De granero a set del mundo

De granero a set del mundo

La producción de contenidos audiovisuales genera un ingreso anual de US$ 3500 millones en la Argentina. El fenómeno, cuadro por cuadro. 03 de Noviembre 2011

Desde 2003, el tipo de cambio favorable alentó las realizaciones locales, en un contexto mundial donde las grandes compañías audiovisuales se abrían a nuevos mercados.

Crisis mundial y precios menos competitivos mediante, el talento creativo y la capacidad técnica son los factores desequilibrantes, a pesar de que mercados como el colombiano y mexicano disputan al local un lugar que le pertenecía casi con exclusividad.

Según datos de Cancillería, el sector generador de contenidos audiovisuales (conformado por más de 400 empresas, productoras de cine y TV, animación y contenido digital, publicidad y distribuidoras) deja un ingreso de divisas del orden de los US$ 3500 millones y genera unos 63.000 puestos de trabajo calificado, más 20.000 por industrias proveedoras.

Entre 2002 y 2010, la demanda de programación audiovisual argentina pasó de    US$ 437 millones a US$ 2300 millones. Un informe de la Asociación Inglesa de Distribuidores de Televisión posiciona a la Argentina cuarta en el ranking de países productores y exportadores de formatos, luego del Reino Unido, los Estados Unidos y Holanda.

Durante 2010, se vendieron unas 40.000 horas de programación televisiva, a 80 países de América latina, del Norte, Europa y Asia. El Oscar a “El secreto de sus ojos” y la nominación de programas de TV a los Emmy Internacionales (“Epitafios” y “Ciega a Citas”) colocan a la producción fílmica y televisiva del país en lo más alto de la industria mundial.

Asimismo, cifras del Ministerio de Desarrollo porteño indican que, anualmente, se filman un promedio de 700 producciones. Fundamentalmente, cortos publicitarios. 


Gen cultural
La TV Argentina llegó al mundo en los ’80, gracias a las telenovelas, que, bajo el formato “lata”, se exportaban a países de América latina.

“En los últimos 15 años, se abrieron los mercados globales. La ‘lata’ dejó paso a los formatos. Es decir, adaptar el producto a la audiencia”, señala Celina Amadeo, CEO de Central Park Productions, empresa con más de 25 años de trayectoria en la TV, 50 novelas en su haber y productora de éxitos como “Perla negra”, “Celeste”, “Chiquititas” y “Lalola”, entre otros.

“Chiquititas”, por caso, permitió que los formatos locales conquistaran Europa central, del Este y Asia. “La Argentina se convirtió en proveedor de contenidos por costos pero, también, porque es una usina de talento creativo y técnico”, dice Amadeo.

La ejecutiva calcula que la producción de una novela da trabajo a unas 300 personas, durante 8 a 10 meses de filmación. “Necesitamos una base de 120 capítulos para que sea redituable, con un ritmo de filmación de uno por día” apunta.

El costo estimado de un capítulo es de US$ 45.000 a US$ 60.000, con repartos del orden del 30 por ciento para producción, 30 para técnica y el resto, a actores. “Si la producción cuenta con actores extranjeros, el presupuesto aumenta un 30 por ciento por factores como la logística” concluye.

También es protagonista la producción de cortos y spots publicitarios. “El talento creativo argentino se vende solo. Cuando se contrata un publicitario o agencia de acá, se decide venir a filmar aprovechando otros beneficios”, comenta Francisco Cabrera, ministro de Desarrollo Económico del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

De las casi 700 producciones que se realizan por año en Capital, la mayoría tiene como destino los Estados Unidos o Europa central, informa. Flora Fernández Marengo, fundadora de la productora Labhouse, hizo cortos y publicidades para clientes como Heineken, Stella Artois, Visa, Nintendo y Powerade.

“Tenemos todos los climas. Vamos al revés del invierno europeo, escenarios naturales de desiertos a bosques, mar y montañas, además de un mezcla étnica muy europea para castings. Buenos Aires tranquilamente puede pasar por Nueva York, París o Italia”, puntualiza. 

El costo de un día de filmación puede variar entre US$ 70.000 y US$ 100.000. Casi la mitad se destina a aspectos técnicos (luces, cámaras, staff, equipamiento) y el resto a producción (alquiler de locaciones, vestuario, maquillaje, catering, traslados). “Por menos de dos o tres días de rodaje, no es negocio”, indica Fernández Marengo.

A la hora de filmar, las grandes marcas son estrictas con su imagen. “Producimos material corporativo interno, para clientes como Carolina Herrera, Tiffany & Co. o Prada. Lo principal es cuidar la estética y el mensaje de la marca”, sostiene Pablo Dagnino Pinasco, director General de En Corto Producciones.

Con 13 años de trayectoria, la clave es la utilización de tecnología de vanguardia, dice: “Hace 10 años que trabajamos con cuentas fijas. Llegamos a tener 10 trabajos a la vez”. Otro sector en ascenso es la animación y los efectos especiales.

“Todavía, no hay competencia local en el área de animación y FX para plataformas audiovisuales. Lo que permite la animación es basar el negocio en esquemas de co-producción con cualquier parte del mundo”, apunta José Luis Massa, CEO de Illusion Studios Argentina. 

Explica que la firma co-produce con empresas de todas partes, con un costo por minuto de animación 2D de US$ 4500 y 3D, en US$ 6500. “Gaturro”, por ejemplo, es una co-producción entre la Argentina, la India y México. “Peter Punk”, una serie con Buena Vista Internacional, y “Sueña Conmigo”, una tira juvenil con Nickelodeon y Televisa .

“La gran ventaja de co-producir en animación es que nos sumamos en cada proyecto en una parte o en la totalidad del proceso de trabajo de animación, según el requerimiento y la disponibilidad de nuestro equipo”, agrega. 

Las posibilidades del sector no se reducen a la producción de publicidades o la venta de formatos y contenidos. Hay todo un negocio que apunta a que producciones internacionales puedan ser filmadas dentro del país. 

Endemol Argentina brinda servicios para las producciones extranjeras “Wipe Out” y “Fear Factor”, en sus distintas versiones, que, luego, son emitidas en sus países de origen.

“Realizamos integralmente ‘Wipe Out’ para 33 países. El Reino Unido repitió seis veces y Canadá y Australia, tres cada uno”, indica Alfredo Tedeschi, productor General y director de Cámaras de Endemol Argentina, quien también comenta que se está produciendo “Fear Factor” para Brasil, Israel y Egipto. La India, a pesar de su alto nivel cinematográfico, realizó “Wipe Out” el año anterior y quiere regresar para filmar “Fear Factor”.

“El nivel técnico impecable se combina con los costos. En los Estados Unidos, un capítulo de ‘Wipe Out’ roza US$ 1 millón y se graba uno por semana. Acá, llegamos a uno por día, con un costo sensiblemente inferior”, agrega.

En esos casos, la comitiva se compone de cinco a 10 personas como máximo. Todos los aspectos de producción recaen en manos locales. Sin embargo, la pérdida de competitividad amenaza la madurez del sector. “En los ’90, llegué a producir siete novelas a la vez y, ahora, la Argentina realiza cuatro y Colombia, 29. Subimos los costos alrededor de un 25 por ciento. No estamos produciendo todo lo que podemos”, señala Amadeo. 

“Con Colombia y México, peleamos por precio. Pero Uruguay se convierte en gran competidor. Si bien la industria no está madura y faltan locaciones, no enfrenta suba de costos ni negociaciones salariales fuertes como no-sotros”, afirma Fernández Marengo. Según Gonzalo Cilley, secretario de la Cámara Argentina de Exportadores Audiovisuales (CAER), a nivel internacional, la competencia no es entre empresas argentinas, sino regional.

Fundada recientemente por 25 empresas, entre las que se encuentran Telefé y la TV Pública, el objetivo de la entidad es reconocer al país como un jugador global importante. “Lo internacional tiene desafíos diferentes”, sostiene Cilley, presidente de la productora y distruibuidora Resonant.

En estrecho vínculo con Cancillería, se logró reforzar la presencia argentina en las ferias internacionales. Las iniciativas públicas potencian el negocio. Cien Bares, productora de Juan José Campanella (director de “El secreto de sus ojos”), fue convocada por TNT para coordinar un proyecto, que incluye largometrajes a cargo de directores latinoamericanos.

Federico Posternak, productor de la firma, asegura que trabajar con la BAFC (sigla de la Comisión de Filmaciones de la Ciudad de Buenos Aires) facilitó el contacto con una red de productores y directores de la región. “De otra manera, nos hubiera llevado un tiempo enorme”, indica. 

De nicho a industria 
“La rentabilidad bajó. Hace falta una política de incentivos y beneficios impositivos para los que producimos y para el cliente extranjero que apuesta a producir acá”, indica Fernández Marengo.

Para Cabrera, los contratos continúan gracias a la calidad: “Estamos convencidos de que tenemos que hacer más competitiva y posicionar como polo audiovisual a Buenos Aires. No tenemos el mercado interno que tiene la India. Nuestro mercado es el mundo”.

La gran deuda es otorgarle al sector el status de industria. “Mueve toda una serie de actividades adyacentes que así lo permite”, indica Amadeo. Existe un proyecto de Ley de Promoción Audiovisual, impulsado por el ministerio de Desarrollo Económico de la Ciudad de Buenos Aires.

“Tiene que ver con la generación de un distrito audiovisual. El objetivo es bajarle los impuestos a todas las compañías que estén dentro, ofrecerles mejora del espacio público, seguridad, transporte y generar clusters, o racimos de empresas, que den valor agregado por proximidad. Seguimos así el modelo de otras ciudades de Europa, con distritos similares que logran bajar costos y promueven así su competitividad”, afirma Cabrera.

El tratamiento del proyecto se espera en un mes. “Sólo falta la aprobación de la comisión de Temas Presupuestarios y la votación”, puntualiza el funcionario.



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