El desembarco de las tiendas verdes

El desembarco de las tiendas verdes

Los casos de McDonald’s, Walmart y Starbucks ilustran la creciente movida de los locales ecológicos, que ponen foco en el ahorro energético y en los materiales reciclados. El principio de una tendencia nacional que ya hace furor en el mundo. 06 de Octubre 2010

La ola verde hace tiempo que está inundando las prácticas corporativas. Y ahora parece haberle llegado el turno a los negocios y tiendas de retail, que ya alardean de las últimas innovaciones, a la hora de ahorrar en recursos escasos como el agua y la energía.

Tal vez el emblema más flamante de esta tendencia en nuestros pagos es el nuevo local de McDonald’s, en Pilar, la primera tienda ecológica de la cadena en nuestro país y la tercera en América latina. Ya a simple vista se nota que se está ante algo distinto. Aun antes de pisar el predio, se puede vislumbrar desde la Panamericana un rasgo distintivo de este local: un molino de viento de 30 metros. Este generador eólico permite abastecer de energía a la playa de estacionamiento del local y acumular los excedentes en bancos de baterías.

McDonald’s: tercer local en la región
Pero no se trata de la única manera de ahorrar energía que utiliza este predio de 650 metros cuadrados. “Más allá de lo que se puede ver a simple vista, como es el molino, hay una inversión muy fuerte por encima de la que se hace en los edificios convencionales. Se apunta al ahorro tanto de energía como de agua, a través de distintas iniciativas”, precisa Federico Ovejero, director de Comunicaciones de Arcos Dorados.

La iluminación se realiza con un sistema LED, que resulta mucho más eficiente. A esto, se suman los controles automáticos que permiten regular el caudal de luz artificial, en función del ingreso de claridad natural. La aislación de techos y paredes también juega un rol primordial para lograr una mejor temperatura. La suma de estas iniciativas dio sus frutos: se logró un ahorro energético del orden del 30%, según comentan en la compañía.

En materia de agua, la reducción del consumo también fue significativa, al alcanzar el 40%. Para hacer realidad este ahorro, instalaron un sistema colector de aguas de lluvia y de aguas grises (Nota de Red.: agua reciclada no apta para beber), provenientes de los lavatorios. Este líquido es más tarde filtrado y reutilizado en los inodoros y la limpieza de los parkings, con el consecuente ahorro. Además, se previó la parquización del local con plantas autóctonas para minimizar el uso del riego.

También se hizo especial énfasis en la elección de los materiales. El 50% de la estructura, como techos, vidrios y paneles, provino de otros locales y se adaptó a la nueva tienda. Además, el 45% de los insumos utilizados no viajaron más de 800 kilómetros para llegar a destino, evitando así la mayor emisión de dióxido de carbono que suponen los traslados largos. Si de revestimientos interiores se trata, también se optó por madera con sello FSC, que garantiza su proveniencia de plantaciones sustentables.

Todas estas características cumplen con la normativa necesaria para obtener el sello LEED, símbolo de edificaciones sustentables, certificación que se encuentra en proceso. No se trata de un proyecto barato: la inversión total alcanza los $ 7 millones. “Empezamos con sobrecostos del 20% y terminamos con 40%”, reconoce Luis Gigena, gerente de Desarrollo Cono Sur.

Claro que tanta inversión tiene un potencial enorme, no sólo en materia de ahorro de recursos. “A lo que apuntamos no es sólo al ahorro de energía y agua, para minimizar el impacto en el medio ambiente. También apostamos a la educación. Por nuestros locales, desfilan chicos y adolescentes que están aprendiendo. Por eso, hicimos énfasis en la cartelería y en el sistema de clasificación de basura”, resume el ejecutivo.

Walmart: 25% de ahorro de energía
Otra cadena que ya apostó fuerte a la sustentabilidad en los locales es Walmart. A mediados del año pasado, inauguró su primera ecotienda en Adrogué, bajo el formato de pequeñas compras Changomas. Más tarde, se le sumaron otros dos locales de estas características en Moreno y Santa Rosa, a los que se añadirán nuevos en el transcurso de este año. “En las nuevas tiendas, nos propusimos incorporar atributos sustentables, como una manera de minimizar el impacto de nuestras propias operaciones”, explica Fernanda Giménez Azara, coordinadora de Relaciones Institucionales de la empresa, quien asegura que las tiendas anteriores se irán aggiornando con los mismos estándares.

Si se comparan estos locales con los tradicionales, el ahorro de energía logrado asciende a un 25%. Esto se alcanzó aumentando la iluminación natural, gracias a claraboyas en los techos y a paños traslúcidos laterales, y utilizando el sistema LED, en la iluminación de oficinas, heladeras y cartelería. “No se trata sólo de aumentar la luz natural, ya que eso puede hacer que se precise más aire acondicionado. La disposición de la tienda también resulta clave”, agrega Giménez Azara.

Además, estas medidas también permitieron combatir uno de los gases enemigos del cambio climático, el dióxido de carbono. La reducción de estas emisiones se ubicó un 25% por debajo de las que emiten normalmente tiendas de las mismas características, todo un logro en esta materia.

Si de agua se trata, otro recurso de lo más escaso en el mundo, el foco se puso en la reutilización de vertidos, mediante una planta de tratamiento que permite reusarlos luego para los inodoros y el riego, una innovación que también incorporó Mc Donald’s. Otro de los recursos cuidados en las nuevas construcciones es el gas. En este caso, se instaló en la cubierta de la tienda una serie de colectores de agua, que permiten precalentarla por medio del sol. De esta manera, hace falta usar menos gas para calentarla posteriormente en los tanques.

Al igual que en el caso de Mc Donald’s, la inclusión de estas aplicaciones verdes tuvo un costo extra, que esta vez se ubicó cerca de un 15% por encima de las inversiones arquitectónicas tradicionales.

De todas maneras, no todo queda en las tecnologías amigas del medio ambiente y en su costo. La concientización de empleados y clientes también resulta vital. “No sirve de nada tener los avances, sin el compromiso de nuestros asociados. Son ellos los que, después, hacen un correcto uso del agua o disponen de los residuos”, reconoce la ejecutiva de Walmart.

Los clientes también son un engranaje importante de esta cadena de valor y desde la empresa promueven que se conviertan en agentes de cambio. Una de las iniciativas que la compañía desarrolla es la de las cajas verdes, una línea de pago exclusiva y más rápida para aquellos consumidores que llevan sus propias bolsa reutilizables, en lugar de usar las plásticas. En esta línea, Walmart también apuesta por un medio de transporte alternativo y ecológico: la bicicleta. Por eso las ecotiendas cuentan con un lugar privilegiado en el parking para estos vehículos.

Starbucks: primer paso local
La cadena de cafeterías también se sumó a la movida de las tiendas ecológicas. Starbucks inauguró en abril, en Las Cañitas, la primera tienda con onda verde. En este caso, se trata de un local de 400 metros cuadrados, en el que no se puso tanto el foco en el ahorro energético, sino en el uso de materiales reciclados. “A partir de aquí, vamos a empezar a incluir de a poco conceptos y materiales que sigan esta línea en el resto de los locales”, anticipa Diego Paolini, gerente General de Starbucks.

Con esta idea, se usó madera reconstruida para muchas paredes y muebles. También se aprovecharon al máximo las estructuras preexistentes como pisos y paredes, reduciendo al mínimo el impacto de los nuevos materiales. Fue así como se mantuvo el piso original de cemento alisado o las viejas paredes de ladrillo.

En el país de origen, la cadena está un paso adelante en esta materia, con un enfoque integral en ahorro de agua y energía. “Para finales de 2010, todos los nuevos locales de Estados Unidos estarán bajo la certificación LEED”, anticipa Paolini.

Estos cambios, locales e internacionales, acompañan la iniciativa global “Shared Planet”, que fue lanzada hace un año y medio en el país. Como parte de este programa, por ejemplo, los vasos en la Argentina ya usan un 15% menos de plástico, siguiendo lineamientos internacionales. Para 2015, todos los vasos serán de material reciclado y reciclable. El riesgo no es menor, teniendo en cuenta que los vasos son uno de los emblemas de Starbucks. “Tomar acciones que puedan atentar contra el distintivo de la marca muestra un compromiso muy fuerte”, reconoce el líder local de la cadena de cafeterías.



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