El lujo es personal

El lujo es personal

Antonio Álvarez Campillo, gerente General del Palacio Duhau - Park Hyatt, que recibe 30.000 huéspedes por año, analiza el particular mix. 04 de Octubre 2011

Camina por el hotel como el dueño de casa. De hecho, recibe a sus huéspedes y los saluda. Antonio Álvarez Campillo (42) llegó a  Buenos Aires en septiembre de 2005 para llevar adelante su quinta apertura.

Como director de Operaciones de Palacio Duhau – Park Hyatt Buenos Aires, estuvo involucrado en todo el proceso: desde la creación y administración hasta la supervisión de los departamentos operativos.

En octubre de 2007 fue nombrado gerente General de Park Hyatt Mendoza, hasta abril de 2009, cuando volvió a Buenos Aires para asumir la gerencia General del hotel, que cuenta con 165 habitaciones y cerca de 300 empleados. “El tiempo pasó muy rápido”, asegura.  


¿Cómo fue la evolución del hotel?


Tuve la suerte de haber estado en la apertura y, desde lo personal, fue un acontecimiento gratificante. Recuperamos el palacio para asociarlo con la hotelería de lujo. Creo que no hay una definición más acertada que decir que el lujo es personal. Ni nosotros ni nadie puede asociarse al lujo en sí mismo. Tiene que ver con cómo lo vive cada uno. Antes, el lujo pasaba por lo material.

Hoy, ¿qué agrega valor?

El diferencial está en las experiencias del huésped. Hay que cumplir con sus demandas y tiene un rol preponderante el servicio intuitivo. Este concepto del lujo hace que tengan mucha comunicación con el huésped.


Cómo lo manejan? 

Cuando el hotel abrió, no teníamos nada. Ahora, tenemos información y referencias de los huéspedes. Por ejemplo, si le gusta la habitación con vista al jardín, en el edificio nuevo o en el palacio.


¿Se relaciona al país con el lujo?

 Cuando vine me dijeron que era la París de América del Sur. Creo que no hay que menospreciar nada y que es muy atractiva. Todos la elogian. 

¿Cómo es el mix entre viajeros de negocios y placer?

El 49 por ciento son viajeros de negocios y el 51, de placer. En temporada alta, tenemos muchas familias y aprendimos de las necesidades de ese viajero. Por ejemplo, tener suites conectadas. 

¿Cómo atienden la demanda de los dos públicos?

Tenemos una variedad de experiencias. Para el vacacional, las ceremonias que se viven en el spa y un té en el Piano Nobile son, a su vez, lugares que ofrecen al viajero de negocios la alternativa para cumplir con sus deseos. 

¿Cuántos huéspedes reciben por año? 

Tenemos 30.000 por año. Nuestro principal mercado es Estados Unidos, que alcanza entre el 30 y 40 por ciento de los huéspedes. Le siguen Europa, Brasil y el resto de América latina. En cuanto al turismo local, no alcanza el nivel de Brasil.


¿En el sector se trabajó en aumentar la tarifa a través de otros servicios? 

 Yo diría que sí. Pero nosotros, desde el principio, buscábamos eso. La industria añadió cosas, como el desayuno, WiFi,  paquetes de negocios, entre otras.


¿Y cuáles son las nuevas tendencias?

Vemos que todo es a corto plazo. Hace 10 años se reservaba un evento con un año de anticipación. Hoy, eso es un de-safío para toda la hotelería porque hay que navegar en diferentes aguas. 


¿Están creciendo en facturación?

Afortunadamente, cumplimos las expectativas y acompañamos el ritmo de la economía. Para este año, proyectamos números positivos. Siempre empezamos en positivo, por la temporada alta, pero por ahora vamos mejor que el año pasado.  



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