Cuando las agujas corren en contra

Cuando las agujas corren en contra

El problema más usual que sufren los viajeros frecuentes es el jet lag. 17 de Agosto 2010

El problema más usual que sufren los viajeros frecuentes es el jet lag. Se trata de un desequilibrio en el reloj biológico del pasajero, que resulta de atravesar varios husos horarios durante un vuelo. Sin embargo, el malestar causado por este cuadro puede ser disminuido a través de distintas técnicas que combaten la fatiga y la falta de concentración.

El inconveniente más común al que se deben enfrentar los viajeros frecuentes, sobre todo aquellos que vuelan seguido por cuestiones de negocios, es lo que habitualmente se denomina jet lag. También conocido como descompensación horaria o disritmia circadiana, es el cuadro que resulta de atravesar varios husos horarios en un día, lo que produce un desequilibrio entre el reloj interno del viajero (que regula el sueño y la vigilia) y el horario del destino al que arriba. Se debe tener en cuenta que siempre es el reloj interno de la persona el que tiende a prevalecer. Por eso, al viajar al este, la persona no tendrá sueño cuando haya llegado la noche y, en el caso de trasladarse hacia el oeste, tendrá sueño en pleno día.

Este cambio del reloj biológico durante los vuelos de muchas horas afecta el estado de ánimo de los pasajeros, además de provocar malestar físico y psíquico. Lógicamente, la intensidad de los síntomas dependerá del número de husos horarios que la persona haya atravesado, ya que usualmente los problemas comienzan a partir del tercero. En líneas generales, todos los viajeros presentan cuadros de jet lag cuando cruzan más de cinco husos horarios.

El estado de descompensación horaria provoca fatiga, ya que los pasajeros se sienten cansados en un determinado momento del día, pero tienen dificultades para conciliar el sueño por las noches y, posteriormente, para levantarse temprano. Esta distorsión del sueño lleva acarreados dos inconvenientes más: la falta de concentración y una difícil digestión de las comidas, ya que se realizan a horarios en que el organismo no está habituado.

Adaptarse al nuevo horario no es una cuestión tan sencilla, ya que hay que sincronizar las horas de sueño, la vigilia, la alimentación, la exposición a la luz, la actividad física, las rutinas y obligaciones sociales, y el tiempo libre. Para facilitar esto, la estrategia a seguir comienza apenas despega el avión, ajustando los relojes (pulsera, del teléfono o la computadora) a la hora del destino, e intentar guiarse por ese nuevo horario. Para que el resultado sea óptimo se deben respetar los horarios correspondientes a la noche y al día de la ciudad que se visite, y acorde a ellos regular el sueño y la vigilia. Una vez en tierra, la regla fundamental es adoptar la rutina del lugar. A continuación, presentamos una lista de consejos que lo ayudarán a equilibrar su reloj biológico:
- Al arribar al destino, disfrutar de una comida rápida y, sólo si es necesario, dormir una siesta de no más de 45 minutos.
- Hacer ejercicio por la tarde y exponerse a la luz natural.
- Cenar y acostarse temprano.
- Durante los primeros días de la estadía, se recomienda permanecer en la cama hasta el horario habitual y no modificar en gran medida los hábitos alimentarios.
- Evitar, en lo posible, las siestas.
- Intentar, a medida que avancen los días, acostarse al horario habitual.
- Dormir la mayor cantidad de horas posible durante el viaje de regreso.

Claves para viajes de apenas un día
- Permanecer en el horario de salida.
- Al llegar a destino comer una comida liviana.
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Acostarse temprano.
- Al despertar, pedir un desayuno al servicio del hotel y luego leer o ver televisión por unas horas.
- Intentar programar el día de trabajo pensando en una pequeña siesta antes de regresar a las actividades.
- Después del trabajo, dormir una siesta o relajarse, esperando el vuelo de regreso a casa.
- Dormir lo más posible a bordo para minimizar el efecto del viaje al regresar.

La medicina al servicio del viajero
Otra de las formas más eficientes de prevenir el malestar físico y mental que provoca un vuelo de muchas horas es la implementación de una droga llamada ENADAlert. Se trata de un suplemento dietario que ayuda a reducir los efectos del jet lag, principalmente los dolores de cabeza y el cansancio. Este fármaco contiene una enzima que estimula la producción de energía celular, por lo que reduce sensiblemente manifestaciones como fatiga y falta de concentración, y ya se encuentra disponible para la venta en los Estados Unidos.



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