"Cuando se reestructura para crecer, se pone más pasión"

El número uno de la compañía de origen holandés cuenta cuáles son los secretos de un self made man corporativo y reconocido turnarounder con 30 años de experiencia en la gestión y los negocios. 18 de Abril 2011
Nadie puede negarle a Gustavo Verna el mérito de haberse hecho desde abajo. Con sólo 23 años, en 1977, ingresó a Philips como pasante y, desde 2008, es CEO con responsabilidades en la Argentina, Paraguay y Uruguay.

En esa extensa y fructífera carrera, una parada como gerente General de Colombia, en 2003, le valió el título de turnarounder: revirtió los números rojos y el negocio de esa filial pasó a ser rentable. “Cuando se reestructura para crecer, se pone más pasión”, asegura el ejecutivo cuyo lema de gestión es walk the talk: hacer lo que se dice. “Hay que comunicar desde el discurso, que es lo más glamoroso, pero también desde los hechos, que es lo más contundente”, amplía ante Management.

Y, por supuesto, si una cualidad se destaca en alguien que sumó 34 años de experiencia en una misma empresa, esa es la constancia. “Hay que tener muy claro el norte y trabajar en esa dirección”, resume, si bien añade: “Hay que tener todo los entornos posibles previstos”. Y siempre hay lugar para la autoevaluación: “Management es hablar de gente y a veces los ingenieros estamos menos formados para eso”.

También sabe de armar equipos. “En mi experiencia, lo fundamental es entender las competencias y fortalezas de cada uno de los miembros para construir a partir de ellas. Buscar el mix adecuado de competencias funcionales, de liderazgo y de relaciones interpersonales”, explica. Pero, por ejemplo, ¿se puede revertir un grupo de trabajo adverso? “Si es totalmente adverso, pero, en general, hay posibilidades de recuperación”, grafica el manager.

Verna nació el 31 de mayo de 1954, en Lincoln, provincia de Buenos Aires. Es ingeniero Industrial de la Universidad de Buenos Aires y tiene un master en Administración del IAE. Hoy, está casado y tiene dos hijas.

Afanoso lector, prefiere los libros “que tengan contenido y dejen un mensaje”. Sus últimos títulos fueron ¡Tierra, Tierra! de Sándor Márai, y Cementerio de Praga, de Humberto Eco. Además, el golf y el ski se suman como hobbies y entre sus cuentas pendientes está dedicar parte de su tiempo a la actividad académica. Sus frecuentes viajes a Lima profundizaron su gusto por la comida peruana y, particularmente, fusión, porque considera que “es simple pero de sabor muy definido”. Entre sus restaurantes de cabecera están Astrid y Gastón, Páru y Francesco. ¿Los platos preferidos? Causas, cebiches y tiraditos.



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