Diseño y vanguardia a medida

Diseño y vanguardia a medida

La empresa familiar ofrece un servicio integral de decoración y mobiliario exclusivos. La segunda generación fue la responsable del cambio de imagen y estrategia comercial. 08 de Julio 2010

Los hermanos Yankelevich, impecables caballeros vestidos de negro, reciben en un comedor blanco con mesa de mármol, arañas con caireles, toques rojos en accesorios sutiles y paredes oscuras. No es su casa, pero casi. Es uno de los locales de Modo Casa, la firma dedicada al diseño de muebles y decoración, que conducen tras generar un radical cambio en el concepto del negocio.

La empresa familiar fue fundada por el padre de Gustavo (34) y Ariel (38) Yankelevich. El patriarca fue, primero, vendedor de muebles. Luego, se asoció a un fabricante de muebles y, en los ‘80, continuó por su cuenta. “Siempre vimos a nuestro padre vendiendo muebles”, dice Ariel, el primero de los hijos en incorporarse a la empresa, allá por 1992.

Por entonces, la empresa se dedicaba exclusivamente a la venta mayorista. La llegada, con el aporte de la faz comercial del joven (estudiaba Administración de Empresas y Comercialización), reconvirtió la firma a la venta minorista. Así comenzó la nueva etapa de Modo Casa que, poco después sumó al segundo hijo. “Cuando mi padre vio esta esquina, yo tenía 19 años y me acababa de recibir de maestro mayor de obras. Me dijo: ¿Te animás a remodelarla? Le dije que sí y acá estamos”, cuenta Gustavo.

La incorporación de la segunda generación fue armoniosa. “Papá es un tipo muy abierto y tomó muy bien el cambio. En una empresa familiar, si esto no sucede es muy difícil subsistir”, coinciden los hermanos que viajan cada año a Europa -en particular, Milán- a observar las tendencias del diseño de vanguardia del mundo para luego plasmarlas al gusto argentino. “Ahora vamos más a ver tendencia, paleta de colores y materiales, que a copiar muebles. El público argentino no adopta la moda europea inmediatamente”, dicen.

Hoy, tienen dos locales (Modo Casa y Grupo Modo), ambos en Palermo. La propuesta de la empresa es integral: desde el asesoramiento en diseño hasta los muebles de un espacio, todo a medida. En el 95% de los casos, visitan las casas, presentan el proyecto y finalmente se concreta la venta. “Nuestro fuerte es el servicio, no somos sólo una mueblería”, sostienen. Esto se nota también en los plazos, que pueden estirarse hasta los dos meses una vez que se resuelve el proyecto.

Los diseños de Modo Casa son realizados con cueros, madera, acero, cristal, aluminio y lacas, que destacan la formas tanto clásicas como modernas. El mobiliario es único y de edición limitada. En la fábrica propia realizan la tapicería y lustre de los muebles. El resto se terceriza a talleres. “Cada seis meses intentamos tener una rotación de las líneas. Trabajamos mucho para mostrar siempre algo nuevo, no sólo cambiar una mesa sino la ambientación general”, cuentan los hermanos que no reniegan (demasiado) de las copias de sus diseños. “También es un buen indicador cuando empiezan a buscarte”, dicen.

La firma tiene hoy una estructura chica, personalizada, y está ante el desafío de la expansión: “Nos llevó mucho tiempo armar el equipo. Al ser una empresa familiar es difícil integrarse para el que viene de afuera y, al mismo tiempo, nos costó encontrar gente que asumiera el mismo compromiso que nosotros”, admiten. El padre sigue participando activamente de la empresa y la próxima meta -a cumplir este año- es abrir un nuevo local.

Con cuatro décadas de experiencia, los Yankelevich dan cuenta de su pericia para sortear crisis. La más difícil de atravesar fue la de 2001 pero, en cambio, la de la gripe A les generó muchos negocios. “La gente no se iba de vacaciones, entonces se quedaba en su casa mirando lo que no le gustaba o lo que le faltaba. Así, salió a buscar muebles”, relatan los empresarios de un rubro muy sensible al humor y las expectativas de los consumidores. El saldo, de todos modos, es positivo: “Como empresa familiar tenemos más cintura. En las crisis te ajustás, trabajás más, acordás con los proveedores... Trabajamos 12 horas de lunes a sábados. Algo tiene que impactar en el negocio”, evalúan los jóvenes.

Potencial porteño

Habituados a viajar por los encuentros de diseño más exclusivos, los hermanos Yankelevich tienen herramientas para evaluar la producción criolla. “El diseño en Buenos Aires es muy bueno. Lo que nos falta es mayor inversión tecnológica en la industria. Pero hay mucho potencial y estamos a nivel internacional en diseño”, afirma Gustavo.

Por lo pronto, en estas tierras se registra un aggiornamiento evidente. “Hoy, un diseñador de interiores es un servicio que se encuentra más al alcance de una familia, por eso buscan nuestro servicio”, coinciden.

Perfil
Actividad: asesoramiento, diseño, producción y venta de muebles y objetos de decoración.
Locales: 2
Empleados: 15
Facturación mensual:$ 150.000



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