Cuando los proyectos apelan al arte

Cuando los proyectos apelan al arte

Las pinturas y esculturas generan valor agregado en los emprendimientos que se animan a jugar con la creatividad. 22 de Julio 2010

Dypsa encargó dos pinturas a Carlos Alonso para las torres Renoir, Faena le pidió a Siquier dos murales. “Es que el mundo del arte es lo más prestigioso que puede haber. Hoy la competencia de los desarrolladores pasa por prestigiar lo que tienen. Si tuvieras un terreno en Alvear y Callao, ya la locación le aporta eso. Pero Puerto Madero aún necesita ese prestigio", comenta Ignacio Gutiérrez Zaldívar, el coleccionista dueño de Zurbarán, que también abrió un hotel en Bariloche y trabaja con el grupo Chateau.

En octubre del año pasado el grupo Faena inauguró en su Art District el complejo Los Molinos Building en Puerto Madero. Reconstruir y poner en valor el edificio que albergó dos viejos molinos harineros costó más de u$s 50 millones. Entre las dos estructuras, que se unen por un puente de vidrio, el artista plástico Pablo Siquier realizó dos obras monumentales de 13 metros por 13 metros cada una en un espacio abierto que puede visitarse libremente. "Nuestro concepto es que el arte sea público por eso son, de algún modo, un regalo a la ciudad", explica Ximena Caminos, Creative & Communication director de Faena Group. Además, este emprendimiento se completa con el Exhibition Hall, un espacio que supo ser la antigua sala de máquinas y que se convertirá a fin de año en un lugar de exposiciones multidisciplinarias. La directora adelanta que no será ni un museo ni un centro cultural. "Queremos ser un nuevo género, en un lugar abierto, muy participativo, que contará con un comité de asesores por cada especialidad entre los que estarán Jessica Morgan (curadora del Tate Modern de Londres), Brandon Haw (uno de los socios más antiguos de Norman Foster, con quien el grupo está proyectando el Aleph), un antropólogo, un sociólogo, un psicólogo "y hasta te diría que una tarotista", dice Caminos. Para este proyecto de 3.200 m2 se invertirán u$s 11 millones.

Desde hace varios años el concepto de propiedad horizontal fue mutando para ofrecer cada vez más amenities y diferenciales. "En los desarrollos del grupo Chateau el showroom está decorado con esculturas y pinturas de Zurbarán. Eso permite ya imaginarse cómo pueden decorarse los departamentos. En el Chateau Libertador, por ejemplo, hay algunas pinturas que son de la cancha de River, como si estuvieran pintadas desde el mismo edificio", cuenta Gutiérrez Zaldívar, quien mantiene el joint venture con el grupo y va renovando periódicamente las obras. "Creo que hay que darle valor agregado a las nuevas locaciones que, de otro modo, no podrían costar u$s 3.500, por ejemplo en Núñez", agrega.

En el caso del Grupo Town House, que hace más de 15 años incorporó esculturas en la entrada de sus edificios, esto ocurrió porque dos de los socios, Abel Trybiarz y Gerardo Waisman son artistas además de arquitectos. "Se nos ocurrió poner esto en un primer edificio, en una torre que hicimos en Villanueva y Zabala y hoy ya es marca registrada de nuestros emprendimientos", dice Trybiarz. Además de las esculturas de Abel en la vía pública, en los edificios hay fotos de Waisman y eventualmente alguna pintura. "Creemos que agrega valor comercial porque es una forma de que identifiquen nuestros edificios y esto redunda en el posicionamiento de la marca y, a la larga, en cierta medida en el valor comercial, aunque esto último es algo muy sutil", agrega el arquitecto que asegura que a la gente no le interesa vivir en lugares anónimos a pesar de tratarse de viviendas colectivas.

En el caso de las torres homónimas en Dique 3 de Puerto Madero, Dypsa convocó a Carlos Alonso para pintar dos grandes obras en homenaje a Pierre Auguste Renoir que evocan distintos momentos del artista trabajando en su invernadero. En una de ellas, Renoir aparece más joven, en un día de sol, pintando entre flores y plantas de colores brillantes. En la otra, se lo ve en el ocaso de su vida, con colores más oscuros, en un crepúsculo.

Por su parte, Creaurban concibió Art María, también en Puerto Madero. Tendrá una marcada impronta artística. Aunque, en realidad, combina en su concepción el arte de diseñar, construir y desarrollar, entendiendo al arte en su acepción antigua como "la virtud y el talento del hombre para producir algo" con el nombre que representa, según ellos, a todas las mujeres a las que también el barrio les rinde homenaje en sus calles y parques. Con un estilo arquitectónico inspirado en el diseño italiano de tendencia futurista, las dos torres residenciales estarán unidas por un puente vidriado que conformará un arco que le imprimirá un moderno remate visual al Boulevard Juana Manso.



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