¿El fin del fair play?

Las acusaciones cruzadas entre las distintas escuelas parecen no tener fin. Descuentos automáticos, commoditización del mercado y crisis institucionales en puerta son sólo algunos de los reproches en boga. ¿Qué hay detrás de tanta pelea? Un mercado chico, que crece a ritmo vegetativo, pero que mueve $ 37 millones al año. 22 de Febrero 2010
Si había un mercado caracterizado tradicionalmente por la calma y el fair play, éste era sin duda el de posgrados corporativos. Sin embargo, las aguas comenzaron a agitarse en 2009 de la mano de la crisis y no prometen aquietarse tampoco durante este año.

Es que, aunque la demanda de posgrados de negocios promete repuntar este año, volviendo a los niveles habituales, el clima de competencia entre las escuelas más costosas, sobre todo en MBAs, está más caldeado que nunca.

Con los botines de punta

“Cuando hay guerra, cualquier agujero sirve de trinchera”, define el directivo de una de las cuatro escuelas de negocios cuyos MBAs ejecutivos completos cuestan de $ 60.000 en adelante, anticipando tal vez un 2010 de lo más competitivo en esta gama de precios.

Como él, otros funcionarios de las escuelas de negocios top se animaron a desnudar en voz baja las peleas internas por un mercado que sólo en MBA ejecutivos (EMBA) premium mueve cerca de $ 37 millones al año, pero que tiene un crecimiento casi vegetativo. Así las cosas, capturar a los aspirantes de la competencia es casi la única manera de crecer en este nicho, integrado por IAE, Udesa,UTDT y Cema, quienes concentran cerca de 500 estudiantes al año entre todas.

Para lograr captar el market share de la competencia en plena crisis 2009, cuando los aspirantes se cotizaban más que nunca, desembarcaron algunas prácticas, desconocidas y repudiadas en estas latitudes hasta hace apenas dos años. Una de ellas es la política de descuentos automáticos, más fuertes y flexibles de lo habitual, una estrategia que para muchos bastardea el mercado y que para algunos afortunados aspirantes selectos aligeró el costo del posgrado hasta en un 30%.

“Hay programas que parecen como los aviones: te sentás y no hay uno en la clase que haya pagado el mismo precio. Eso no ayuda al clima de trabajo: el que pagó de más se queda bastante molesto”, disparan desde una de las escuelas.

Esta acusación cruzada comenzó a multiplicarse en el último tiempo y tiene a una escuela u otra como protagonista, según quien tenga la palabra. Pero no es la única polémica que acompaña el aumento de la competencia entre las escuelas más caras. “Hasta 2008 este mercado siempre fue muy prolijo, pero en 2009 se hicieron muchas macanas.”, desliza otro protagonista del sector.

De hecho, algunos se animan a acusar a algunas universidades de masificar sus programas y de poner en riesgo la commoditización de todo el segmento. Además, no faltan quienes predicen el comienzo del ocaso de algunas casas de estudio, crisis institucional y partida de académicos mediante.

Tampoco es raro oír que, pese al prestigio y la imagen de algunas escuelas, el nivel académico no está a la altura o que la selección de candidatos se flexibiliza, si alguna reconocida compañía es la que paga el programa.

Y para no perder el humor, si no hay otra acusación a la mano, tampoco pareciera estar de más señalar los costos excesivos que arrastra el mantenimiento de algunos campus. De hecho, la especulación sobre la cifra exacta involucrada en el cuidado de los espacios verdes de algunas de las escuelas top se volvió un pasatiempo para algunos ejecutivos y ex alumnos del segmento.

Jugadas estratégicas

Lo cierto es que las acusaciones cruzadas, que ponen en riesgo el tradicional fair play del segmento, tienen una explicación en la dificultad de crecer que trae aparejada un mercado tan maduro y pequeño como éste. Y esta vez sin resguardo de identidad, los ejecutivos se animan a analizar el panorama. “Hace varios años que el mercado está bastante competitivo: no es tan grande y los candidatos de calidad son muy cotizados”, justifican desde una escuela de negocios.

Desde otra de las principales casas de estudio coinciden con el análisis: “El mercado premium de EMBA en los últimos cinco años no ha cambiado, está muy maduro. Siempre es la misma cantidad de personas. Se puede apostar al crecimiento vegetativo o a robar market share con precio”, define el director de uno de los programas MBA de este segmento premium, ilustrando la estrategia de pricing de su escuela.

Sin embargo, lejos del crecimiento vegetativo, algunos movimientos logran romper la estabilidad aparente del cotizado segmento, alimentando, una vez más, la creciente competencia. Este es el caso de la UTDT, que a pesar de tener su MBA hace 11 años, recién dio el batacazo el año pasado. En el último año, lograron duplicar el número de alumnos del MBA, pasando de 60 a 123, algo que generó incomodidad en muchos players.

Habrá que ver si 2010 sigue con la tendencia de acusaciones cruzadas entre los principales jugadores o si los presupuestos corporativos más laxos llevan al segmento, de nuevo, al circunspecto fair play.

Estefanía Giganti



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