Dos siglos de empresas

Dos siglos de empresas

Las 200 ediciones de ‘Apertura’ coinciden con el Bicentenario de la Patria. Una mirada sobre el empresariado nacional, un repaso de 200 protagonistas de la historia y una antología de 200 frases que no se llevó el viento. 11 de Junio 2010

El capitalismo no tiene bandera. Si lo que hermana al capital es justamente el afán de lucro, hay muchas formas de llegar al mismo objetivo. Por eso, es lógico que las circunstancias que condicionan esas formas de producir, administrar, distribuir y consumir riquezas varíen según el contexto en donde se desenvuelvan. ¿Podría afirmarse que existe una cultura empresaria “argentina”?

Después de 200 años de vida autónoma, no sería extraño que la historia fuera forjando comportamientos, casi como capas geológicas que van depositando vivencias compartidas por mucho tiempo en los actores económicos que, de alguna manera, van condicionando su modo de perseguir ese afán de lucro. En mayo de 1810, además de la Plaza de la Victoria, que bullía con cientos de personas que pedían un cambio político, la economía de la colonia también tenía vida propia. Buenos Aires era un puerto, el principal del modestísimo Virreinato del Río de la Plata. Eso, en tiempos en que el transporte marítimo o fluvial era la única alternativa de dinero y tiempo para llegar a los mercados competitivamente, ya inclinaba la balanza a favor de la incipiente ciudad revolucionaria.

Las empresas, en ese momento, eran las ligadas al comercio exterior: corretajes, navieras, estancias (en realidad, primitivas factorías y base de operaciones de las vaquerías) y comercios. Algunos pasaron a la posteridad, como la jabonería de Hipólito Vieytes y Nicolás Rodríguez Peña. Pero en nada se comparaban con la primera industria de exportación a gran escala de la época: el saladero.

El relato completo de 200 años de vida económica argentina, en la edición aniversario de colección de Apertura.



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