Conciencia verde: dónde están paradas las empresas

Conciencia verde: dónde están paradas las empresas

El panorama en materia ecológica convocó a una gran cantidad de participantes al 5to. Seminario de Medio Ambiente, donde se expusieron datos, responsabilidades e historias de compromiso medioambiental. 23 de Mayo 2012

Una regla social básica indica: los papeles se tiran en el tacho. Muchos, sin embargo, no lo hacen y se preguntan: ¿Para qué? La misma pregunta se hicieron en las empresas, y muchas de ellas se subieron a la ola verde. Progresar, crecer, lucrar, pero con el cuidado del medio ambiente como regla a seguir.

Por esa razón, El Cronista, revista Apertura e Information Technology organizaron en la Rural el 5to. Seminario de Medio Ambiente, donde más de 300 personas se dieron cita para escuchar distintos paneles de oradores que contaron experiencias de trabajo, compartieron objetivos a lograr y vaticinaron lo que será Río + 20, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable.

El primer panel, moderado por Carla Quiroga, redactora especial de Apertura, contó con Marcelo Iezzi, Associate Partner a cargo del área de desarrollo sustentable de pwc, quien expuso los temas a tratar en la cumbre, entre los que destacó la “economía verde y la erradicación de la pobreza, además de que los países cumplan con los objetivos a lo largo del tiempo”. Al mismo tiempo, reflejó datos estadísticos sobre población mundial, íntimamente vinculado con la disposición de recursos.

“En 20 años la población mundial creció 26 por ciento. Europa creció 4 por ciento, mientras que el oeste de Asia lo hizo 67 por ciento y Asia más el Pacífico 26”, destacó, a la vez que agregó que “la población consume más recursos que antes porque el mundo pasó de ser rural a vivir en las ciudades”, como fue el caso de China. Mientras tanto, África creció un 53 por ciento en los niveles poblacionales.

Al referirse a la extracción de recursos, Iezzi aseguró que, desde 1992, el crecimiento fue de 41 por ciento, donde los destinados para la construcción lideraron el aumento.

Mientras tanto, a la hora de hablar de energía, expuso que la generación primaria creció 56 por ciento. Y alertó que si bien el Protocolo de Kyoto buscaba reducir un 5 por ciento las emisiones de carbono, éstas aumentaron. En la misma línea energética, detalló una situación preocupante: 1600 millones de personas –algo así como 40 veces la Argentina- no tiene acceso a la electricidad”.

A continuación fue el turno de Federico Deyá, asociado senior de Marval, O´Farrell & Mairal, quien dio cuenta del marco legal que rige a las empresas en materia medioambiental.
Si bien rescató que el Estado debe “regular, controlar y sancionar, y las empresas cumplir, colaborar y prevenir”, Deyá dijo que, además, “hay que generar conciencia y pregonar con el ejemplo”, y citó como caso “la ley de Basura Cero, que fracasó porque la gente no supo aplicarla a su vida cotidiana”.

A su vez, realizó un recorrido por las falencias del Estado, donde aseguró que “antes del 2000, había normas desactualizadas, pocas inspecciones y bajo nivel de sanciones, pero con el nuevo milenio hubo cambios como la Acumar (Autoridad Cuenca Matanz-Riachuelo), que es una demostración de políticas de Estado”. Así, Deyá destacó que el Estado “pasó a intervenir con normas actualizadas, controlando y sancionando”.

El panel fue coronado por María Eugenia Di Paola, directora ejecutiva de FARN, quien agregó que “nuestro marco normativo respondió a lo hecho en el mundo, pero el punto débil fue la implementación”. Y dijo que hubo aspectos positivos, como la Ley de Glaciares, de Bosques y la creación de la Acumar.

En primera persona

José Del Río, director de Apertura y director periodístico adjunto de El Cronista moderó la segunda parte de la jornada, donde Guillermo Pedoja, presidente de la Cámara Empresaria de Medio Ambiente, afirmó que “la agenda ambiental argentina se dio por las necesidades de la gente, y no por el Estado”.

Y, en ese sentido, destacó que los empresarios tienen duda en torno a las tareas de limpieza que deben encarar. “No se sabe hasta dónde se debe limpiar un sitio contaminado. Algunos sostienen que debe ser hasta su punto originario; otros hasta donde indique el informe de riesgo”, señaló.

A su vez, consultado por el auditorio, dijo que, a la hora de buscar responsables por la contaminación, ellos deben ubicarse en quienes “generaron el daño” o, de no encontrarlo, deberá caer sobre el titular del predio donde se produjo. “Cuando no se encuentra a ninguno de los dos, debe estar el Estado detrás”, avisó.


El final estuvo a cargo de tres expositores, quienes participaron de una ronda de diálogo. Allí, Esteban Casares, director de Comunicación de Tetra Pak, Norberto Tinazzo, líder ambiental de General Motors Argentina, y Luis Trama, director de relaciones internacionales y cooperación de IRAM, compartieron las experiencias de cada compañía en el mundo verde.

“El tema medio ambiental está muy metido en nuestra empresa”, comenzó Casares, quien aseguró que empezaron “puertas adentro, pero después se fijaron en la situación de cada producto que salía al mercado”. Mientras tanto, Tinazzo explicó que GM “está trabajando con criterios donde el residuo pasó a ser visto como materia prima”, y a eso le sumaron la capacitación de personal. En la misma línea se encontró Trama, quien destacó que IRAM posee un centro de capacitación.

Y agregó que, actualmente, se involucra a “toda la cadena de valor”, por lo que se le exige a los proveedores cumplir con ciertas normas, lo que generó “un interés creciente”.

En cuanto a dónde se puede reciclar, Casares destacó que apuntaron a campañas en supermercados, donde la gente “puede llevar sus envases”. Mientras que a nivel municipal, “cada vez hay más programas de reducción y separación de residuos”. Y aclaró: “Nosotros muchas veces colaboramos con el know-how”. Un dato a considerar es que la compañía recicla el 10 por ciento post consumo, mientras que en Latinoamérica ronda entre el 2 y el 3 por ciento

En General Motors, por su parte, Tinazzo explicó que apuntan a las energías alternativas para mover sus vehículos. “Por ejemplo, los motores Flex son a base de alcohol, y en Estados Unidos tenemos autos híbridos”, dijo.

Finalmente, Trama informó que los puntos débiles de una compañía a la hora de exponerse a una certificación se encuentran en “medir de acuerdo a una norma técnica. Muchos problemas son por obtener datos reales”.



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