Con los pies sobre la tierra

Con los pies sobre la tierra

Con el objetivo de ofrecer productos artesanales con diseño y a precio razonable, los emprendedores lanzaron una marca que vende alfombras y mantas tejidas por artesanos de todo el país. Una propuesta que combina líneas contemporáneas con el pasado indígena y factura $ 1,3 millón. 08 de Marzo 2012
Fernando Bach y Pablo Mendívil se especializan en alfombras, en absoluto voladoras. Con los pies firme y confortablemente apoyados sobre la tierra, los emprendedores desarrollaron un negocio que recupera la tradición del telar con diseño contemporáneo, en un marco de comercio justo.

Los amigos y socios encontraron su destino empresario en unas vacaciones. Bach, tucumano, venía de trabajar como gerente de hoteles en la Argentina y en los Estados Unidos, pero estaba en pleno proceso de cambio personal y profesional. Mendívil era productor en Film&Arts para Latinoamérica. En 2006, hicieron un viaje a Tafí del Valle, Tucumán, donde conocieron a un grupo de tejedores que vendían muy bien sus productos en la temporada alta (enero, febrero y semana santa), pero no lograban sostenerse el resto del año. Podría decirse que allí, en los valles calchaquíes, nació Elementos Argentinos, aunque el negocio se formalizó bastante tiempo después.

Los amigos compraron una selección de artesanías tejidas con telar y, de vuelta en Buenos Aires, hicieron una feria en el living de la casa de Bach. "Nos sacaron los productos de las manos. Yo acababa de empezar mi año sabático, pero me duró sólo un mes. Enseguida nos pusimos a investigar el mercado de las alfombras tejidas a mano", cuenta el emprendedor.
La conclusión: en el mercado no había productos con buen diseño y a precios razonables. Esa fue la línea directriz de Elementos Argentinos, que montaron tras un exhaustivo análisis FODA, de competencias por barrio y armado del plan de negocios.

Ponerse en marcha
Con el negocio en la cabeza y contactos de tejedores en la agenda, los emprendedores volvieron a viajar al norte y el negocio arrancó tímidamente, en el living que se convirtió en su primer showroom. La inversión inicial fue de $ 15.000, que surgieron de la venta del auto de Bach (vehículo que recién pudo reponer el año pasado, cuenta entre risas). "No existía Facebook", recuerda Mendívil como si estuviera hablando de la prehistoria, al menos en lo que a hacer negocios se refiere. "Entonces, armamos un template en Fibertel, que fue la primera versión del sitio", cuenta.

Mientras Bach se dedicaba full time al proyecto, Mendívil mantuvo su empleo y las ventas empezaron a afianzarse. Pero a los ocho meses de trabajar en el living, los visitó un decorador con su cliente. Se trataba de Gustavo Santaolalla, quien acababa de ser candidateado para el Oscar por la banda sonora de la película Babel (que finalmente ganó en 2007). "Nos dio un poco de vergüenza recibir al candidato de un Oscar en el living y nos dijimos: si estamos haciendo las cosas bien, tenemos que crecer", recuerda Fernando. El paso siguiente fue alquilar un PH, también en Palermo, que primero también fue vivienda del emprendedor y después se amplió a un local de 80 metros cuadrados, en abril de 2008.

Capacitarse, la clave
Por entonces, Mendívil dejó su trabajo en el canal, para acompañar el despegue de la marca que empezaba a hacerse conocida entre productoras y decoradores. "Hasta ese momento, el crecimiento había sido muy lento. Aprovechamos ese tiempo para capacitarnos", cuentan. Entre otras actividades, hicieron un seminario de arte textil en el Museo Nacional de Bellas Artes, el curso de emprendedores del CMD, un curso de teñidos naturales y capacitaciones sobre hilados y tejidos que les hicieron las tejedoras en el norte argentino. "El emprendedor está en procesión y repicando, tiene que atender hasta el mínimo detalle en simultáneo. Por eso hay que meterse mucho con el producto y conocer todo el proceso", recomienda Bach.
Paso a paso, como definen la evolución de la marca, en julio de 2010 se mudaron a la casa donde están hoy, con una inversión de $ 120.000 y tres meses de trabajo en reparaciones. Allí, cambió la escala y empezaron a llegar al público masivo. "Este es el corazón de Elementos Argentinos", dice Bach, señalando una sala con un gran pizarrón y paredes cubiertas de muestras de alfombras de todos los colores imaginables. Es ahí donde cada cliente puede diseñar su propia alfombra. Luego, el boceto se envía al tejedor (por mail, fax o correo postal) y entre cinco y ocho semanas después, esa pieza única, 100 por ciento natural, yace a los pies de quien la diseñó.

Actualmente, Elementos Argentinos tiene 120 proveedores en Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, Salta, Jujuy, Santa Fe, Chaco, Formosa, Córdoba, Bariloche y Buenos Aires. Un tejedor tarda de tres a ocho semanas en hacer una alfombra, según el tamaño y la complejidad del diseño. Se tejen con lana natural de oveja, llama, alpaca o vicuña, hilada a mano y teñida artesanalmente. Además, la propuesta de la firma abarca desde mantas hasta colchas, peleros, tapices, almohadones y objetos de decoración.

Cuestión de precio
La fórmula para llegar a la ecuación diseño y calidad a un precio razonable, aseguran, se logra "básicamente, ganando poco. Tratamos de vender al menor precio posible. Además, adherimos filosóficamente al comercio justo y no permitimos que los chicos trabajen en los telares y cada artesano fija su precio".
Hoy los emprendedores trabajan en un proyecto paralelo -"primo hermano de éste", dicen sin dar más detalles- y para eso están en la búsqueda de un nuevo local. El universo de clientes está compuesto en un 50 por ciento por extranjeros, que "llegan paseando por el barrio pero también por el boca a boca y porque aparecemos en guías de Buenos Aires y en revistas como Time Out New York, Elle Decoration France o Vogue Londres. Le ponemos mucha atención a los clientes, compren o no. Sabemos que su experiencia es agradable, van a volver o nos van a recomendar", remarca Fernando.

Perfil
- Inversión inicial: $ 15.000
- Equipo: 5 personas
- Tejedores y artesanos: 120, distribuidos en nueve provincias de la Argentina
- Facturación 2011: $ 1,3 millón



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