"El Distrito Tecnológico no debe ser una colección de call centers"

Pablo Katz, el presidente de la Sociedad Francesa de Arquitectos vino a Buenos Aires para formar parte del jurado del concurso por el proyecto del Banco Ciudad que se construirá en Parque Patricios. En su visita, alertó sobre la importancia de desarrollar la zona sur de la ciudad. 22 de Julio 2010

Si bien dejó el país hace casi 30 años y su vida profesional transcurrió en Francia, Pablo Katz sigue en permanente contacto con Buenos Aires desde fines de los ´90. "Creo que fue por el ´96 que el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU) me convocó para trabajar en las temáticas urbanas de cara a la primera elección por sufragio universal del alcalde de la ciudad. Les interesaba Francia porque el sistema de catastro de Buenos Aires se inspira en el pensamiento urbano francés”, explica el arquitecto que participó activamente en todos los estudios del Plan Director de la ciudad y con equipos franceses trabajó en el sector Aeropuerto - Puerto - Retiro.

¿Cómo ve a Buenos Aires comparada con otra metrópolis o, específicamente, con París?
Creo que Buenos Aires no es una ciudad bella pero sí genera un sentimiento fuerte: es extremadamente atractiva y te atrapa, te cautiva. Con respecto a las analogías entre ambas ciudades, no son las que se dicen frecuentemente. Es una mentira total que París y Buenos Aires se parecen. Física y morfológicamente son distintas. París es una ciudad con una densidad muy homogénea, con una atención y cuidado muy particular por el patrimonio histórico. Buenos Aires es una ciudad heterogénea, con densidades muy diversas, con paisajes de medianeras inexistentes en París. Sin embargo, yo hablé de la cuestión reglamentaria, que es un elemento muy fuerte en la configuración de la ciudad. Las dos tienen el mismo conflicto de ser ciudad capital y municipio, es decir capital federal con competencia del Estado Nacional con un alcalde electo por sufragio universal, que frecuentemente es políticamente antagonista al gobierno nacional. Otra cuestión importante es la articulación entre la escala municipal y la metropolitana, y las interfases entre la ciudad y las localidades o municipios periféricos. Tanto Buenos Aires como París han considerado la periferia como un patio posterior en el que se han llevado todos los servicios que la ciudad no deseaba conservar en su centro. Hoy esta actitud de desdeño hacia la periferia no es más sostenible.

Y específicamente en la ciudad ¿Cómo se resuelve el desequilibrio entre el centro y la periferia?
Hace 30 años, la mitad de París que estaba sobre el oeste era la ciudad burguesa, sobre equipada y consolidada. La otra parte, en el este, era una ciudad subdesarrollada, popular, con industrias desafectadas, viviendas degradadas y un muy bajo nivel de equipamiento social, educativo, escolar y sanitario. Pero, durante esos 30 años se trabajó para lograr el reequilibrio territorial. A tal punto que, si bien los gobiernos nacional y municipal eran antagónicos políticamente, consiguieron articular las políticas necesarias para lograr ese objetivo. Y localizaron en el este, todos los nuevos equipamientos para desplazar progresivamente el centro de la ciudad. Para citar ejemplos, cuando llegué a París acababan de construir el Pompidou, que hoy está en el centro pero entonces se ubicaba en el borde de la ciudad consolidada, limitando con el París subdesarrollado. Progresivamente se revitalizaron los barrios. El Marais era un lugar degradado donde nadie quería vivir. Hoy es uno de los más caros. El paso siguiente fue localizar la Ópera de la Bastilla en un suburbio. A partir de ahí se renovaron más barrios y se localizaron otros programas en el este de París, como la Biblioteca Nacional de Francia. Todas estas políticas públicas levantaron a la ciudad. 

¿ Y usted parangona esto con la intención de revitalizar la zona sur, por ejemplo con el Polo Tecnológico?
Yo lo parangono con un movimiento incipiente. El Distrito Tecnológico debería ser un elemento disparador. Pero con eso solo no alcanza. Para que el sector privado invierta en barrios deprimidos tiene que haber signos fuertes por parte del poder público. Además, ese Distrito no debiera transformarse en una colección de call centers o back offices. Parque Patricios tiene verdadero potencial urbano: una escala del parcelario que permitiría proyectos ambiciosos, potencial paisajístico, elementos arquitectónicos remarcables. Pero no puede ser una ficha suelta, sino parte de un plan estratégico.

¿Cuáles son las acciones necesarias para que Parque Patricios tenga dimensión cualitativa?
La primera movida esencial es la estación de subte que se está creando. Esa es la cabeza de lanza de la recalificación del sector. Además, hay que salir de esta lógica de back offices para darle más diversidad. También hay que intervenir sobre el espacio público, la reparquización o intervención paisajística del Parque Patricios, que sufrió mucho los trabajos del subterráneo. Por otro lado, hay que llevar elementos de diversidad que impliquen poblaciones diversificadas: jóvenes, viejos, trabajadores. Eso es lo que constituye un tejido urbano cualitativo.

El concurso del banco ciudad
Para este concurso de antecedentes, proyecto y precio se presentaron 17 propuestas, de las cuales tres fueron elegidas por el jurado compuesto por los arquitectos María Teresa Egozcue, Tito Varas y Patxi Mangado, además de Katz y el presidente del Banco.

En orden de mérito, los seleccionados fueron: el estudio de Norman Foster asociado con los locales Berdichevsky - Cherny y Edgardo Minond, el estudio Aisenson y el estudio de Ignacio Dahl Rocha. Además de los $13,6 millones que pagó la institución por el terreno de una manzana frente al parque, el costo estimado del proyecto y su construcción ronda los $180 millones. "Son $ 179.800.000, pero admitimos un diferencial de hasta 30% más, de acuerdo a la calidad del proyecto", confió el arquitecto Carlos Billordo, responsable de la unidad ejecutiva del proyecto de Parque Patricios.

En cuanto a la metodología, el jurado clasificó todos los trabajos con puntuación y solo tres fueron considerados para pasar a la tercera etapa: la apertura del sobre de precios. "Si bien este concurso no era anónimo, pedimos no saber de quién era cada proyecto. Y la calificación de los proyectos fue unánime”, finaliza Katz.



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