De Narváez: El gran opositor en la Argentina es la economía

De Narváez: El gran opositor en la Argentina es la economía

El diputado nacional se sumó al debate y aportó su visión de la actividad privada luego de llegar a la gestión pública. Analizó la realidad del país y explicó qué falta para despegar. Además, aseguró que no hay tener miedo de decir la palabra "ajuste". 21 de Marzo 2012

Francisco De Narvaéz pasó de la actividad privada a la pública. Nieto (e hijo) de emprendedores, el diputado nacional participó del debate y dejó, fiel a su estilo, una radiografía de lo que se vive en la Argentina en materia económica y, sumándole adempas, todo quello que aprendió desde su banca en el Congreso.

“Yo quiero un Estado fuerte, que intervenga, pero no torpemente como lo está haciendo”, afirmó De Narváez, ante la mirada de José del Río, Director de Apertura y Director Adjunto de El Cronista, quien como moderador llevó adelante la entrevista, con participaciones del público que se reunió en La Rural para formar parte del 5to Seminario para PYMES.

¿Qué problemas ves hoy en la Argentina?
- Si viéramos una fotografía de una familia argentina, no veríamos una familia feliz, porque las posibilidades de crecimiento son muy bajas. Y estas condiciones tienen que ver con la expectativa de conseguir un trabajo, que lo dan las pymes y los emprendedores. Hoy en la argentina no están dados los incentivos para que se desarrollen. Creo que la foto cambia si se discute el largo plazo, a 20 años. Y el vehículo de pleno empleo se da con una política de generación de legislación laboral, crédito, inserción en el mundo, inserción de la educación y confianza.

¿Hay posibilidad de unión entre la oposición?
- Sabía que me iban a preguntar eso (risas). No hay oposición en la Argentina. El gran opositor es la economía. Hay opositores pero debería haber una oposición que exceda lo partidario. Un político es un emprendedor, y hay emprendedores como políticos resignados, y hay otros ilusionados, de poder construir una agenda de largo plazo, para hacer a la Argentina un país previsible.

¿Se puede articular el sector público y el privado?
- Hay buenas intenciones cuando uno habla con los funcionarios, pero cuando se ven las ejecuciones presupuestarias, es otra la realidad. En la Argentina que yo preveo tiene que haber un ministerio para las pymes. Hay que hacer un banco de desarrollo de fomento, como en Brasil, para complementar a la banca privada. Aspiro que el Banco de la Provincia (de Buenos Aires) se convierta en eso. Pero además hace falta infraestructura; una ley que finalmente cayó en 2006 contemplaba la desgravación para pequeños y medianos empresarios, para que reinviertan y se generen condiciones de previsibilidad. Además, es fundamental aumentar la bancarización en la Argentina.

¿Estás de acuerdo con el intervencionismo que se está viendo por parte del Estado en el último tiempo?
- Yo quiero un Estado fuerte y que intervenga, y no torpemente como lo está haciendo. Creo que tenemos capacidad política para hacerlo. Pero no estamos planteando una decisión de largo plazo; tenemos un cortoplacismo que indica que la política del Gobierno seguirá. Y eso no nos permite corregir los indicadores que están en crisis.

La quita de subsidios y demás medidas en ese sentido, ¿Es necesariamente un ajuste?
- Digamos ajuste. Es la palabra que hay que usar. No podemos evitar la realidad. Si las reservas bajaron -y lo siguen bajando-, tendremos serios problemas.  El uso de las reservas le dará al Estado una discrecionalidad peligrosa.

¿Es conveniente incentivar desde el sector público a determinados sectores?
- Yo me inclino a pensar en que la Argentina tiene una gran ventaja en la agroindustria. El mundo necesita alimentos, así que tenemos que darle plenos incentivos, una plataforma. Lo mismo sucede con los hidrocarburos. El incentivo no hay que hacerlo en desmedro de otros sectores, pero hay que canalizar una parte a determinados rubros.



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