El mapa de los expatriados

El mapa de los expatriados

Cuáles son los mejores destinos para los ejecutivos que deciden hacer carrera internacional. Los pros y contras de cada uno de los países. 05 de Julio 2011
Cuando Santiago Galli llegó a San Pablo con su familia, una de sus grandes preocupaciones era la seguridad y el tránsito. Seguiría trabajando en la misma empresa, Unilever, aunque como global category Marketing Manager, con lo cual adaptarse a la cultura empresarial no sería difícil. Su llegada a la ciudad brasileña fue el resultado de una consciente decisión. Holanda o Brasil eran las opciones. En su primera vez como expatriado no estaba solo. Iba acompañado por su mujer, dos hijos y otro en camino. Fue así que Brasil, uno de los países del BRIC, resultó el destino elegido, especialmente por la cercanía. 

Es que, a la hora de definir una propuesta de trabajo fuera de su país de origen, un ejecutivo tiene en cuenta infinidad de cuestiones que, principalmente, se pueden englobar en dos categorías: económicas o exclusivamente profesionales y de calidad de vida. Y encontrar el equilibrio perfecto es el gran desafío.

En promedio, las compañías tienen un 4 por ciento más de asignaciones internacionales que en 2008, según la encuesta que realiza la consultora Mercer cada dos años. De todas las regiones, América latina y Asia Pacífico fueron las que más crecieron, ambas un 9 por ciento, en comparación con Europa, que sólo aumentó un 4 por ciento su dotación de expatriados, y América del Norte, que disminuyó un 3 por ciento.

“Hoy en día, hay una mayor predisposición de los jóvenes a tener una asignación internacional. Sin embargo, el gran problema es qué hacer con el cónyuge que, generalmente, también trabaja. Muchos fracasos se dan por problemas familiares”, explica Zoltan Rosenfeld, director Asociado de Mercer.

Desde el punto de vista de las empresas, una asignación internacional cuesta entre tres y seis veces más que un empleado local. En el caso de Tenaris, la organización argentina que más expatriados tiene (400 en 40 países), ese número es exactamente un cuatro por ciento. Justamente, por el costo que representan es que, en el mundo de hoy tan globalizado, la tendencia es a trabajar por regiones y evitar pagar asignaciones por movilidad muy elevadas. “Lo que se busca es no mandar un argentino a Indonesia cuando se puede enviar un malayo. Buscamos tener escalas salariales regionales”, cuenta Horacio Galli, responsable de Asignaciones Internacionales de Tenaris, empresa que utiliza en un 78 por ciento de los casos el home approach para pagar los sueldos –el más usado en la Argentina–, es decir, se tiene en cuenta el poder adquisitivo del país de origen con un ajuste según el costo de vida del destino. Y el ahorro sigue siendo en su moneda local.
En el caso de Procter & Gamble, la tendencia es la misma aunque también se da el cruce de talentos por región.

Pero, ¿cuáles son los mejores destinos para un expatriado? ¿Cuáles son los países que mejor pagan y en cuál se vive mejor?

Según un estudio que realiza el HSBC sobre la base de más de 4000 expatriados, la principal razón por la cual los ejecutivos deciden iniciar una carrera internacional es su crecimiento profesional y el económico (57 por ciento).

Así, Rusia es el destino más recomendable para quienes tienen como prioridad alcanzar un buen nivel económico en poco tiempo. Al país de los zares lo siguen los territorios árabes: Arabia Saudita, Bahrein y Emiratos Árabes Unidos (EAU). Con estos resultados, Medio Oriente sigue ampliando la brecha con los países europeos que, con excepción de Suiza, ocupan los últimos lugares de la tabla de 25 posiciones. En cambio, para aquellos que prefieren un nivel salarial más modesto pero una excelente calidad de vida, Tailandia parece ser su lugar. Canadá, que en 2010 ocupó el segundo puesto, el año anterior fue primero en la tabla. Bahrein, con un muy decoroso tercer lugar, es el país mejor posicionado en ambos estudios, datos para destacar. Lo sigue España, primera nación europea de la lista.
Al igual que en el país vecino, Indonesia se caracteriza por ofrecer a sus invitados una buena calidad de vida. Y, si bien está hace muy poco tiempo –cuatro meses–, Bárbara Pipan, brand Manager Senior de Danone Indonesia-Baby Division, utiliza una palabra muy expresiva para contar su experiencia: “Acá te sentís malcriada. La gente es muy hospitalaria, amigable y la mano de obra, muy barata. Esto se refleja en el ejército de empleados que tienen las familias expatriadas: chofer, empleada doméstica, cocinera”. Además, el costo de vida es inferior al de Buenos Aires. “El nivel de vida que tengo en Jakarta, en la Argentina me saldría un 80 por ciento más”, calcula Pipan.

Si bien la ejecutiva aceptó el desafío en la primera reunión, reconoce que en consumo masivo las mecas son Europa y los Estados Unidos. “Ahí está todo lo nuevo y la plata. Los packagings que ves en Londres o en París son impensables en este país. Y, en el caso de Danone, expatriarse en la capital francesa o en Barcelona te lleva a trabajar, teóricamente, con la mejor gente y aprender muchísimo”, detalla.

Sebastián Rubens y Rojo puede hablar en primera persona de cómo ser un expatriado en Medio Oriente. Siendo consultor de Human Capital en Booz, en los Estados Unidos, tuvo como cliente al gobierno de Abu Dhabi. Y, cuando le propusieron dejar de viajar y trabajar directamente para ellos, no dudó en aceptar la propuesta. Desde que comenzó a estudiar psicología, su meta fue ser un agente de cambio organizacional. De ahí, que sumó a su CV un MBA en Wharton y un master en Relaciones Internacionales. Y esta era su gran oportunidad. Además, le ofrecían un mejor sueldo –es el gobierno del mundo que mejor paga– e iba a un país de impuestos “0” –en Abu Dhabi, los únicos que pagan taxes son los estadounidenses–.

Sin embargo es una cultura muy diferente. “Más tarde me ofrecieron pasar al área de Educación y allí me postulé para el puesto de Division Manager. Si bien nunca sentí discriminación, en este caso experimenté un techo de cristal por no ser árabe”, cuenta Rubens y Rojo, que a pesar de trabajar en Abu Dhabi prefiere vivir en Dubai. “Tengo un hora de viaje pero la calidad de vida es más atractiva. El departamento, en el centro de la ciudad, cuesta la mitad y aquí el grupo de expatriados es más diverso”, explica. 

La atracción europea
Ubicación privilegiada, sede de las casas matrices de muchas de las compañías más grandes del mundo y economías desarrolladas ayudan, y mucho, a que los países europeos sean uno de los destinos preferidos por los ejecutivos que dejan sus lugares de origen. “Las expectativas en estos países son muy altas. Pero, con fórmulas ya comprobadas, vas más a aprender qué aportar”, señala Martín Maggio, quien hoy, desde San Pablo, es director regional de Marketing para América latina de Avon, pero que vivió cuatro años en París trabajando para L’Oréal.

La mayoría de los ejecutivos que pasó por el Viejo Continente concuerda en que, si bien la calidad de vida de América latina –países como Brasil, Argentina, Perú– es difícil de mantener y hoy hay mayores posibilidades de ser parte de la toma de decisiones, pasar por Europa es una experiencia que no se puede desperdiciar.

“Las empresas francesas son muy celosas del control y les gusta alinear los objetivos de la compañía para devolverte. Te reciben muy bien pero, a la semana, ya te empiezan a cobrar”, explica Maggio, y recuerda que, cuando le ofrecieron ir a Francia, había una lista de profesionales que querían ocupar su lugar.

En el caso de Miguel Premoli, su destino en el mundo parece ser Barcelona, ciudad donde actualmente reside y a la cual no le encuentra ninguna contra. El director de RR.HH. de PepsiCo Europa asegura que la capital catalana tiene el tamaño justo: suficientemente grande para encontrar lo que necesita, pero no tanto para tener los problemas de una gran ciudad, como el tránsito. Reconoce el atractivo del Viejo Continente, pero cree que en consumo masivo, hoy, los países emergentes, “con poblaciones enormes que tienen más poder adquisitivo y crecen a doble dígito”, son las estrellas.

Un poco más al norte y mucho más lluviosa, Inglaterra. Su capital, Londres, es definida como una de las ciudades más atractivas para visitar. Con una excelente propuesta de entretenimiento, es, además, la que marca tendencia en marketing, management y tecnología. Y, por supuesto, una de las capitales financieras más importantes del mundo.
“Haber trabajado en marketing en Londres te da chapa”, asegura Agustín Beccar Varela, quien cuando vivió allí era gerente global de Marketing de Ballantine’s en Pernod Ricard. Hoy, ya de regreso en la Argentina, recuerda su experiencia. “Al inglés le cuesta mucho el tema de los conflictos y prefiere no discutir. Es muy formal”, cuenta Beccar Varela a quien, como buen latino, le pedían que hablara menos y más bajo.  En su calidad de local plus, no expatriado, no le pagaban la educación privada de sus hijas. “La primaria es excelente, aunque el Estado te asigna la escuela según tu zona de residencia –no hay un barrio en el que prefieran vivir los expats–. Pero la secundaria se reduce a muy pocas opciones”, detalla.

Justamente, él tiene su propia teoría de por qué el costo de vida allí es tan alto: “La comunidad financiera es muy grande y gana mucha plata, lo que levanta los precios de la ciudad”.

Osvaldo Capoulat, hoy director Comercial para América latina de la firma suiza de fragancias Firmenich, también hizo su experiencia, en su caso de tres años, en la gris Londres. “Lo malo no es la lluvia, sino no ver sol. En invierno, incluso, te deprime y se nota en el trabajo”, asegura. Hoy, desde San Pablo, hace una comparación de los dos destinos. “En Londres estaba muy cerca de la casa matriz, que es en Ginebra, lo cual es muy positivo para que te conozcan”, empieza. Y continúa con ironía: “Los ingleses son muy jerárquicos. Para hablar con mi jefa, tenía que sacar turno. Les encanta hacer reuniones e intelectualizar muchos los temas”. 

En cuanto a las comodidades, mientras en la ciudad inglesa vivía en 70 m2; en Brasil, su casa, en un barrio residencial, tiene 400 m2, con servicio doméstico y babá, la persona que cuida a los niños. El sistema de salud es otro de los puntos donde el país sudamericano saca ventaja. “A igual trabajo, el sistema acá es muy superior”, analiza. Si bien Italia no figura en el top 25 de ninguno de los dos rankings, su cercana cultura con la Argentina hace que los ejecutivos locales la tengan en cuenta. Aunque con algunas consideraciones. Los pros: los argentinos son muy queridos, aprender el italiano es fácil, el país es muy lindo, se come muy bien, tienen muchas vacaciones (35 días hábiles por año, más 4 horas, o sea medio día por mes), te va a visitar mucha gente. Los contra: cuando la responsabilidad aumenta el idioma empieza a ser un problema. Los italianos son muy desordenados y hay que acostumbrarse a eso. A la vez, son creativos, lo cual es positivo, pero también abruman con sugerencias de cómo hacer las cosas.  “Hay diferencias culturales inexplicables. Por ejemplo: los italianos pueden discutir eufóricamente y a los dos minutos estar de acuerdo”, cuenta un ejecutivo argentino que trabaja en una gran empresa italiana pero prefiere no dar su nombre.

América latina tiene lo suyo
Mercados en crecimiento, oportunidad, toma de decisiones y cercanía son las principales características que hacen que la región esté pintada en el mapa de los expatriados.
“Hoy, América latina es muy atractiva para muchos gerentes por la cantidad de desafíos que se presentan: manejo de crisis, dinamismo y agilidad de los mercados”, señala Hernán Shinji, director de RR.HH. de Procter & Gamble. En el caso de la empresa estadounidense, uno de los destinos de la región más codiciados es Panamá, headquarter regional, donde el 90 por ciento de los ejecutivos que reside allí son extranjeros.  Brasil es, por supuesto, un destino muy codiciado. “A los argentinos, Brasil los predispone muy positivamente”, asegura Eduardo Perelli, socio de Human Capital de Ernst & Young, quien asegura que el país vecino será uno de los que más demande talento argentino. “Con el Mundial y los Juegos Olímpicos necesitarán management y nosotros estamos cerca”, explica.
“Hoy, Brasil conviene porque tiene un moneda fuerte. Podés ahorrar”, agrega Galli.  Si bien ser expatriados ya los hace miembros de una “clase social” diferente, no todos los países son destinos codiciados. Porque los expats tienen su propio mapa.



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