El despertar de una conciencia sustentable

Wulcon, la empresa del biólogo Martín Wainstein, desarrolla proyectos de energía renovable para empresas y particulares. Green roofs, biocombustibles y responsabilidad social como razón de ser. 28 de Septiembre 2011
Antes de cumplir los 23 años, Martín Wainstein ya era licenciado en Ciencias Biológicas por la University of Southern California. Había investigado sobre electromicrobiología en los Estados Unidos y había conocido al científico Craig Venter, algo así como el Steve Jobs de la genética.

Pero mientras analizaba opciones para iniciar un doctorado en Europa, en 2009, un accidente haciendo wakeboard lo confinó a cuatro meses de cama. Cuando volvió a ponerse de pie, ya tenía armado el business plan de Wulcon (Wake Up. Live Consciously), una empresa que desarrolla proyectos de energía renovable. “Me di cuenta de que la investigación es lenta y complicada y su aplicación suele ser a baja escala”, dice el biólogo de 27 años, en sus oficinas de Palermo. Y agrega: “Como el tema del cambio climático me sensibiliza y en la Argentina hay mucho para hacer, decidí apostar a este emprendimiento”.

Con una inversión inicial de $ 4.000 (“lo necesario para hacer una buena página Web y salir a buscar clientes”) y una inquietud comercial que traía en los genes -su abuelo fundó la cosmética Miss Ylang, vendida a L'Oreal en 2000- Wainstein postergó una prominente carrera académica para dar vida a su propia empresa a principios de 2010.

El mensaje latente detrás del nombre Wulcon incita a despertar la conciencia ambiental. Y a eso apuntan sus cuatro unidades de negocio. El más vistoso es el servicio GreenHaus, que ofrece a empresas y particulares la instalación de productos de ahorro energético como paneles para calefacción solar, jardines verdes en los techos de los edificios, molinos de viento y sistemas de climatización.

La división GreenFarm, en tanto, es actualmente la que más ingresos genera a la empresa. “Se trata de un servicio revolucionario que consiste en la instalación de una pequeña planta de producción de biodiesel y alimento proteico. En vez de vender toda la producción de soja, los campos pueden usar una fracción para producir su propio combustible y alimentar con un expulsor proteico a su feedlot. Las inversiones son muy accesibles y se recuperan en menos de dos años”, dice.

En el área de Responsabilidad Social Empresaria, “armamos programas para las compañías que decidan reducir su huella de carbón mediante el ahorro energético”, dice el director de Wulcon. Por último, la división de Bioenergía hace investigación y desarrollo de tecnologías para la generación de energía eléctrica a nivel industrial.

Luego de una inyección de capital u$s 5.000 y con apenas un año y medio en el mercado, los resultados comienzan a florecer para Wulcon: para 2011 proyectan facturar u$s 300.000. Apoyado en una sólida red de proveedores y técnicos, el emprendimiento ya cuenta entre sus clientes a la aseguradora Allianz (que recientemente inauguró sus oficinas sustentables, con green roof incluido, en el centro porteño) y Loma Negra, entre otros.
“Las tecnologías verdes son cada vez más tentadoras para los argentinos, ya que el país se encuentra al borde de un grave desabastecimiento y de un incremento en tarifas”, asegura Wainstein. “Hoy, lamentablemente, los subsidios hacen que haya poca conciencia energética en la sociedad”, agrega.

Su próximo paso: transformar a Wulcon en una empresa social, concepto que acuñó el premio Nobel Muhammad Yunus, para poder reinvertir parte de sus ingresos en tecnología aplicada a proyectos sustentables.



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