Del furor de la bailanta a la discográfica boutique

Del furor de la bailanta a la discográfica boutique

En los ‘80, Roberto Kuki Pumar creó su sello, Leader Music, en una disquería de Constitución. La década siguiente, catapultó a personajes como Lía Cruzet, Ricky Maravilla y el grupo Ráfaga, y los convirtió en estrellas del género tropical. Cuando decayeron la bailanta y la venta de discos, reconvirtió su negocio. 22 de Abril 2010

Conocedor como pocos del negocio de la música, Roberto Kuki Pumar se crió entre bateas, en la disquería de su padre. A los 20 años, un mayorista les ofreció comprar un catálogo de artistas locales de folklore, tango y tropical. Su padre decidió continuar con su negocio de compraventa de discos “descatalogados”, aquellos que quedaban de remanente en otras disquerías. Pero Kuki vio la oportunidad de “desarrollar” a esos artistas. Y así creó un sello discográfico, Leader Music, que en los 90 explotó con el fenómeno de la bailanta, cuando cada título vendía cientos de miles. Hoy, esos tiempos quedaron atrás, el negocio cambió y su empresa también.

“Ya no se venden álbumes, sino canciones sueltas. Y ya no se compran discos, sino que se bajan temas por Internet, la mayoría de las veces, sin pagar”, dice Pumar desde su oficina en Constitución, el barrio donde su padre abrió la primera disquería. Aunque prefiere que no lo encasillen en el género tropical, lo cierto es que, en los ‘90, pisó fuerte en el negocio bailantero. “Fui el descubridor de Ricky Maravilla y Lía Cruzet”, asegura. “En la disquería escuchábamos todo el tiempo a Los Palmeras y los Wa-Wan-Co. A mí me gustaba el rock, y me preguntaba ¿por qué siempre lo mismo?, ¿por qué el público popular no puede tener a una Madonna o un Michael Jackson? Entonces salí a buscarlos, y descubrí a Lía (Cruzet) y a Ricky (Maravilla). A ella la conocí en una bailanta y a él lo había escuchado en Córdoba y me lo encontré tratando de vender sus discos en el subte, cuando acá, en Buenos Aires, no lo conocían. Los traje a la empresa, que se estaba armando, y empezamos a trabajar juntos, como se hacía antes: pensando cada álbum, con una coherencia y un argumento. Se preparaban las fotos, la imagen. La gente compraba discos. Pero hoy eso se está perdiendo, ya nadie piensa un álbum como concepto, se graban canciones sueltas, porque la lógica del mercado también cambió”, dice.

En su mejor momento, la compañía lanzaba cuatro discos nuevos por mes. “Eso implicaba muchísimo trabajo, reuniones de pre-producción, ver las canciones, tener estudios alquilados durante el día y la noche. Hoy, se editan menos discos, con pocos artistas y, además, vienen con todo más armado. Antes, llegaban con la letra escrita en un papelito y la iban cambiando sobre la marcha”, cuenta Pumar.

“Nosotros siempre nos enfocamos en el público popular, que así como hoy compra las mejores zapatillas y los mejores celulares, en aquel momento tener los discos de sus cantantes y grupos favoritos era un orgullo. Llegamos a vender, de un sólo título del grupo Malagata, más de 700.000 unidades. Hoy, ningún artista vende más de 200.000. Y cuesta mucho esfuerzo desarrollarlo.”, admite.

Con la música a otra parte
A partir de 2001, con la debacle financiera, las ventas de discos se derrumbaron y cerraron muchísimas disquerías independientes. Leader ya había iniciado su expansión: primero a Chile, luego a México y España, donde tiene oficinas propias. En Uruguay, Colombia y Venezuela se maneja con distribuidores. Esta internacionalización le permitió seguir vendiendo en el exterior cuando el mercado local estaba prácticamente extinguido. De todos modos, el cambio de escenario obligó a la empresa a repensar su negocio. “Hoy, seguimos basándonos en la venta de discos, pero nos diversificamos hacia la venta de DVDs y shows, que es lo que más ingresos genera. La gente no está dispuesta a pagar $ 40 por un disco de ColdPlay, pero sí paga $ 500 por una entrada VIP para verlo en vivo. No podemos pelear contra eso, hay que aggiornarse”, dice Pumar.

Ocurre que el público joven, de 12 a 25 años, siempre fue el motor de la industria discográfica. Pero hoy, los jóvenes no compran discos. “Los que lo hacen son los mayores de esa edad, que todavía valoran la experiencia de abrir un disco, acariciar su tapa, tenerlo como un objeto”, dice el titular de Leader. “Así y todo, estamos apostando a algunos artistas nuevos, como Nico Zubiría (ex Patito Feo), que viene muy bien entre el público adolescente”, destaca.

Una de las caracterías de Leader es la amplitud de su catálogo. Hoy tiene 1.600 títulos; en su mayoría licencias internacionales de grupos como Queen y Ramones, pero también artistas de rock locales como Patricia Sosa. “Antes era 75% local y 25% internacional. Hoy hacemos 65% internacional y 35% local. La selección es más cuidada”, explica el empresario que casi no trabaja con artistas nuevos.

A través de su oficina en España manejan la comercialización digital en el exterior. Y, desde 2004, entraron al negocio de los DVD, en convenio con productoras locales como PolKa, con la que editaron series como Vulnerables y Amas de casa desesperadas. También hicieron el disco con la música de 100% Lucha y la banda de sonido de Botineras. La digitalización y la caída del mercado local implicaron un duro golpe para esta discográfica. Pero también abrieron nuevas oportunidades. “Los acuerdos de nuestros artistas con las productoras de contenido nos permiten ampliar los negocios. Cuando acá se caía todo, Ráfaga tocó en Rumania para 170.000 personas el tema central de la novela Muñeca Brava de Natalia Oreiro. Ni ellos lo podían creer, acá eran un grupo de bailanta y allá fueron a un hotel cinco estrellas, como verdaderas pop stars”, recuerda. El negocio cambia, pero la música queda.

Perfil
- Actividad: producción de discos, DVDs y shows
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Empleados: 42 en la Argentina
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Oficinas en Buenos Aires, Chile, México y España
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Catálogo: 1.600 títulos
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Facturación: $ 12 millones en la Argentina



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