"El Gobierno hace un aprovechamiento político de los derechos humanos"

La senadora y candidata a vicepresidenta por el Frente Progresista, Norma Morandini, dice que las Madres de Plaza de Mayo fueron utilizadas para “adherir a un gobierno”, tergiversando su objetivo original. Rechaza el voto útil y propone romper con la cultura del pragmatismo político. 17 de Junio 2011

Todavía emocionada por el premio Pluma de Honor que le otorgó la Academia Nacional de Periodismo por su compromiso con la libertad de expresión, Norma Morandini aún no sale de su asombro por el galardón con que su otra actividad, la política, le tenía reservado en estos días.

El ofrecimiento de Hermes Binner para que lo secunde en la fórmula con la que peleará en octubre la Presidencia de la Nación la dejó casi sin aliento. Pero lejos de amilanarse, Norma dio el sí. Hoy asegura que se siente “una predicadora cívica” y que desde ese lugar asumirá la gran responsabilidad que le toca jugar en esta elección integrando el denominado Frente Progresista que componen el Socialismo, el GEN, Proyecto Sur y el Frente Cívico cordobés.

Para muchos, la candidatura de Binner divide más a la oposición y termina siendo funcional al Gobierno. ¿Cómo lo ve?
Eso es interesante, porque de lo que se trata es de romper con la cultura de la conveniencia y el pragmatismo: hago esto para conseguir este resultado. Yo siempre he peleado contra el pragmatismo en la política. En los ‘90 me decían setentista porque yo contrariaba lo que todo el mundo veía como la maravilla de que ingresábamos al primer mundo. Hay ahora una sociedad que es mucho más contradictoria, y mucho más plural que lo que ha sido en su pasado reciente y que está buscando una expresión política nueva, y me parece que ésta es una elección interesante porque ya no se trata de castigar, de descartar, sino que finalmente se puede elegir, que sea la ciudadanía la que elija. No entiendo esto del voto útil, porque con ese criterio entonces uno no participa en política. Me parece que lo nuevo es que la política vaya sacándose de encima esta cultura del utilitarismo, de la conveniencia.

El cargo de vice para el que se postula tiene una connotación especial, a partir de nuestro pasado reciente...
(Se ríe) Sí, yo le debo a Cobos estar ahora acá, que se haya valorizado (el cargo). ¿Cuál es la función del vicepresidente por presidir el Senado? Tiene un pie en el Ejecutivo y un pie en el Legislativo, entonces su figura en el diálogo que existe entre los poderes, cuando el Ejecutivo se empantana tiene que aparecer un árbitro, que es la función que tiene el presidente del Senado. Tengo la ventaja de pertenecer al Senado y hay que jerarquizarlo, éste es el lugar del pacto verbal, de las provincias, del federalismo.Venimos de Cobos. De alguna manera, lo que le pasa a Cobos permite que estemos hablando de la Vicepresidencia. Si podemos aprender a trascender a las personas para hablar de las instituciones vamos contribuyendo a una nueva cultura. 

¿Qué la divide y que la separa hoy del kirchnerismo?
Fue tan brutal lo de 2001 que muchos nos sentamos con espíritu de colaboración. La mejor ayuda que uno puede hacer es la crítica honesta. Yo no creo que el fin justifique los medios. Las grandes tragedias de la humanidad, el stalinsimo, el nazismo, tenían como fundamento el fin justifica los medios. En la Argentina, la gran tragedia colectiva fue esta grandilocuencia megalómana de los que venían a salvar la Patria y después hicieron un desastre, a tal punto que hoy ni siquiera nos animamos a invocar una gesta colectiva. No se puede decir viva la patria y querer matar al compatriota, algo equivocado está. No podés invocar los derechos humanos y después no reconocer que el otro tiene derechos igual a vos. 

En 2010 le escribió una carta a la Presidenta cuando ella equiparó los goles con los desaparecidos. ¿Este gobierno hace un marketing de los derechos humanos?
Sí, la palabra marketing suena fea, pero sí, hay un aprovechamiento político, porque las Madres tenían que ser homenajeadas, tenían que cruzar la Plaza y entrar al Palacio para ser homenajeadas por todo los argentinos, si el Presidente encarna la figura de todos los argentinos, no para ser utilizadas para adherir a un gobierno, que esto es lo que a mí me dejó perturbada. Unidas en el dolor, las Madres se abroquelan, el pañuelo blanco era protección, se lo ponían para saber quiénes eran por temor a los que las perseguían. El pañuelo no está manchado, esto trasciende a las personas, pertenece a la historia, es univeral, porque ha sido una gesta conmovedora y una de las cosas que más nos pusieron en el mundo, en el sentido de como se podía trascender el dolor con el silencio. Ahora vivimos en democracia, no hay razón de silencio, hay que opinar, no descalificarse. ¿Los organismos de derechos humanos están para hacer casas?

El Gobierno terminó tergiversando su objetivo original... 
Exactamente, y además se cerraron sobre sí mismos y no admitieron control. Si vos no admitís control, corrés el riesgo de que alguna gente dentro tuyo se aproveche de ese no control y terminen siendo, como dicen ahora, infieles y traidores.

¿La sorprendió la actitud de Hebe de Bonafini frente al escándalo Schoklender?
Siempre me perturbó esta relación y fui muy pudorosa, nunca opiné sobre eso. Pero que esta persona aparezca como responsable..., la carta de Zito Lema (el primer rector de la Universidad de las Madres) es clarita, hace ocho años que ya se estaba advirtiendo. Entonces, ¿qué pasa con aquellos que hemos sufrido, los que más hemos sentido lo que es la persecución? Yo no quiero perseguir a otros. A mí, que he aprendido a respetar, no me perturba que la gente apoye a Cristina, me perturba que para apoyarla me tengas que descalificar, insultar... Yo sobreviví a esta generación que se inmoló, no quiero más gritos, más violencia, no creo que haya que constuir con ira, al contrario, mi figura fundamental es Nelson Mandela. Hay que tener autoridad, no poder, autoridad moral, el poder siempre se distorsiona, y si además no admite control, y si además tiene aduladores..., al final vamos a terminar ayudando más a la Presidenta aquellos que hemos tenido una crítica frontal de adversario. 

¿Cree que a partir de este escándalo comenzó a disiparese ese clima de triunfalismo anticipado que había en el kirchenrismo respecto de octubre?
Para que haya libertad, la opinión pública no puede ser manipulada, no puede ser que cinco meses antes de las elecciones damos por descontado... Entonces cancelemos todo, pongamos a los encuestadores. Las elecciones son el gran momento que tiene una sociedad para debatirse, mirarse a sí misma, saber hacia dónde va, eso es una elección, no un trámite, porque entonces vamos vaciando todo. La ciudadanía no se debe desentender y no desentenderse es poder votar a conciencia. 

¿Qué opina de la proliferación de medios oficialistas y que se reivindique al “periodismo militante” desde el Gobierno?
Es antidemocrático. ¡Cómo puede ser que los mismos periodistas hayan puesto en debate una declaración de un funcionario que es anti-actividad!, porque el periodismo sirve a la sociedad. (N de R: por el director de la agencia Télam, Martín García) Como definición, ¿cuáles han sido los adversarios desde que la prensa surge desde la Revolución Francesa en adelante? El poder, la falta de fuentes, la censura y una situación de opinión pública adversa como está pasando ahora. Tenemos primero que definir cuál es el rol de la prensa, y si sabemos cuál es, no vamos a entrar en este debate. La militancia es obedecer, el periodismo no puede ser obediente, tiene que increpar al poder y para eso ser responsable.

¿Ganó el kirchnerismo la batalla cultural como se pregona?
Me erizo cuando se habla en términos de ganar o perder, esa cultura futbolística que impregna todo. Me gustaría que se diera el debate de esta tensión entre dos culturas, una autoritaria, que hace del poder un poder en sí mismo, y una nueva cultura plural y diversa, que se subordina al valor democrático. Esto es el debate cultural; no es que yo me apropio y gano la batalla cultural porque tengo dinero, hago propaganda, tengo blogueros que desde el anominato son como soldaditos y descalifican. Es momento de empezar a hablar de responsabilidad; de la prensa, la política, el ciudadano. Tenemos libertad, ahora hay que establecer cuál es la responsabilidad.



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