El camino a la Bolsa

El camino a la Bolsa

Las pymes empiezan a ver un aliado en el mercado de capitales. Además de descontar cheques, este año ocho pymes emitieron obligaciones negociables y una abrió su capital. Alternativas de financiamiento para encarar proyectos de inversión y la experiencia de las empresas que saltaron al mercado de deuda corporativa. 22 de Septiembre 2011

Miércoles 14 de septiembre, 17.30 horas. Sala de Comisiones de la Bolsa de Comercio. Jorge Riba, vicepresidente de Dulcor, recibe apretones de manos, buenos augurios y sonrisas. La empresa de su familia, creada en 1962, está a punto de protagonizar el road show de las obligaciones negociables (ON) emitidas por $ 15 millones, para financiar capital de trabajo y el crecimiento y desarrollo de la marca. Es la primera vez que la alimenticia de Arroyito emite una ON pero no es el primer paso que da en el recinto. Lleva negociados cheques por el sistema patrocinado por un volumen superior a los $ 50 millones, con un promedio de pago de 90 días y a una tasa estimada en 17%. Cuando ingresó a la Bolsa, Dulcor tenía una facturación de $ 50 millones; hoy está por encima de los $ 150 millones. “Con seguridad la Bolsa tuvo un cuota muy importante en el financiamiento que permitió este crecimiento”, sostiene Carlos Lerner, jefe de Desarrollo Comercial y Pymes de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

“Estamos en el mercado desde 2006 y actualmente operamos en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y de Córdoba. Llegamos buscando alternativas aunque también nos financiamos en varios bancos. En general, las pymes vemos esta vía como una salida para pocos, pero es una buena forma de obtener recursos para financiar el crecimiento”, dice Riba, al mando de la firma de 400 empleados que exporta sus productos a 25 países.

El grupo está integrado, además, por empresas que la firma compró entre 2001/3: Vanoli (aceitunas, encurtidos y aceites), Veneciana (panificados) y Esnaola (dulces y lácteos). “Con la crisis, la decisión fue acelerar. Salimos a comprar empresas con problemas financieros pero con marca. La fórmula a nivel de grupo son negocios agroindustriales, precisamente donde está el desafío de la Argentina”, dice Riba. Como resultado de este crecimiento surgió la necesidad de financiamiento que, anticipa el empresario, no se agota con esta ON: “Nos planteamos, a futuro, la apertura de capital para tener recursos que sigan financiando el crecimiento”, anticipa. Dulcor elabora más de un centenar de artículos, desde dulces y mermeladas hasta tomates triturados, productos en almíbar y quesos.
Dulcor no es una excepción en su recorrido por la Bolsa en lo que va del año. A lo largo de 2011, ocho pymes salieron a colocar ON, mientras que el año pasado apenas tres se lanzaron a emitir estos instrumentos.

El optimismo respecto de la participación de las pequeñas y medianas empresas en el mercado de capitales crece, a medida que el financiamiento pyme gana sofisticación y las firmas más chicas se animan a dar un paso más allá de los cheques de pago diferido. “Va a ser un año récord en emisión de ONs. Es un instrumento importante. Sobre todo, porque la empresa debe mostrar un grado de transparencia, con presentaciones semestrales de balance y, regularmente, de información”, apunta Lerner. Es que para dar el paso, la empresa debe mostrar patrimonio neto positivo (utilidad) y un flujo interesante, para convencer al inversor. “En la Argentina, muchas pymes están en condiciones de emitir ONs, pero muchas no quieren mostrar esa información”, agrega Lerner.

La iniciativa para acercar a las pymes a la Bolsa comenzó a mediados de 2002. “Queríamos ser una alternativa al financiamiento convencional de los bancos. Lo hicimos. Cerca de 9.500 pymes se llevaron más de $ 7.500 millones a través de los diferentes instrumentos. De esas empresas, 6.300 se financiaron con fideicomisos financieros, 3.150 con cheques y unas 50 con ONs”, dice Lerner. “En segundo lugar, queríamos que la Bolsa sea una especie de tasa de referencia en el mercado para las pymes”, agrega. Por caso, en cheques, a plazo corto (30-60 días) la tasa está en 10,5%, mientras que a 360 días es de 14,75%, aproximadamente.

En septiembre, la tendencia se está reforzando con las colocaciones de Construir, Meranol, VHB Repuestos Agrícolas, Dulcor y Álvarez Hermanos. Excepto esta última, todas están debutando en la emisión de bonos corporativos.

Según el Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC), el financiamiento empresarial acumulado a agosto totalizó u$s 6.659 millones, 45% más que en el mismo período de 2010 (u$s 4.577 millones). En lo que va de 2011, el monto obtenido por las pymes en el mercado de capitales fue de u$s 266 millones, un 33% más que en 2010. Los cheques de pago diferido (CPD) fueron el principal instrumento de financiamiento pyme, con u$s 216,4 millones (81,2% del total), seguidos por los fideicomisos financieros (13,6%), la emisión de ON (2,8%) y acciones (2,4%). El 87% del monto de las emisiones pyme fue avalado por sociedades de garantías recíprocas.

Se hace camino al andar
Si bien la presencia de pymes es todavía tímida respecto del financiamiento total, lo cierto es que cada vez más pequeñas y medianas empresas atraviesan el umbral de la Bolsa. Y las razones por las que lo hacen varían según las firmas. Rodolfo Perez Wertheim, director de la química Meranol, cuenta cómo llegaron al recinto, por primera vez, este mes: “Nos jugamos. Tenemos un buen perfil de compañía, buenas ideas, buenas intenciones y altos valores para honrar cualquier sistema de financiamiento. El objetivo fue generar un antecedente confiable para, tal vez en dos años, dar el salto y abrir el capital”.

En 2008, Meranol emitió una ON privada convertible en acciones, por u$s 2,5 millones, equivalentes al 10% del valor de la empresa. El bono fue suscripto íntegramente por un inversor canadiense (un socio estratégico de la compañía), tras un largo proceso de negociación que llevó dos años pero se tradujo en un aprendizaje y puesta a punto de la empresa familiar fundada en 1942. “Nosotros operamos con corporaciones y competimos con grandes jugadores. Queríamos poner un pie en el mercado de capitales porque la industria demanda grandes cantidades de dinero para ampliar capacidades. Cuando llegamos a la CNV ya teníamos todo, sólo faltaba llenar los formularios”, se jacta Perez Wertheim, nieto del fundador de la firma. Meranol acaba de emitir una ON por $ 15 millones (el tope que establece la CNV para pymes) y recibió ofertas por alrededor de $ 25 millones. El monto fue utilizado para cancelar deuda bancaria de corto plazo. “No necesitábamos el dinero; queríamos hacer la experiencia. Hoy sabemos que podemos emitir acciones”, cuenta el empresario quien asegura, además, que la relación que mantiene con los bancos sigue siendo excelente y de conocimiento recíproco. Meranol tiene 115 empleados y una facturación anual de $ 150 millones.

Abrir el capital
Si bien los cheques de pago diferido tienen el mayor rating entre las pymes, lentamente las empresas de este segmento ganan sofisticación en los instrumentos. En agosto pasado, Ovoprot International se ganó un lugar en el panel Pyme de la Bolsa, al realizar una Oferta Pública Inicial (IPO) -la primera del año en la Argentina- con la emisión de 3,33 millones de acciones. “Tomamos esta decisión hace seis años, básicamente porque el mercado de financiamiento bancario no nos proveía de los fondos necesarios y salimos a buscar una alternativa. A la luz de los hechos, no nos equivocamos”, sostiene Santiago Perea, gerente General de Ovoprot. La firma dedicada a la producción y comercialización de derivados de huevo siguió los pasos del manual de las pymes en el mercado de capitales: primero negoció cheques, luego emitió una ON a dos años y otra a tres años, para terminar con la apertura de capital. “Si bien somos una pyme funcionamos como una empresa grande. Trabajamos con compañías de primer nivel y exportamos el 70% de su producción a la Comunidad Europea, Asia y Europa del Este”, define.

La firma nació en 2002.“Estamos muy satisfechos sobre todo por el contexto en el que se realizó la suscripción. Lo que hacemos es agregar valor a la producción básica del país. Esta ampliación de capital es para hacer frente a la creciente demanda mundial. Es un salto cualitativo como empresa”, afirma Perea.

Ovoprot tiene aproximadamente 200 empleados, cuatro plantas industriales (dos en la provincia de Buenos Aires, una en Santa Fe y otra en San Luis) y factura alrededor de $ 85-90 millones. Entre los proyectos de inversión en marcha, este año están ampliando el 100% de la capacidad de producción de todas las plantas y estudiando la apertura de un centro de distribución estratégica.

La transacción cerró superando las expectativas, con una importante sobresuscripción. El precio de cierre se encontró dentro del rango anunciado por la sociedad, entre $ 8 y $ 10,5. La empresa recaudó aproximadamente $ 30 millones.

De esta forma, Ovoprot pasó a acompañar a Insumos Agroquímicos (InsuAgro), empresa que está en el Panel Pyme de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires desde 2006. Por allí también pasó, con un desafortunado desenlace, Dacsa, la cadena de artículos deportivos.
“Globalmente ha sido una muy buena experiencia ya que nos permitió acceder a financiamiento que, de otra manera, no hubiéramos conseguido”, evalúa Luis Delcassé, presidente de la distribuidora de agroquímicos InsuAgro.

Con cinco años de permanencia en el Panel Pyme, Delcassé admite que la apertura fue trascendente para la empresa, pero acota que se debe mejorar y facilitar el acceso de las pequeñas y medianas compañías a la Bolsa a través de la legislación, ya que el mercado pyme sigue siendo muy pequeño en el país. A la hora de listar los beneficios que acarreó a la firma, el empresario destaca que mejoró la situación crediticia con los proveedores del exterior, la visión de los clientes hacia la firma y les abrió puertas para obtener créditos en los bancos. “En 2006 estábamos en una meseta. A partir del ingreso al mercado de capitales pudimos negociar cheques patrocinados y ahora estamos lanzando un fideicomiso por $ 20 millones. Es un círculo virtuoso”, sostiene Delcassé. Antes de ingresar a la Bolsa, InsuAgro facturaba $ 16 millones. El ejercicio pasado llegó a los $ 80 millones y el proyectado para el ejercicio en curso es de $ 100 millones. Desde 2007, todos los años InsuAgro distribuyó dividendos en efectivo.

Delcassé hace una lectura respecto de la reticencia de las pymes en el mercado de capitales: “No se animan porque no lo conocen y creen que no es accesible para empresas chicas. Falta difusión y, al mismo tiempo, no hay demasiados inversores de empresas pyme. A medida que haya más productos, habrá más interesados”, reclama.
Carlos Lerner coincide: “Dos cosas le debemos a las pymes: una mayor difusión para llegar a más lugares y un plazo más largo, algo que nos está costando”. Tareas pendientes que no opacan un septiembre floreciente en el mercado de capitales pyme.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos