El crédito también pide seguro

El crédito también pide seguro

El ramo crece a un ritmo del 30% anual debido al riesgo de impago de deudas por cobrar. Ofrece servicios financieros, como el seguimiento de clientes y alternativas para disponer de liquidez inmediata. 20 de Octubre 2010

En un mercado volátil y cambiante, las empresas pueden proteger el riesgo de impago de sus cuentas por cobrar a causa de quiebra o cesión de pagos del acreedor. Se trata de los seguros de crédito, un segmento pequeño, dentro del rubro patrimonial, pero que viene creciendo a un ritmo del 30% anual ante la creciente necesidad de las compañías de resguardar su flujo de activos.

Además, estas pólizas ofrecen una serie de servicios financieros adicionales, como la evaluación y selección de riesgo, el seguimiento de cartera de crédito asegurado y el factoring, por el que la compañía puede disponer del dinero de sus ventas a crédito como una alternativa de liquidez inmediata.

“Venimos creciendo a una tasa promedio del 30%, en los últimos 5 años, y estamos primeros con el 75% del market share del segmento. Esto se debe a que hay una tendencia de las empresas a volcarse a este seguro y a garantizar el riesgo de no pago”, revela Francisco Borgonovo, gerente Comercial de la francesa COFACE, en diálogo con Seguros.

Las estadísticas de crecimiento son más que alentadoras para las compañías que ofrecen el producto a nivel local, un mercado al que consideran con poca conciencia aseguradora a diferencia de países como Chile o Estados Unidos. “La Argentina tiene una de las tasas más bajas de América latina con respecto a estas pólizas. Hasta hace 4 años existía un solo operador local de seguros de crédito”, comenta Sebastián Zaurdo, gerente General de Euler Hermes, empresa asociada a Allianz, en seguros de crédito. “Nosotros comenzamos hace poco y, hoy, esperamos seguir creciendo a un ritmo de 25% anual, ya que este es uno de los ramos que más creció debido a la baja tasa de penetración”, afirma.

De acuerdo a un informe de Banca y Riesgo, el volumen total en el ramo pasó de $ 30 millones, en junio de 2009, a $ 44 millones, en junio de 2010, conformando así el mayor crecimiento relativo que un segmento ha tenido en la Argentina, en los últimos cuatro trimestres.

La aseguradora líder local es Coface con 74% del share. Le siguen Casce, Euler Hermes e Insur. Se trata de un nicho altamente concentrado, en el cual operan únicamente ocho entidades pero sólo las cuatro primeras implican un 99% del volumen de primas en 2010.

El riesgo de impago es mayor al de incendio, en una empresa
Lo cierto es que, para las empresas, asegurar sus créditos comerciales no es un tema menor habida cuenta de que estos representan en general el 40% de los activos de la compañía. Además, estadísticas del sector indican que una de cada cuatro quiebras en las compañías son provocadas por impagos. La mitad de estos clientes que no pagan tienen un buen historial y, en ese sentido, la probabilidad de ocurrencia de un impago es superior al riesgo de un incendio debido a que son siniestros financieros altamente vulnerables a los ciclos económicos.

“Puede ser un buen pagador, pero de la noche a la mañana, se le puede caer su proveedor y deja de pagar. Culturalmente, las compañías cubren bienes, como ser maquinarias. Sin embargo, resguardar los activos a través el seguro de crédito es fundamental habida cuenta de que dos tercios del comercio mundial se maneja con créditos de empresas a clientes”, advierte Zaurdo.

Además de cubrir los riesgos financieros, las aseguradoras protegen ante los riesgos políticos en casos de países como es Venezuela o lo fue la Argentina, en 2002. Si el importador está imposibilitado de realizar la trasferencia de divisas por una cuestión ajena la compañía cubre el riesgo comercial.

Un ejemplo de cómo funcionan estas pólizas es el caso en el que se vende un insumo como un químico. Si se vende en un plazo de 60 días, es un activo para el que vende y un pasivo para el que compra. Si se tiene en cuenta el hecho de que la mayor cantidad de productos se comercializa a plazo, esto significa que las compañías cobran a 30 o 60 días la venta de sus bienes y asumen un riesgo. Para Zaurdo, “el seguro de crédito sirve para proteger ese riesgo tanto en ventas entre clientes locales como hacia otros mercados del exterior”.

También puede suceder que una pyme exporte a un cliente calificado que incumpla. Si la póliza lo indemniza pero finalmente el cliente paga su deuda, la aseguradora recupera su indemnización.

En ese sentido, la Argentina es un caso particular ya que se trabaja con plazos cortos debido a la inflación. Estas pólizas, entonces, son básicamente una herramienta comercial que permiten vender más y de manera protegida. La empresa, en vez de monitorear riesgo, puede abocarse a perfeccionar su política comercial.

Existen dos tipos de seguros de crédito: el doméstico y el de exportación
La mayoría de las aseguradoras ofrecen dos tipos de seguro de crédito: el doméstico y el de exportación. En el primer caso, se otorga cobertura a las ventas a crédito realizadas en el mercado nacional a personas jurídicas con giro comercial. A su vez, la cartera de crédito doméstico del asegurado se divide en dos tipos de clientes: los nominados e innominados, según el monto del límite de crédito otorgado a cada uno.

Por su parte, el seguro de crédito de exportación otorga cobertura a las ventas a crédito realizadas en el mercado internacional, es decir, cubre el riesgo comercial de las exportaciones. En ese sentido, contribuye a que los exportadores aumenten sus ventas e incursionen en nuevos mercados, puesto que les permite exportar con un riesgo mínimo y acotado, respaldado en una evaluación de riesgo de crédito realizada por un analista de riesgo experto. Además, genera el beneficio adicional de un seguimiento periódico de los clientes y de la cobranza de los posibles impagos que se produzcan. Este hecho resulta más relevante en el extranjero, considerando las diferencias legales, de idioma y culturales.

Las primas tienen un costo aproximado que alcanza del 0,50 al 1%
En cuanto a las características de estas pólizas, se destaca el hecho de que no cubren prestamos ni ventas por contado o anticipado. Algunas aseguradoras sólo garantizan las ventas de hasta 180 días habida cuenta de que, en el mercado interno, el promedio es de 90 días de plazo y en el exterior de 150 días.

Para obtener la cobertura, el asegurado presenta su cartera de clientes y la compañía, luego de analizarla, le asigna una línea de crédito a cada comprador. El cliente vende hasta el monto del crédito asignado. “Si me da un millón de pesos y quiero vender más entonces no me cubre, es un tema mío”, explica Borgonovo.

Coface, empresa que llegó a Buenos Aires en 1998 como full branch, ofrece esta póliza a un costo del 1% aproximadamente, ya que no es el mismo riesgo que una exportación se destine a un mercado como Brasil que a uno como Bolivia. Asimismo, a mayor volumen disminuye la prima.

Por su parte, desde Euler Hermes, ofrecen seguros de crédito a valores promedio aproximados del 0,5% sobre la tasa a asegurar. De todos modos, este valor fluctúa de acuerdo a las características del negocio, los destinos de las cuentas, los plazos de las ventas, el sector de la actividad y la experiencia de los impagos. “El seguro de crédito tiene un costo que permite minimizar el 80% el riesgo de impago. Si, por ejemplo, una pyme factura $ 10 millones, la tasa de prima rondará el 0,80%, considerando el plazo en el que se vende, en el sector, el historial de pagos del cliente y de cómo está atomizada cartera”, explica Zaurdo. En el caso de que el monto a asegurar sea de $ 200 millones, la tasa de la prima se ubicará por debajo del 0,50%.

De todos modos los seguros de crédito no son los únicos mecanismos con los que cuentan las empresas para resguardarse ante impagos. Si bien algunas compañías también acuden a cartas de crédito, los especialistas destacan que, si se tienen en cuenta los beneficios, las pólizas finalmente resultan más económicas. Ello se debe a que los seguros de crédito se venden sin garantía. En cambio, con la carta de crédito, si se le exige al importador que abra una caja de crédito se le está restringiendo su capital de trabajo debido a que está obligado a inmovilizar su dinero en el banco.

Índices de siniestralidad
En cuanto a los índices de siniestralidad los especialistas advierten que, en 2008, debido a la crisis internacional, las empresas locales y extranjeras se vieron muy afectadas pero que, en la actualidad, los niveles están bajando. “Coface está, tanto a nivel mundial como local, en un índice de siniestralidad previo a la crisis", agrega Borgonovo.

De todos modos, si se compara a la Argentina con el resto de los países, el nivel de impagos no fue extremadamente afectado por la volatilidad. La recuperación económica trajo como consecuencia el hecho de que se modificaran las expectativas financieras, en comparación con otros países centrales, donde el nivel de insolvencia todavía es alto. Si bien este no es un dato menor para las principales aseguradoras, si se compara a Argentina con Brasil, México o Chile, se observa que la insolvencia a nivel local fue menor. Igualmente destacan que en muchos sectores persiste la incertidumbre sobre el futuro del plan económico actual.

Entre los beneficios de cubrir cuentas, los especialistas en finanzas destacan que mejora la posición de la empresa frente a entidades y bancos. Al analizar el activo de las compañías, las financieras califican mejor a las que poseen un seguro de crédito. En el caso de Euler Hermes, la calificadora Standard & Poors otorga un AA.

Por su parte, en Coface, remarcan que son los únicos en ofrecer el servicio de factoring, que brinda una alternativa de liquidez inmediata para que la compañía disponga del dinero de sus ventas a crédito. En primer lugar, se cotiza, luego, se cobra una tasa de interés o “fee de factoring” y, finalmente, se otorga la línea de crédito para descontar las facturas que hagan con la aseguradora. Las tasas de interés son internacionales y el sistema permite adelantar el dinero a las 48 horas de realizada las exportación. Asimismo se anticipa un 100% el valor de la factura garantizada.

Otros de los beneficios que, en general, brindan las aseguradoras son lo seguros de caución y la gestión de cobranza por la cual se tercerizan los créditos a cobrar. Además ofrecen el servicio de evaluación y selección de riesgos en el que la aseguradora estudia en forma inicial al cliente y luego eleva el informe acorde a los niveles de riesgo.



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