Con la camiseta verde puesta

Con la camiseta verde puesta

Cuidar el planeta no pasa sólo por políticas corporativas. Las empresas se enfrentan al reto de fidelizar a su cliente interno con acciones concretas para minimizar su huella ambiental. Seis experiencias que se realizan en la Argentina. 28 de Septiembre 2011

La preocupación para que el staff tome una actitud de compromiso y cuidado con el medio ambiente es una misión que las empresas están asumiendo cada vez con mayor protagonismo; también en la Argentina. Sin embargo, muchas veces, los programas e iniciativas no surgen como política institucional sino como inquietud personal de algún empleado que es escuchado por sus jefes.

Un ejemplo es la experiencia generada en el grupo financiero HSBC. Hace cuatro años, suscribió la alianza HSBC Climate Partnership, un programa global destinado a reducir los impactos del cambio climático. Participan cuatro organizaciones de la sociedad civil, que actúan en el cuidado ambiental: Climate Group, Earthwatch Institute, Smithsonian Tropical Research Institute (STRI) y WWF. En los últimos cinco años, el grupo invirtió u$s 100 millones a nivel mundial en este programa. Hoy, en cada continente donde opera HSBC existe un Centro Regional del Clima. Los empleados que participan de la iniciativa, llamados climate champions (campeones del clima), interactúan en el marco de una investigación cuyo tema es el cuidado de los bosques en un entorno de cambio climático.

Campeones del clima
María Eugenia Schürlein, analista senior de Información de la Gerencia de Marketing & Planning, saca lustre a su medalla simbólica. En 2003, había participado en otro programa en Costa Rica. “En 2009, apliqué nuevamente, esta vez para viajar a Brasil. El desafío era recuperar parte de la mata atlántica (N.d.R.: bioma que se extiende en el territorio brasileño desde Minas Gerais a Rio Grande do Sul y está declarado patrimonio mundial de la UNESCO), de cuya cantidad original apenas queda el 7%. Trabajamos con biólogos, reforestando especies autóctonas. Estudiamos la actividad del bosque y mapeamos zonas de una hectárea, ubicando especies, midiendo troncos y armando redes para que caiga la hojarasca”, explica Schürlein con contagioso entusiasmo. “En esa realidad, entendés lo difícil que es reforestar y lo fácil que es consumir papel. Por eso, cuando volví presenté mi proyecto personal y desarrollé un sistema que quita la posibilidad de que cualquier empleado imprima sin control. Entonces, se evaluó quién tenía que imprimir necesariamente y se creó por sistema un perfil especifico para impresiones”, explica. “Cuando los Climate Champions de HSBC Argentina regresan del centro ubicado en Brasil, participan en jornadas de Voluntariado Ambiental y desarrollan proyectos de retorno que impliquen un beneficio para el negocio, los procesos o la comunidad”, cuenta Valeria Vivani, jefa de Sustentabilidad Corporativa de la sucursal local. El viaje dura dos semanas.

Por su parte, Schürlein preparó una presentación especial para sus compañeros, haciendo hincapié en que “cada uno puede aportar lo suyo, por poquito que fuese”. “Dentro del proyecto Paper Less, implementado desde fines de 2009 y durante 2010, se presentaron 11 propuestas de mejoras internas que resultaron en que ahorráramos 12.120 resmas de papel ese año, que equivalen a 166 árboles”, aporta la ejecutiva.

Otro proyecto fue el curso de Gestión de Residuos dictado por 10 Campeones del Clima a los 5.200 empleados que la compañía tiene en el país. “Para fines de 2011, serán 35 los empleados de HSBC Argentina que habrán participado del programa de campo en el Centro Regional del Clima de Mata Atlántica”, concluye Vivani.

Acciones simples
Claudia Schiada, team leader de Mejora de Procesos, también es Campeona del Clima. Una de sus preopucapciones es tratar de concientizar a sus compañeros. “La idea es pensar cómo ser sustentables a largo plazo con acciones simples. Cuesta un poco más con cosas cotidianas, que cuando se trata de jornadas solidarias o del car pooling. Porque el edificio tiene un número determinado de cocheras que se renuevan cada seis meses. Si queremos estacionar gratis y dentro del edificio, la condición es que traigamos otros compañeros. Cuantos más pasajeros traés, más prioridades tenés de ganar la cochera”, dice.

Reciclar: esa es la misión
Si bien es poca la cantidad de empleados en la filial argentina de Google, la cantidad de basura que genera es mucha en proporción, debido a los insumos y productos que se generan en el comedor de la empresa. “Hay mucho vidrio, mucho aluminio, tetra brick y plástico. Por eso, separamos en origen estos desperdicios y se los damos un grupo de recicladores urbanos de la Cooperativa El Ceibo, que pasan todos los viernes a buscar nuestra basura”, comenta Priscilla Bertiz Lanzillotti, Regional Facilities Manager Latin America. “Nuestros empleados ya están acostumbrados a separar. Pero, al principio, hubo que capacitarlos.

Entonces, no es menor saber que un material se puede reutilizar y hacerlo”, agrega la ejecutiva que eligió una imagen nada metafórica para el lanzamiento del programa hace dos años. “Pusimos en el medio de la empresa una montaña de botellas plásticas. Y eso fue lo que generamos apenas en un mes. En los primeros dos meses, ahorramos 4.046 litros del relleno sanitario. Gráficamente, equivaldrían a 122 bolsas de consorcio. Medido en energía, ahorramos 510 kilowatts, que es lo que consume una heladera con freezer en un año. Hoy, por lo menos, pasamos un 20% esa cifra”, cuenta.

En cuanto al papel, tratándose de una empresa tecnológica, no producen grandes cantidades. Pero, aún así, también lo reciclan. “Junto a cada impresora hay una urna. Pero tratamos de imprimir lo menos posible. No se trata de volumen, sino de conciencia”, concluye.

Plantar un árbol
Entre las acciones de compromiso social que La Riojana Cooperativa apoya, a través de la Asociación de Comercio Justo (ACJ) y desde 2006, hubo una que impactó fuerte: “Pensemos en verde, plantemos un árbol”. En su marco, la empresa vitivinícola, que despliega su actividad desde 1940 en los valles del Famatina, provincia de La Rioja, y en tiempos de cosecha emplea a más de 1.300 personas, compró árboles con fondos de ACJ.
Fueron más de 300 empleados los que plantaron más de 800 árboles en sus casas, barrios o plazas. “Como empresa, somos conscientes del daño ambiental que provoca la actividad industrial y asumimos que debemos, en la medida de nuestras posibilidades, contribuir al cuidado del medio ambiente”, cuenta Alejandra Gordillo, gerente de Relaciones Institucionales de La Riojana.

El programa surgió en base a una encuesta realizada a los propios empleados. Entre las especies, se repartieron 240 catalpas, 320 fresnos, 65 tipas, 55 sauces, 20 álamos, 5 paraísos, 25 brachichitos, 30 crespones, 50 calistemos y 30 ligustros, que se distribuyeron en los distintos barrios de Chilecito, la ciudad donde vive gran parte de los trabajadores. “En su mayoría, las piezas fueron destinadas al arbolado público de las veredas de sus viviendas”, explica Gordillo y amplía: “La plantación de árboles es la actividad más ecologista del siglo. La reforestación es la faceta más apreciada en el intento de reparar la degradación ambiental. Por eso, desde la Asociación de Comercio Justo, se asumió el compromiso de entregarlos y enseñar a cuidarlos”.

Enrique Ormeño, empleado administrativo, se involucró profundamente en la tarea. “El Municipio (en Chilecito), sólo entregaba moras. Cuando se dio esta posibilidad, comenzamos a ofrecerlas en nuestras casas y barrios, tomando como responsabilidad que cada uno se ocupase de que los árboles se plantasen y cuidasen. Yo me llevé alrededor de 20, porque mi barrio se está armando y los doné a distintas familias. Algunos los planté en mi casa. Claro, antes nos dieron un instructivo sobre la profundidad del pozo al plantarlos, los cuidados específicos de cada especie y el riego”, amplía. La inversión para este proyecto fue de $50.000.

Además, La Riojana apoya inicitivas complementarias ante sus empleados, como capacitaciones sobre el cuidado del medio ambiente, la reducción del consumo de papel, el control del agua para riego y el reciclado de la basura.

Pequeños pasos
Otra compañía que involucró a su personal en el cuidado del planeta es Kimberly-Clark. A nivel global, presentó una campaña específica para su cliente interno. “En nuestro país, la lanzamos hace unas semanas con el nombre ‘Pequeños Aportes Hacen la Diferencia’. En inglés, es Small Steps Make a Difference”, sostiene Fernando Hofmann, director de Asuntos Legales y Corporativos de la Región Austral. “Se llama así porque creemos que con pequeños cambios de hábitos podemos contribuir a generar una gran diferencia”, amplía el ejecutivo. Entre estas mínimas cuestiones, la empresa propone tanto para el ámbito laboral como para sus casas: apagar el monitor si la PC no se utiliza por más de 20 minutos, apagar la computadora al finalizar el día, reducir la cantidad de impresiones, utilizar la bicicleta para ir al trabajo por lo menos una vez por semana y compartir el transporte una vez o más por mes. La empresa trabaja desde 2006 en la mejora continua de la gestión del medio ambiente, fomentando la sustentabilidad en los productos y procesos, en un programa llamado Visión 2010. Los empleados participan de programas de reciclado de papel interno y externo, de tapas, de pilas y baterías. Según datos de la empresa, la campaña de reciclaje de papel entregado a la Fundación Hospital de Pediatría Garraham en 2010 se reciclaron 884 kilos de papel. Respecto de las pilas, se recolectaron 67 kilos de residuos que fueron tratados de acuerdo a la normativa legal.

Un mercado sustentable
Si bien es una industria con bajo impacto ambiental, MercadoLibre también trabaja en programas para que su staff cuide el planeta. Cuenta con un programa de clasificación de residuos con cestos diferenciados por colores en sus oficinas green hace poco estrenadas, en el que participa cerca del 20% de los 800 empleados de la compañía. Se suman un voluntariado además de otras iniciativas. “MercadoSustentable es la iniciativa en la que enmarcamos nuestros esfuerzos para el cuidado del medioambiente, entre las que se incluyen programas de clasificación de residuos junto a la Fundación Reciduca, reciclado de papel junto a Fundación Garrahan y distintas acciones de voluntariado donde participan activamente los empleados”, cuenta Valeria Bazzi, gerente de Comunicación Institucional. Por su parte, Virginia Vila, empleada del área de RRHH, amplía con el relato de su experiencia: “Cuando se lanzó el programa de reciclados de botellas, empecé sólo con los envases de bebida que consumía durante las horas que estaba en la empresa. Pero, después, comencé a traer también los de mi casa. Ahora hasta mi abuela me junta envases, a veces traigo siete por semana”, testimonia.

El responsable de las Operaciones de MercadoLibre en Chile, Uruguay, Perú y Ecuador, Kevin Blanchard, también se subió a esta movida: “Me sumé al programa de voluntariado porque es algo que siempre quise hacer, aunque no encontraba el momento. Es muy bueno para integrar equipos de trabajo, haciendo actividades al aire libre fuera de la oficina. La última vez fuimos a plantar árboles a la reserva de Costanera Sur para recuperar el territorio de las especies nativas. En total, alcanzamos a plantar 50 especies, fue una gran experiencia”.

Reciclaje de botellas
En las oficinas centrales de Aguas Danone de Argentina, desde hace tres años, se reciclan las botellas de PET de los productos que se consumen. Para ello, se dispusieron urnas de acrílico donde los empleados colocan los recipientes vacíos, que luego son recolectados y compactados en el centro logístico. El programa se implementó en las oficinas centrales del grupo con las 320 personas que trabajan allí. “El objetivo tiene que ver con concientizar a los empleados acerca de la importancia de reciclar y ser coherentes con los valores ambientales de la compañía”, cuenta Facundo Etchebehere, director de Asuntos Corporativos, quien agrega que "el reciclaje de residuos no solo se realiza a escala industrial en nuestras plantas de Villavicencio y Villa del Sur. También pretendemos trasladar esta práctica a las oficinas y a la vida cotidiana de los empleados”. Mensualmente en las oficinas de Aguas Danone se recolectan 50 kilos de botellas de PET para reciclar. Con el dinero recaudado por la venta del PET recuperado para reciclaje, la empresa ayuda al hogar de niños San Benito de Caballito, a través de un equipo de empleados que voluntariamente conforma el Grupo Solidario del Centro Logístico, que apadrina esta institución. La compañía, que cuenta con más de 3.200 empleados en el país, sumando los de Aguas Danone y los de Danone Argentina, está sumando también a proveedores a esta iniciativa.



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