El INDEC, a cinco años de su intervención

El INDEC, a cinco años de su intervención

Néstor Kirchner la dispuso al final de su mandato y se mantuvo durante el gobierno de Cristina Fernández. Cómo se trabaja hoy en el organismo. Quiénes quedaron en el camino. El rol de las consultoras privadas. 10 de Febrero 2012

El edificio del INDEC está igual que siempre. El cartel con el nombre del organismo cuelga sobre la entrada. Las ventanas están limpias, algunas con cortinas, otras no. La gente sigue pasando día a día por su puerta y no nota el cambio que comenzó hace cinco años, durante el Gobierno de Néstor Kirchner.

Por dentro, en las oficinas, en las planillas, en cada momento, se vive una situación diferente. Todo comenzó cuando se decidió la intervención del organismo, encargado de la medición de estadísticas de la Argentina. Pobreza, desempleo, inflación, censo. Todo queda en manos del INDEC. Sin embargo, sus datos, desde la intervención, generan más dudas que certezas.

Por esa razón, hoy la intersección de Diagonal Sur y Perú se encontró, como desde hace cinco años, con los trabajadores del INDEC protestando por la intervención, en el mismo día en que el organismo dio a conocer que su inflación de enero fue de 0,9 por ciento.

El acto consistió en un abrazo simbólico que tuvo también la presencia de CTA Capital, representantes de los centros estadísticos de siete provincias y miembros del Instituto Nacional de Estadísticas de Uruguay.

Uno de los puntos más salientes de la intervención fue cuando se decidió echar a Graciela Bevacqua, Directora de Precios al Consumidor (IPC). Su salida, según ella contó, tuvo a Guillermo Moreno, Secretario de Comercio Interior, por detrás. Al parecer, el número que salían de sus cálculos era demasiado elevado para las pretensiones del Gobierno, por lo que se decidió su separación del cargo.

La intervención, que se extendió desde el final del gobierno de Kirchner, siguió durante la gestión de Cristina Fernández. Dos personas, puestas allí por el oficialismo, dirigen el Instituto: Ana María Edwin, quien se desempeña como Directora General, y Norberto Itzcovich, Director Técnico.

Detrás de escena. Marcelo Rosenzveig trabaja desde hace 23 años en el INDEC. Actualmente se desempeña en el Programa de Medición Análisis de las Estructuras Ocupacionales, dependiente del área de Metodología Estadística. En diálogo con Apertura.com, Rosenzveig recuerda cómo fue el inicio de la intervención que comenzó en 2007. “Ingresó una patota de 80 a 100 personas”, rememora. Eso fue al principio, cuando la ocupación del organismo fue por la fuerza. Más tarde, la metodología cambió. “El hostigamiento fue con sumarios, despidos, desplazamientos y quita de adicionales”, sostiene Rosenzveig.

Según aclara, el año 2007 fue un momento de quiebre para la institución: “Hasta el 2007 se trabajaba de otra forma. A partir de ahí hubo una política de mucho avasallamiento”. La situación de hostigamiento llevó, explican desde el INDEC, a que 200 personas decidieran renunciar a sus puestos.

Rosenzveig asegura que la alteración de un índice llevó a la modificación de otros datos, algo así como un efecto dominó estadístico. “Siempre advertimos que en un sistema estadístico nacional, un índice iba a usarse como insumo para otros índices. Empezaron con el PBI y eso repercutió en el índice de pobreza y los demás”, afirma Rosenzveig.

¿Dónde se producen las modificaciones a un índice? ¿En qué momento de la cadena de formación de una estadística ésta es retocada?

Todo comienza con el encuestador del INDEC visitando diferentes comercios de distintos barrios. Allí, pregunta cuánto salen determinados productos y los registra. Sin embargo, esa planilla luego debe ser cargada al sistema, y es ahí donde ya hay alteraciones en los números. “Cambian lo que le dicen al encuestador”, detalla Rosenzveig.

Tras el índice perdido. La distorsión en los datos llevó a que las consultoras se volvieran eje de referencia sobre el índice de inflación. Los primeros datos publicados por las entidades privadas no tardaron en encontrarse con la resistencia del oficialismo que, a partir de multas, le minaron el camino y evitaron que sus estadísticas salieran a la luz.

Sin embargo, no pasó mucho tiempo hasta que los números encontraran una puerta trasera para esquivar los bloqueos del kirchnerismo. Así, un grupo de legisladores de la oposición decidieron dar ellos mismos la información de las consultoras mes a mes, valiéndose de sus fueros constitucionales como una garantía sobre sus dichos.

“Preferimos no hablar del tema”, dijeron hace poco desde una consultora. El tema a tratar era el dato sobre el nuevo índice de precios, dado a conocer por los diputados opositores. Otras entidades, por su parte, solo aceptaron hablar si sus identidades se mantenían resguardadas. El miedo a sanciones o acciones judiciales –en algunos casos, ya fueron víctimas de ambas- limitan su poder de voz.



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