Diseñado para diseñar

Diseñado para diseñar

Reconstruido sobre el antiguo Mercado de Pescado, en Barracas, el Centro Metropolitano de Diseño estrenó un edificio multipropósito de 14.000 metros cuadrados. 17 de Febrero 2011
La combinación de fábricas y ferrocarril hizo de Barracas, a principios del siglo XX, un barrio pujante con fisonomía propia. Allí, en 1934, se inauguró un establecimiento que aportó también a esta identidad: el Mercado de Pescado, en la manzana delimitada por las calles Villarino, Santa María del Buen Aire, Algarrobo y San Ricardo, muy cerca del Riachuelo y a pocas cuadras de la actual estación Hipólito Yrigoyen. Un año después, este lugar concentraba todo el pescado que se distribuía en la ciudad, con lo cual necesitó adquirir instalaciones frigoríficas y una máquina elaboradora de hielo en escamas que, por entonces, era la única en Sudamérica y que hoy se exhibe orgullosa en la calle central del Centro Metropolitano de Diseño (CMD) como uno de los pocos vestigios de lo que supo ser. Pero el ciclo productivo del Mercado se cerró el 28 de febrero de 1983 cuando todas sus funciones pasaron al Mercado Central de Buenos Aires.

De pescadería a fábrica cultural
El antiguo establecimiento quedó abandonado por casi dos décadas. En ese tiempo, los distintos gobiernos intentaron darle diversos usos: viviendas, museo del tango, museo del fútbol. Pero todo quedó en la nada. Hasta que en 1999 la Secretaría de Industria y Comercio del gobierno de De la Rúa resolvió destinar el predio al futuro Centro Metropolitano de Diseño. Por entonces, el ángulo de la manzana en la esquina de Villarino y Santa María era una propiedad privada de 500 metros cuadrados que no pertenecía al Mercado. Una vez comprada, el viejo taller que hoy se conoce como El Pescadito fue reciclado según el proyecto de los arquitectos Adriana Pérez Moralejo y Carlos Blanco, quienes obtuvieron gracias a él el Premio de Arquitectura SCA - CPAU en 2004. "La idea era instalar la institución en este edificio chiquito e intervenirlo con una fuerte carga de diseño, que represente la imagen de lo que iba a ser", cuenta la arquitecta Pérez Moralejo, quien tuvo a cargo el master plan de obras del CMD desde 2001 a 2010. "El 1 de enero de 2001 comenzó la historia del Pescadito. En tres meses hicimos el proyecto y en octubre comenzamos la obra, que duró 70 días aproximadamente. Fue un reciclaje: la estructura de cabriadas y la masa muraría es la misma. Lo que se demolieron fueron los muros no portantes y casi todo lo que se hizo fue obra seca", desmenuza. El concepto sobre el que basó su fuerza este primer edificio fue el del entrepiso metálico y los contenedores. "El container como símbolo tenía que ver con la metáfora de sacar el diseño argentino al mundo, de exportar", dice la arquitecta. El 18 de diciembre de 2001 se inauguró el pequeño pez mientras se lanzaba el concurso público que organizaron en conjunto la Sociedad Central de Arquitectos y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El proyecto ganador fue el de Gastón Flores y se realizó en etapas. "La primera comenzó en diciembre de 2002 y se terminó en julio de 2003", precisa Pérez Moralejo. En cuanto a los requerimientos por parte del CMD, "el Pescadito funcionaba como una maqueta de lo que queríamos, pero en escala real", agrega. Con 14 incubadoras y oficinas multiusos, esa primera etapa sirvió de prueba. Finalmente, la fase final para completar la obra concluyó en octubre del año pasado.

Con el mismo espíritu productivo
En los 14.000 metros cuadrados de esta nueva obra, el Ministerio de Desarrollo Económico de la Ciudad ofrecerá servicios que fomenten las industrias creativas en las áreas de diseño, música, editorial, audiovisual, moda y TIC´s. La amplia estructura respeta y revaloriza la morfología del anterior edificio. La zona está catalogada desde 2007 como APH (Área de Protección Histórica).

Ahora por la calle Algarrobo, la entrada principal da la bienvenida a una arteria interior adoquinada y techada. Este es el espacio de mayor longitud y altura del edificio. Funciona como conector hacia los distintos salones de exposiciones, biblioteca y auditorio, atravesando el espacio de punta a punta. Además de oficinas gubernamentales, laboratorios, espacios para la incubación de proyectos, aulas y talleres, el CMD se completa con un auditorio para 250 personas, un museo y centro de interpretación, un bar y una futura tienda de diseño. También se destinará n 3.000 metros cuadrados a muestras y exposiciones.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos