Diseño y sustentabilidad para un lujo esencial

Diseño y sustentabilidad para un lujo esencial

Solantu nació a partir de la idea de dar un uso sustentable a las maderas de bosques nativos patagónicos. Luego se sumaron cueros de un criadero de yacarés. El resultado es una marca que se vende en tiendas de museos y locales exclusivos. 08 de Septiembre 2011
La mayoría de los emprendimientos comienzan con la definición de una marca y un producto; luego se buscan las materias primas y se fija el proceso productivo. En Solantu la historia es al revés: partió de las materias primas para, desde ellas, diseñar objetos únicos producidos en forma sustentable. El propio nombre de la compañía (Antu significa sol en mapuche), enfatiza su origen.

Todo empezó con una inquietud de Silvia Gold, titular del Grupo Insud, una compañía familiar que integra un laboratorio farmacéutico, una editorial, una productora audiovisual y múltiples emprendimientos agropecuarios. Fascinada por la belleza del paraje Cholila, en Chubut, donde, en los '90, adquirió un campo, Gold comenzó a preguntarse cómo agregar valor y dar un uso sustentable a las maderas de los bosques nativos de la zona, que muchas veces terminaban siendo leña. Así investigó, con el asesoramiento de técnicos del INTA, sobre las características de cada especie -maitén, ñire y radal- y sus posibles usos.
Aquí entró a jugar la diseñadora española Olga Recio, su papel en esta historia. Formada en Barcelona, con especializaciones en Diseño y Negocios, en París y Nueva York, Recio había trabajado toda su vida en el mundo de la moda, de la mano de diseñadores top como Oscar de la Renta y Jean Paul Gaultier. “Cuando nos presentaron y Silvia me mostró un catálogo de maderas, me entusiasmó el desafío de crear una marca nueva con un material diferente a los que hasta entonces había trabajado”, dice Recio.

Corría 2005 cuando la diseñadora recaló en Buenos Aires, donde formó su familia. El proyecto de diseñar la marca a partir de lo que en principio no eran más que tablones de bellas maderas, le llevó más de un año. Y fue el puntapié inicial para otros emprendimientos. Por un lado, tomó contacto con una escuela rural en Villa Lago Rivadavia, cercana a Cholila, donde comenzó a dictarse un taller de carpintería con el fin de dar una oportunidad laboral a los jóvenes del lugar. El taller tuvo tanto éxito, que funcionó como incentivo para volver a clases en aquellos alumnos que habían dejado la escuela.

Plataforma
Recio convocó a diseñadores argentinos como Federico Churba (hermano de Martín, fundador de Tramando), Patricio Lix Kett y Federico Novelli, para que crearan sus propias líneas de productos. De este modo, Solantu se convirtió, más que en una marca, en una plataforma para la innovación en diseño. Su característica es el manejo sustentable de los materiales que, en el caso de la madera, provienen de bosques certificados con el sello FSC (del Forest Stewardship Council). “Ningún árbol puede ser talado para construir los objetos. Usamos troncos caídos o derribados porque impiden el desarrollo de otras especies. Impulsamos la certificación de sustentabilidad de nuestras maderas y de las que provienen de establecimientos vecinos”, dice Recio. “Esto parece una limitante en la cantidad de materia prima disponible. Pero, al mismo tiempo, nos posiciona en un segmento de objetos únicos e irrepetibles”, aclara la diseñadora.

El lujo sustentable
Solantu cuenta con un catálogo de 80 piezas en madera que se renueva cada año: ensaladeras, sets de sushi, tablas de aperitivos, sillones y reposeras. A esta colección vino a sumarse otra, con un material esencialmente diferente: el cuero de yacaré, proveniente de la crianza sustentable de esta especie protegida.

Una vez más fue Silvia Gold la impulsora de la idea, secundada por Recio. El tema empezó con el criadero modelo Yacaré Porá, que la familia Gold tiene en los Esteros del Iberá, provincia de Corrientes. Allí, con el asesoramiento de científicos del Conicet, se está desarrollando un programa de repoblación de las especies yacaré negro y overo. El proyecto tiene un costado social y consiste en la capacitación de pobladores en la recolección de huevos para ser incubados en el criadero. En la naturaleza, sólo el 1% de los huevos de yacaré llega al estadío adulto. En condiciones controladas, supera el 90%, con lo que parte de esa nueva población puede utilizarse con fines productivos: faena de carne y cuero. Éste último, se destina a una línea de bolsos, accesorios y carteras.

Hasta el año pasado, estos exclusivos productos se vendían en las tiendas de los museos de Bellas Artes, Villa Ocampo y el Malba. Desde comienzos de 2011, la marca tiene un local en el Palacio Duhau, sede del hotel Park Hyatt en Buenos Aires. Allí, un posavasos ronda los u$s 300 y un bolso u$s 10.000. Sus compradores saben apreciar y pueden pagar un lujo esencial, no ostentoso, basado en los valores de sustentabilidad y originalidad del diseño.

Perfil
Inicio de actividades: 2005
Facturación 2010: u$s 260.000 (u$s 210.000 Solantu + u$s 50.000 Proyecto Yacaré Porá).
Proyección 2011: crecimiento estimado de 50%
Principales destinos a los que exporta: España, Italia, Estados Unidos y Suiza.



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