional y económico a la hora de construir y a la vez cumplir con lo que se requiere para ser tocado por una obra de arquitectura.

Investigando su profesión
"Una particularidad de mi vida es enfrentarme a cosas bastante complejas. Partiendo de que tengo un padre peruano, pero no así nomás. Es de Marcabamba (un distrito de 122 km2 de superficie en la provincia de Páucar del Sara Sara) y mis abuelos eran un indio y una española. Mi madre, alemana, católica protestante, tuvo un padre marinero y prusiano". Manuel estudió en Lima, en la Universidad de Ingeniería. "Yo creo que fue la arquitectura que me eligió a mí y no yo a ella". Cuadra dice que no fue una decisión, sino que resultó a partir de un test vocacional al finalizar el secundario. "Lo fabuloso de esta profesión es que contiene todos los aspectos objetivos y subjetivos. Para ser buen arquitecto hay que entender a los seres humanos, saber organizar los espacios, los trabajos en la obra. Todo lo que tú haces sólo tiene sentido si todos se encuentran bien en los espacios que tú produces. La arquitectura es ciencia, técnica y arte", define. Luego, obtuvo una beca en Alemania para su tesis de doctorado, en la que investigó la dinámica histórica de Perú, Chile, Bolivia y Ecuador.

Lo interesante de la carrera de Manuel Cuadra es que nunca se dedicó a la construcción, sino a la investigación y al análisis de la arquitectura. "Entiendo mi trabajo de teórico como una preparación. Seguramente seré arquitecto en la próxima vida", arroja. Su meta, según él, es entender la complejidad de esta disciplina.

Cuadra vive en Alemania y tiene una cátedra de Historia de la Arquitectura en la Universidad de Kassel. "Ahí formamos arquitectos, urbanistas y paisajistas. Y las tratamos juntas. Porque es falso tomar la ciudad como un hecho técnico solamente y no como un hecho social y cultural. El paisaje, por su parte, será una de las profesiones centrales en el siglo XXI, relacionando naturaleza y cultura", sostiene. En su cátedra aborda la historia del medio ambiente construido, que es paisaje, ciudad y arquitectura simultáneamente. "Los seres vivos siempre generaron estrategias para sobrevivir en condiciones muy diversas. Hoy también podemos resolver estos problemas de la naturaleza que venimos descuidando hace 200 años".

Su relación con la Argentina
"Siempre ha tenido una presencia fuerte en mi vida este país. De niño tenía un radio a transistores y por las noches, escondido debajo de la colcha escuchaba un programa de lucha libre que transmitían desde el Luna Park", rememora. Luego la relación se dio a través de los incontables libros editados por casas argentinas que llegaban a sus manos y de las películas que lo marcaron. "A mi mamá la llamábamos Libertad Lamarque, por llorona", se ríe. Pero enseguida se pone serio y arroja: "Los argentinos no están satisfechos con lo que están viviendo y comparto la impresión de que la clase política argentina no está a la altura de este país. Ciudades de este tamaño son una proeza cultural. Buenos Aires tiene una cultura urbana muy característica y ese milagro de la convivencia de millones de seres humanos no sólo es tolerable, sino placentero. ¿Qué es lo que hace grande a París? La aventura cultural. Y Buenos Aires ofrece eso: tiene una cultura urbana propia que uno percibe y goza", concluye.

El Banco de Londres
En 1959 se organizó un concurso privado para proyectar y construir la Casa Central del Banco de Londres y América del Sud. Previamente, un arquitecto inglés había definido el programa y seleccionado cuatro o cinco estudios a quienes invitar a participar. El ganador fue el equipo integrado por Clorindo Testa y el estudio SEPRA (Sanchez Elía, Peralta Ramos y Agostini). Ubicado en la esquina de Reconquista y Bartolomé Mitre, el edificio es hoy sede del Banco Hipotecario.



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