Dame una señal

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El mercado de M&A experimentó un repunte durante 2010. Y el rumbo que marquen las elecciones será decisivo para consolidar (o no) la tendencia alcista. 29 de Diciembre 2010
Advertencia: el monto total puede generar una ilusión óptica. Tanto la venta del 50 por ciento de Bridas, del grupo Bulgheroni, a la estatal china Cnooc en US$ 3100 millones, como la flamante compra por parte de ambos del 60 por ciento que British Petroleum (BP) tenía en Pan American Energy en US$ 7059 millones –concretada al cierre de esta edición– hicieron saltar el amperímetro, medido en dólares. Pero la realidad de fondo es que, más allá de esa doble transacción, el mercado de fusiones y adquisiciones en la Argentina sigue clavado en torno a las 100/120 operaciones anuales. Un nivel bajo en la comparación relativa con algunos países de la región (como Perú o Colombia), y sensiblemente inferior a lo que debería mostrar la propia economía, observan los principales analistas. La explicación no es nueva: un clima de negocios poco amigable por el intervencionismo gubernamental, y un riesgo país que aún se mantiene por encima del de los mercados comparables, lo cual fuerza tasas de descuento en los precios de las empresas que los eventuales vendedores no siempre están dispuestos a convalidar. De todas formas, las perspectivas de que se abra una nueva etapa a partir de las elecciones hicieron subir las consultas en la última parte del año, y podrían acelerar algunas transacciones en el primer semestre de 2011, dicen los expertos.

“En lo que respecta a los sectores, no hay ninguna tendencia clara”, analiza Patricio Rotman, director Ejecutivo de la consultora Finanzas & Gestión. “No existe un patrón común entre las 100 o 120 transacciones que se concretan por año en la Argentina. Y los sectores donde el país es más competitivo, no necesariamente reflejan una mayor actividad de M&A (fusiones y adquisiciones, por sus siglas en inglés)”, explica. Rotman pone de ejemplo a la industria láctea, cuyas condiciones naturales deberían atraer más inversiones de las existentes. “El enfoque de las operaciones sigue siendo oportunista, porque el precio justificó la adquisición, o muy estratégico”, agrega.

Marcos Ayerra, socio de la consultora Infupa, coincide en que el nivel de las operaciones de M&A en 2010, si bien se recuperó frente a las caídas de ’08 y ’09 –producto de la crisis financiera internacional–, aún está por debajo de lo que fue 2007. “Transacciones genuinas sigue habiendo pocas. Dentro de las 120 operaciones que se registrarán este año, muchas son venta de una minoría a quien ya tenía el control de la empresa”, indica. Ignacio Aquino, socio de Corporate Finance de PricewaterhouseCoopers, hace un análisis similar. Hasta la mega compra de Bridas a BP, el monto de las M&A rondaba los US$ 7000 millones, contabiliza. “En 2009, fue de    US$ 3000 millones, y en 2007, de US$ 11.000 millones”, compara. “Hay un pequeño rebote, pero en otros países la situación está mucho más consolidada. Brasil, por caso, viene experimentando una expansión constante del M&A desde 2005”, resalta.

En esa línea, Gregorio Charnás, CEO del banco de inversión MBA Lazard, remarca que es necesario entender la dinámica que atraviesa la región para predecir qué puede pasar de acá en más. “Brasil vive un boom de inversiones que provoca algunas dificultades para quienes quieren entrar, por un tema de precios y de escala. Eso genera un primer derrame de M&A hacia Chile, Perú y Colombia, y un segundo, hacia la Argentina”, describe.
El ejecutivo de MBA Lazard sostiene que existen muchos compradores interesados en quedarse con empresas en América latina, entre ellos, industrias que necesitan consolidar operaciones –vía tomas de control- para seguir creciendo. “Hoy no hay distress ni vendedores de oportunidad –asegura–. Las compañías están en ‘manos firmes’, como se denomina. Eso hace que suban las valuaciones. Para los compradores, los procesos son difíciles y sumamente competitivos, porque deben convalidar precios si quieren quedarse con un activo”.

En ese marco, Eduardo De Bonis, socio de Deloitte Corporate Finance, indica que la estrategia de quienes buscan hacer pie en la región es primero desembarcar en Brasil –los BRICs contagian entusiasmo– y, después, seguir camino hacia otros lugares. “En esos casos la Argentina está bien posicionada en el radar, por ser el segundo mercado de América del Sur y contar con algunas ventajas competitivas”, señala. Aunque la pérdida de jerarquía que sufrió el país en el mapa mental de los inversores ya no se discute entre los expertos. “La Argentina quedó en quinto lugar, sin dudas, detrás de Brasil, México, Chile, Perú y Colombia. El atractivo de las empresas locales está un poco relegado, a causa de la seguridad jurídica y las expectativas”, observa Daniel Serventi, socio de transacciones de Ernst & Young. “Hoy se da la situación de que la deuda pública es baja respecto del PBI, los bonos suben y el riesgo país baja. Pero, así y todo, quedamos en segundo plano”, agrega. 

Factor electoral
El panorama 2011 del M&A podría presentar dos escenarios distintos, describen los analistas. El más probable es que el número de operaciones se ubique en niveles similares a los de este año, con una leve tendencia creciente. Algunos ya advirtieron un repunte. “En los últimos meses, se están cerrando deals que se encontraban trabados. Hay procesos que comenzaron a transitar el ‘canal de parto’, como decimos nosotros”, sostiene Ayerra. Las elecciones presidenciales de octubre actuarán como una bisagra. Y, dado que cerca de esa fecha las decisiones de todo tipo suelen entrar en stand-by, habrá que prestar atención a lo que ocurra en el primer semestre. “Todo dependerá de cómo se vayan dilucidando las incógnitas. Hoy hay mucho trabajo preparatorio y las empresas están haciendo análisis estratégico –indica Charnás–. Se abrió una ventana de mercado para el financiamiento, por la caída del riesgo país, y eso favorece las transacciones”.

Si los operadores perciben que la Argentina puede inclinarse hacia políticas más pro mercado a partir de 2012, o acercarse, al menos, a la línea de Brasil, Chile, Colombia y demás en lo relativo a la atracción de inversiones, hay posibilidad de que los deals aceleren su ritmo en la primera parte del año. “En la medida en que sea percibido como market friendly, el país hará un catch up. No sé si ello ocurrirá efectivamente en 2011, pero si se diera esa condición, habrá muchas transacciones”, imagina el CEO de MBA Lazard. Rotman es más escéptico: cree que el mercado caminará entorpecido por la incertidumbre electoral. “Muchos se preguntan: qué gano con tomar una decisión de comprar una empresa –que es de muy largo plazo– en julio de 2011, si la puedo tomar en febrero de 2012 con el panorama mucho más claro. Se toma en julio sólo si es una oportunidad que no se puede dejar pasar. Y, de esas, hay pocas”, afirma. Con todo, no descarta que el anticipo de un clima más amigable traccione ventas más cerca de octubre. “Si es así, habrá gente que querrá entrar con el timing correcto. Pero no será una avalancha: seguramente se adelantarán los proyectos en carpeta”, dice.

Bajo la lupa
Los sectores que experimentaron movimientos en 2010 continúan como favoritos. “Petróleo y gas seguirá activo, lo mismo que minería. Las empresas chinas están buscando recursos naturales”, indica Serventi. Tras el impacto que provocó Bridas, el mercado esperaba novedades por el lado de los activos de Esso, que se encuentran en venta. También habían retornado los rumores sobre una posible salida de British Gas de MetroGAS, hoy en concurso preventivo. Y estaba pendiente la colocación del 15 por ciento de YPF en la Bolsa.
“Agribusiness siempre registra ingreso de capitales, pero hay mucha presencia de inversores financieros, más que estratégicos”, apunta De Bonis. No obstante, alimentos y bebidas es otro de los sectores a seguir, con la venta de la cervecera Isenbeck al grupo británico SABMiller como última transacción relevante. En minería, la búsqueda de litio lidera las consultas. Y también puede haber novedades en agroquímicos, completa De Bonis.

A esa lista, Aquino añade los servicios en general, como exportación de software, donde la Argentina ofrece “cualidades distintivas”. Bancos fue otro de los más activos en 2010, con la venta del 51 por ciento del Patagonia al Banco do Brasil, en US$ 480 millones, en primer plano. “La concentración bancaria continuará”, vaticina Ayerra. “Y se ve a grupos nacionales comprando, como el Macro y el Supervielle”, completa. “De estar por debajo de sus comparables en la región, los bancos se pusieron por encima en precio”, aporta Charnás.
El otro sector bajo la lupa es el farmacéutico. La venta del laboratorio Phoenix, de la familia Sielecki, en US$ 253 millones al gigante británico GlaxoSmithKline (GSK) en junio último resultó una clara muestra del atractivo que despierta entre los players extranjeros, que buscan crecer en los mercados emergentes mediante la compra de market share. Puede haber más movimientos en 2011, dicen los consultores, pero lo cierto es que no abundan los carteles de venta ni los ‘trajes a medida’. “Es un rubro con barreras de entrada relativamente altas”, describe De Bonis. “Los grupos grandes (Bagó, Roemmers) están muy consolidados, y las empresas chicas no tienen la fortaleza que necesita un extranjero para desembarcar acá. Eso genera un cuello de botella”, complementa Rotman. En cuanto a los montos, las empresas locales se están recomponiendo, aunque siguen por debajo de sus pares regionales, por el efecto riesgo país. “Cada caso es particular, pero se puede decir que entre cuatro y cinco veces el EBITDA (ganancias antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones, por sus siglas en inglés) es un piso, y entre 12 y 13 veces, un techo”, señala Aquino.

Los compradores regionales (brasileños, chilenos, mexicanos, colombianos e incluso peruanos) hacen fila en primer lugar, delante de los nacionales y los asiáticos (chinos e indios). Más atrás se ubican los estadounidenses y europeos. “Creo que es un buen momento para los fondos de private equity. Tienen liquidez y se empiezan a mostrar activos”, comenta Ayerra. Según ARCAP (Asociación Argentina de Capital Privado, Emprendedor y Semilla), hay 15 fondos de ese tipo activos en la Argentina. Pero todo estará supeditado, en definitiva, a las señales políticas que vayan emitiéndose a lo largo del año.



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