Diez noches de alegría generan $ 120 millones

Diez noches de alegría generan $ 120 millones

Con una inversión de $ 5 millones, Gualeguaychú homenajea al Rey Momo con 30.000 turistas por fin de semana, de enero a marzo, que dejan unos $ 120 millones. Radiografía de un negocio pyme diferente que atrae tanto a profesionales y emprendedores como a marcas. 17 de Febrero 2011
Repiqueteo de tambores, explosión de plumas, serpentinas y lentejuelas, con una sola consigna: “Todo el año es carnaval”. Así lo viven los más de 300 integrantes de cada una de las tres comparsas que, cada noche, desde el primer sábado de enero hasta el primero de marzo, irrumpen en el corsódromo de Gualeguaychú. Para esta puesta en escena, que dura 10 noches, han trabajado y ensayado todo el año. Desde principios de abril hasta el último viernes de diciembre. “El carnaval es una importante fuente laboral o sirve para completar los ingresos para muchas familias en Gualeguaychú y los alrededores. Pero sobre todo, es un orgullo pertenecer a alguna de las comparsas y trabajar en ella”, resume Román Figun, abogado y delegado de la comparsa Ará Yeví.

Cada fin de semana, la ciudad que le hizo frente a las papeleras convoca entre 20.000 y 30.000 visitantes. A partir del verano pasado, y del levantamiento del corte en el puente que la une a la uruguaya Fray Bentos, el turismo se incrementó. El corsódromo tiene capacidad para 30.000 personas y, a un costo de $ 70 la entrada general y entre $ 60 la ubicación en platea y $240 los palcos VIP para cuatro personas, implica una facturación de alrededor de $ 2,8 millones, en promedio, por noche de sábado. A esto deben sumarse la venta de comidas y bebidas, y el merchandising.

Los principales responsable de este negocio son justamente las cinco comparsas que existen en la ciudad: Papelitos (Club Juventud Unida); O’Bahía (Club de Pescadores); Kamarr (Club Sirio Libanés); Marí Marí (Club Central Entrerriano) y Ará Yeví (Tiro Federal). Las que actúan en cada temporada de carnaval son tres, mientras otras dos se preparan para la temporada siguiente. Cada una cuenta con un staff permanente de un centenar de personas, entre electricistas, carpinteros, ebanistas, costureras, coreógrafos, músicos, cantantes, bailarines, maquilladoras y personal de logística que se suma en la temporada de verano. Durante todo el año, en los galpones del club o en talleres en sus casas, los artesanos preparan los trajes, espaldares y tocados, limpian y tiñen las plumas naturales, arman las carrozas. Al principio, esta era una actividad voluntaria que hacían las familias, pero a partir de la década del 80, cuando el carnaval se fue profesionalizando, algunas tareas comenzaron a ser rentadas.Poner en escena cada comparsa requiere una inversión de $ 50.000 por noche. En tanto, “el promedio de consumo diario que realiza cada turista que asiste al carnaval es de $ 326, incluyendo alojamiento, comidas y visita a balnearios, además de las entradas al espectáculo”, según cálculos del estudio Fernández Tesone, de Gualeguaychú. Más del 80% permanece entre uno y cinco días en la ciudad, y un 15% lo hace por más de cinco días.

Entre los integrantes de las comparsas hay todo tipo de oficios y profesiones: el director de la orquesta es abogado, la cantante es psicóloga; hay maestras, empleados y estudiantes. Pero a la hora de calzarse las plumas y y brillantinas, todos obedecen al director de la comparsa y trabajan para el Rey Momo.

Los ingresos se reparten entre las cinco comparsas, correspondiendo una proporción mayor a la ganadora. Esta metodología permite que todos los clubes obtengan ingresos por el Carnaval y es, a la vez, un incentivo para mejorar la calidad de sus presentaciones en la pugna por ocupar el primer puesto. La ganadora de cada año tiene su participación asegurada en el siguiente, mientras que el segundo y tercer puesto “salen” y dejan su lugar a las dos restantes. Esto a su vez asegura un espectáculo acotado (cada comparsa tarda alrededor de una hora en pasar) y permanentemente renovado.

Batucada y recaudación
En esta temporada 2011, según el estudio Fernández Tesone, el 25% de los asistentes al carnaval elige volverse una vez finalizado el espectáculo (con la terminación de la autovía, desde Buenos Aires lleva dos horas y media en auto y hay servicios turísticos charter que incluyen traslado y entradas en un mismo paquete). Un 20% se aloja en campings, algo más del 15% en hoteles y otro tanto en casas de familia que alquilan habitaciones, dado que la capacidad hotelera de esta ciudad de 90.000 habitantes se ve casi siempre desbordada por la afluencia de turistas.

El número de asistentes al carnaval crece todos los años. La mayoría son de la Capital, zona metropolitana y provincia de Buenos Aires (48%). Le siguen los de otras localidades de Entre Ríos (9%); santafesinos (12%), cordobeses (3%) y un 6,5% de otras provincias. Pero, en los últimos años aumentó el número de turistas extranjeros, entre los que se destacan los israelíes, y luego estadounidenses, españoles, canadienses, colombianos, brasileños y uruguayos.

Con los años, el carnaval se fue convirtiendo también en una vidriera para las marcas. “La condición es que sean sponsors del evento en sí mismo y no de una comparsa en particular”, señala Gabriel Judcovski, socio junto a Nelson Fernández Guerrero de FullScreen, la agencia que desde hace tres años se encarga de la producción comercial del evento.

“Cada noche de carnaval, empresas como Rapipago y Brahma (mainsponsors) tienen la posibilidad de llegar a 30.000 personas, lo que se multiplica por la transmisión televisiva”, destaca Judcovski. “Además de la inversión en cartelería, material promocional y una pasada de escuadra previa a cada comparsa, las marcas traen a artistas, vedettes, modelos y famosos que desfilan como forma de promoción”, explica. Cada verano, el carnaval es un evento multitudinario de brillo y alegría, pero, también, una buena oportunidad de negocios.



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