"Consultar el tema Malvinas sólo con la almohada puede ser una pesadilla"

En una entrevista exclusiva con WE, el Nobel de la Paz adelanta el contenido de una carta que le escribió al Primer Ministro británico, critica al oficialismo y acusa a algunos gobiernos provinciales de parecer más feudales que federales. Además, afirma que la economía le ganó la pulseada a la política y asegura que el kirchnerismo tiene aún una deuda pendiente sobre las políticas actuales de Derechos Humanos. 10 de Febrero 2012

En el corazón de San Telmo, las oficinas del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) dan cuenta de la historia de un hombre que destinó su vida a la lucha y esperanza. Los pinturas que exponen sus paredes, herencia de su temprana pasión por las artes, se entremezclan con un retrato junto al Dalái Lama y al diploma cuidadosamente enmarcado que capturó para siempre aquel momento en el que otro argentino era galardonado con el máximo reconocimento que otorga el Parlamento de Noruega (N. de la R.: también lo obtuvieron Bernardo Houssay y César Milstein, en 1947 y 1984, ambos en Medicina). Esa vez, en 1980, sería el turno del Nobel de la Paz. En una semana en la que el tema Malvinas volvió a ocupar la agenda política, Adolfo Pérez Esquivel recibió en exclusiva a El Cronista WE y dio su punto de vista sobre la militarización del conflicto en el Atlántico Sur.

¿Qué opinión le merece el anuncio de la Presidenta del martes y el trato que se le está dando al tema Malvinas?
-Dentro de unos días se va a poder leer mi carta a David Cameron. Lógicamente, a 30 años de la guerra, hay una fuerte tensión y no hay posibilidad de acuerdo porque el gobierno británico se niega a sentarse en una mesa de diálogo con la Argentina. A Cameron le digo que me asombra su sentido del humor al señalar que nuestro país tiene intenciones colonialistas. Pero, siguiendo su línea, quiero recordarle que Chesterton decía que el sentido común es el menos común de los sentidos. Y Bernard Shaw diría que todas las cosas no son lo que parecen sino lo contrario. Cameron podría pedirle ayuda al capitán Sparrow, de Piratas del Caribe, o al otro (James) Cameron, de Avatar, acerca de cómo invadir otros pueblos. Esto se refleja en la realidad de Irak, Afganistán, Libia y la posible guerra contra Irán. Sería mucho mejor, ahora que el príncipe William está tan cerca, que cruce para reunirse con la Presidenta para ejercitarse, no para la muerte, sino para la vida. Hay que buscar caminos de acuerdo. Y hago referencia a la resolución de las Naciones Unidas (ONU) que, a los habitantes de las islas, no los reconoce como pueblos originarios y por eso no tienen derecho a la autodeterminación. Hay que encontrar otras alternativas y hay que abrir un espacio de diálogo. Quizá no será ahora pero en un tiempo lo van a tener que hacer.

¿Qué salida concreta ve para el conflicto?
-El Gobierno argentino ha trabajado bien el apoyo latinoamericano. Hay que ir fortaleciendo esas instancias regionales. Hoy, el deudor global más grande es Estados Unidos, un país con 54 millones de pobres, con China. La situación económica en Europa es una crisis de valores. ¿Cuánto le cuesta a Gran Bretaña enviar un destructor y gastar millones de libras para mantener la soberbia imperial, en lugar de destinarlo para las necesidades del pueblo? En el mundo están ocurriendo cambios; ninguna sociedad es estática. Y en los próximos años seguirá habiéndolos. Los tiempos históricos están acelerados. Tenemos que tratar de recuperar el equilibrio. América latina, en este momento, intenta fortalecer sus instancias regionales, en pensamiento, en economía y en integración. El mundo se está dividiendo en bloques. Estados Unidos no quiere perder a América Latina, que siempre la consideró su patio trasero. Pero hay otros emergentes que están cambiando las cosas. Venimos trabajando sobre la democratización de la ONU. Cinco potencias la manejan y tienen derecho a veto. Entre ellas, Gran Bretaña. Cuando la ONU se constituye, la conformaban 57 estados. Hoy son 193 pero con la misma estructura de 1945. Cuando uno de estos grandes países dice "no", es "no" porque ejerce el derecho del veto. No hay que desesperar, se están sembrando cosas.

El discurso de Cristina Fernández de Kirchner fue también muy cuestionado desde algunos sectores de la oposición...
- El Gobierno tiene sus intereses políticos y, lógicamente, los aprovecha. Y Malvinas es uno de ellos. Creo que que habría que plantear el tema desde otra perspectiva y no con esa cuestión cerrada de los nacionalismos obtusos. Pero sí desde la soberanía de nuestro pueblo, que no es sólo territorial, sino de recursos, bienes y necesidades, que son culturales, económicas, políticas. En la minería, por ejemplo, las empresas se llevan el 97 por ciento de los recursos. Las llamadas "tierras raras" son minerales estratégicos, que se los llevan gratis con una simple declaración jurada, que se usan para la fabricación de celulares y otros productos de informática. El litio es uno de ellos. Pero hay muchos minerales de alto valor, incluso, para los viajes espaciales. Todo esto se lo llevan con una simple declaración jurada. Es un saqueo total del país.

En 2013 se cumplirán 30 años del retorno de la democracia. ¿Qué aprendió la sociedad argentina y qué le falta?
- La democracia, de la cual mucho se habla pero poco se practica, no se regala. Son espacios a construir. Esto es lo que tenemos que aprender. Toda sociedad es el resultado de quiénes la componen. Uno ve tantas tensiones, agresividad, violencia, pero no sólo física sino, también, de pensamiento. Con una palabra se puede amar y se puede destruir. Tenemos que comenzar a mirarnos hacia adentro, buscar el silencio interior. Esto se puede dar a través del sentido de la espiritualidad, de saber quiénes somos. Hemos avanzado en la recuperación de las instituciones porque sin responsabilidad de éstas no hay democracia. No se trata de poner el voto en una urna y decir que vivimos en democracia, si no en el ejercicio de las instituciones; tanto de los poderes políticos como de los organismos sociales. Creo que es un aprendizaje. Somos aprendices de la vida como ciudadanos. Necesitamos comenzar a ver cuál es el camino y los desafíos de nuestra sociedad. Venimos de situaciones traumáticas y nos cuesta superarlas. Hablo mucho con sobrevivientes de Hiroshima. Japón se ha reconstruido. A nosotros nos falta ese impulso de comenzar a comprender las necesidades de todos. Eduardo Galeano dice que una de las palabras más usadas del mundo es "yo". Nos olvidamos de "nosotros" y "nosotras". Tenemos que empezar a pensar en otros términos, como seres sociales, espirituales, políticos, económicos. Estamos muy marcados por el individualismo. Hay dos cosas para compartir: el pan, que alimenta el cuerpo y el espíritu, y la libertad. Sin libertad, no tenemos capacidad de amar. Nadie puede amar por decreto.

¿Por qué cuesta tanto encontrar puntos de equilibrio y diálogo entre el oficialismo y la oposición? ¿No se aprende del pasado?
-La sociedad tiene que aprender a convivir. Los totalitarismos apuntan al pensamiento único, que parece que todo es de todos pero todo es de muy pocos y la exclusión es de la mayoría. Eso lo vemos tanto aquí como a escala mundial. Me preocupa el monocultivo de las mentes; la contaminación de los medios de comunicación, la alteración de los contenidos, de los valores. Hay gravísimas dificultades, tenemos situaciones de guerra, de conflicto. He estado en Irak y he visto el horror y la muerte en nombre de la libertad, del derecho, de la democracia. He visto el hambre en África. También en América Latina. Tenemos que recuperar el equilibrio.

¿Cuáles son las cuentas pendientes para el país en materia social?
-Después de tantas luces y sombras, la Argentina avanzó en algunos aspectos. No podemos decir que todo fue negativo; después de lo que fue 2001-2002, este saqueo del país, esta devastación que hubo, vino una etapa de recuperación. En cuanto a la política de Derechos Humanos (DD.HH.), se avanzó en lo que fue la época de la dictadura pero no en las cuestiones actuales. Cuando vemos que les quitan las tierras a los campesinos, los indígenas, los persiguen, los maltratan, eso tiene que ver con las políticas provinciales.

En cierta oportunidad usted indicó que algunos gobiernos provinciales eran más feudales que federales...
-Son feudos. Pero el Gobierno Nacional, como son sus aliados, no los toca. Entonces, es un círculo vicioso. Hay denuncias sobre violaciones a los DD.HH. en la Argentina y uno se pregunta por qué. Porque el Gobierno habla de la defensa de los DD.HH., algo que me parece bien, ya que nosotros apoyamos los juicios contra los crímenes por lesa humanidad, pero cuidado que no se acotan a la dictadura. ¿Qué pasa en las provincias? ¿Qué pasa en las cárceles? Hubo algunos avances pero los cambios no se van a dar de golpe. Creo que las Fuerzas Armadas (FF.AA.) tienen que ser parte de un proyecto de país. No pueden ser algo descolgado, como un apéndice, o estar marginadas. Lo que pasó es lamentable. Pero hay que trabajar para que eso no vuelva a pasar nunca más y para que las nuevas generaciones cumplan el rol dentro de las democracias como corresponde. Un país se sostiene dentro de las instituciones democráticas en el ejercicio del estado de derecho, en la conciencia crítica y en los valores. Y esto tiene una base fundamental: la educación. Creo que podemos llegar a construir otro país.

¿Por qué cree que se sostienen en el tiempo esas inconsistencias?
-Después de la reforma de 1994, la Constitución dice que las provincias son las dueñas de los recursos. Los gobiernos provinciales están haciendo grandes negocios. Hemos propuesto al Gobierno reformar la ley de minería. No es que estemos en contra de la minería. Pero para sacar el oro se necesitan millones de litros de agua. El agua queda contaminada con cianuro y mercurio y va a las napas. La contaminación es irreversible. Entonces, ¿de qué hablamos cuando hablamos de soberanía? Ok, apoyamos las Malvinas argentinas. Pero, ¿qué pasa con el territorio? Luciano Benetton, con quien me he encontrado muchas veces, tiene más de 1 millón de hectáreas en el país. ¿Quién se las vendió? Se están vendiendo enormes extensiones de tierra. Hasta Bush tiene tierras en Córdoba con grandes vertientes de agua, que venden como premium. Cuando hablamos de soberanía, ¿a qué nos referimos? ¿Y los pueblos originarios? Les quitan las tierras, los persiguen, los meten presos, los amenazan. Como están haciendo con Félix Díaz (N. de la R.: cacique de la comunidad qom La Primavera). Entonces, ¿la soberanía qué es? ¿Una entelequia? No hay soberanía sin pueblo. Lamentablemente, la destrucción y el desmonte de los bosques están haciendo perder una gran biodiversidad. Es un saqueo sin piedad. Tenemos que recuperar el equilibrio con la madre naturaleza, con la madre tierra. Un hijo que no ama a su madre es un mal hijo. Y, lamentablemente, hay muchos malos hijos e hijas que buscan la explotación de la madre.

En la política argentina, ¿la economía ganó la pulseada?
-Lamentablemente, sí. Es una economía que tiene patas cortas. Porque si una economía no es integradora, no tiene un desarrollo adecuado, puede generar muchos problemas. Por eso, la Presidenta ha comenzado con la política de ajuste. Nos oponemos a la ley Antiterrorista porque cuando alguien -o grupos sociales o vecinales- comienza a protestar, se le puede aplicar la ley. Es lo que están haciendo contra los mapuches en Chile. Entonces, creo que hay que tener mucha claridad. Por ejemplo, en la ley Antiterrorista no se habla del terrorismo de estado ni del terrorismo económico. En 2001-2002 hubo terrorismo económico, que fue el vaciamiento del país. De esto nadie dice nada. Hay una economía que es real, que es la producción del mercado y el consumo, y una virtual, vinculada a la especulación financiera y que no tiene que ver con la vida de los pueblos. Hoy parece que la economía tomó el puesto del dios Moloch (N. de la R.: divinidad fenicia considerada el símbolo del fuego purificante. Por una catástrofe, su espíritu se había transformado a sí mismo en oscuridad al convertirse en materia. De acuerdo con las creencias, el hombre era la encarnación de esa tragedia y, para redimirse del pecado, era necesario ofrecer sacrificios a Moloch) y que decide las cosas del mundo. Creo que esto es suicida. El presupuesto militar de los Estados Unidos alcanzó, en 2011, los US$ 700.000 millones. Por día, mueren de hambre más de 35.000 niños en el mundo. Y uno se pregunta qué significa la democracia y dónde quedan los valores.

Hace unos meses, publicó una carta a los jóvenes militantes. ¿Qué opinión le merece La Cámpora?
-Creo que dentro de La Cámpora hay de todo. No conozco mucho, tuve algunas malas experiencias en Formosa, con la cuestión de los qom, con un grupo de jóvenes que estaba apoyando al gobernador Insfrán sin ningún tipo de análisis crítico ni valores. Esto me preocupa. Porque por ahí son jóvenes con buenas intenciones pero, cuidado, la política debe ser ética. Si nosotros obramos bien, vamos a recibir el fruto. Pero si obramos mal, las cosas se nos vuelven en contra.

En los últimos meses, escribió cartas a Barack Obama y a Sebastián Piñera, ¿tiene pensado escribirle nuevamente a CFK?
- Sí, tendría ganas de escribirle un poco sobre varios temas de nuestro país y de América Latina. Hay cosas que son positivas y ahí vamos a apoyar. Pero también hay cuestiones que deben ser manejadas con más criterio y cuidado. Es importante que tenga personalidad. Pero los personalismos, que son algo muy distinto, nunca son buenos. Creo que todo este caso de Malvinas tendría que haberse generado con consensos y análisis críticos. Sin embargo, esto de consultarlo directamente con la almohada se puede transformar en una pesadilla.



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