Con crecimiento asegurado

Con crecimiento asegurado

Después de un alza del 7 por ciento en el último año fiscal, las compañías de seguros proyectan otro ejercicio positivo, por la mayor actividad económica. 06 de Septiembre 2010
Venta record de autos, buenas cosechas, inseguridad. Un cocktail de ingredientes dispares pero que cae perfecto a la industria aseguradora. El sector cerró sus balances con un crecimiento real del 7 por ciento, según cálculos preliminares, y se espera que anote otro buen desempeño en los próximos 12 meses. Pero, además de las oportunidades, los principales players perciben riesgos: la inflación y el permanente aumento de litigiosidad.   “Los seguros se venden con el diario del día”, se suele escuchar. Como pocas, es una industria atada fuerte a la evolución de la economía y, dentro de ella, varios de sus sectores clave, como el automotor o el agropecuario; con el empleo; con la inseguridad o los avatares climáticos. 

En el sector, operan 178 compañías, con una producción total (medida en primas emitidas), de $ 27.800 millones, según los últimos datos oficiales publicados por la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN). “La producción registraría un ascenso, en términos corrientes, del 18 por ciento y del 7, a valores constantes (descontada la inflación), comparada contra junio 2008- junio 2009”, calculan desde las oficinas locales de Moody’s Latin America. 

En un año en el que los economistas pronostican un crecimiento del PBI de 3 a 6 por ciento, el sector asegurador tiene un buen cimiento para consolidarse e intentar romper con su baja participación, medida en términos de Producto Bruto, que ronda el 2,5 por ciento. Este indicador no logró modificarse en la última década y está muy por debajo del que ostentan otros países de la región.

“La tendencia será creciente para la producción de seguros patrimoniales y de vida, según lo que se observó en los últimos meses”, confía Carola Fratini Lagos, gerente General de HSBC Seguros. “El ramo automotor seguirá siendo generador del crecimiento de patrimoniales, impulsado por el incremento del parque y la oferta de financiamiento por parte de las terminales y los bancos”, define.

Diego Sobrini, presidente Ejecutivo de Mapfre, afirma: “Tanto los seguros generales como los productos de vida tendrán un buen año. Desde nuestro punto de vista, accidentes personales y combinado familiar resultarán los más rentables”. 

Guillermo Rezával, socio de BDO, calcula que el sector presentará un incremento cercano al 25 por ciento en volumen de primas, a valores corrientes, lo que representa un incremento del 5, en términos reales, en los próximos meses.

Por producción, los grandes players son La Caja (según la SSN, tiene 7 por ciento del mercado total), Federación Patronal  (6,3 por ciento), Sancor Seguros, Mapfre (4 cada una) y HSBC (3,81). Completan el top-10 Prevención ART (3,62), Meridional (3,14), San Cristóbal (2,84), La Segunda (2,72) y Zurich (2,42).

Por ramo, sobre el total de primas emitidas, el que más aporta es el seguro automotor. Los productos para autos representan el 39,3 por ciento. Otro segmento fuerte es Riesgos del Trabajo, que tiene un peso del 18 por ciento, aunque es un ramo que se maneja independientemente, ya que no depende de la SSN. Otros clásicos, combinado familiar (seguro del hogar) e incendios. Entre ambos, suman 10 por ciento. Vida colectivo, ya en el segmento de individuos, tiene un peso del 11. ¿Ramos pequeños, de poco peso relativo pero con mucho crecimiento? Accidentes personales, que tuvo un avance del 21 por ciento en los últimos 12 meses; Salud, que trepó 20 por ciento; y Responsabilidad Civil, que subió cerca del 30.  

“En los últimos años, y como consecuencia de las reformas previsionales, que eliminaron el sistema de capitalización y, con él, el seguro de vida y de retiro previsional, el mercado se concentró aún más en el seguro de automóviles y en el de riesgos del trabajo”, evalúa Lionel Moure, socio de Deloitte especializado en el análisis del sector asegurador.  

Los que ponen primera
“La expansión en los segmentos de seguros generales continúa vinculada al nivel general de actividad económica. El ramo automotor es el de mayor importancia en forma consistente a través del tiempo, en buena medida, por su carácter de obligatorio”, explica Alejandro Pavlov, analista senior de Moody’s en la Argentina. Autos es un clásico y también, su crecimiento. Es el que mueve el negocio aunque, en general, no el más rentable. La competencia por precio vira entre dura y feroz y, por eso, muchas aseguradoras luchan aún por salir del rojo técnico para cumplir con las exigencias de la nueva normativa de la SSN, que les exige obtener resultados técnicos positivos.

Ahora bien, hay “perlitas”, de volumen no grande pero de utilidad sabrosa. “Presentará mayores expectativas el ramo de Transporte, dada el alza de la producción de autos, ya sea para su consumo interno o con fines para la exportación. En cuanto a personas, los productos Vida Colectivo y Desempleo son los que muestran crecimiento”, evalúa Fratini Lagos. 

Incendio y Riesgos Agropecuarios son dos ramos que, desde la opinión de Rezával, pueden aportar al avance de la actividad. “Veo muy buenas perspectivas en todos los seguros relacionados con los agronegocios, ya que se espera una cosecha record para la soja”.  Moure coincide: “Los seguros vinculados al sector agrícola tendrán un importante crecimiento, impulsado por las muy buenas perspectivas de la campaña”. 

Otro ramo pequeño que puede florecer es el de los seguros de Responsabilidad Civil, que abarcan desde las coberturas por mala praxis para profesionales o seguros para directores y gerentes de empresas, hasta pólizas por daños causados durante la práctica deportiva o contra reclamos de usuarios de bienes o servicios (especialmente, con la vigencia de la nueva Ley de Defensa al Consumidor). “Los requerimientos de pólizas de responsabilidad civil crecieron sostenidamente en los últimos años, por una mayor conciencia aseguradora y, también, por un aumento en el nivel de litigios”, dice Fernando Uset, Casualty manager de ACE Seguros.

Las luces de alerta se prenden en torno a la escasa seguridad jurídica, el aumento de los juicios y el impacto de la inflación, que, en lo que hace a seguros, se convierte en un agujero negro más que importante. Es que una póliza se cobra a valores de hoy y, quizás, el resultado de un juicio no se conozca hasta dentro de dos o tres años, lo cual carga al negocio de una alta cuota de incertidumbre. 

Luces rojas y amarillas
El listado de temas en rojo mantiene alerta por igual a analistas y empresarios. “Preocupa lo mismo que señalamos desde hace ya tiempo y tiene que ver con inseguridad jurídica: la falta de un baremo (tabla de cálculos matemáticos) que permita solucionar el problema de la disparidad de criterios para la cuantificación económica de los daños a las personas, el aumento de la litigiosidad, los reclamos y los montos indemnizatorios en los siniestros con lesiones o muertes”, enfatiza Gustavo Giubergia, gerente General de Sancor Seguros. “Un tema que ayudaría a nuestro sector, y al país, en general, es la seguridad jurídica, porque es clave para que las empresas sigan invirtiendo y apostando por nuestro país”, reclama Sobrini. “También debemos trabajar en generar una mayor conciencia en el asegurado y seguir con el foco puesto en la transparencia y profesionalismo de la industria”. La creación del Defensor del Asegurado, entre otras figuras, va en ese sentido, se afirma. 

Carlos Villanueva, jefe de Riesgos Patrimoniales del Grupo Asegurador La Segunda, también hace hincapié en los problemas que enfrenta el ramo automotor, el de más peso dentro de la industria. “Por la falta de planificación de país, la industria automotriz corre por un camino y la infraestructura básica, por otro. El crecimiento de unidades en circulación no tiene su correlato con la mejoría de los servicios de transporte público, nuevos caminos, mejor señalización vial o mayor seguridad para transitar, lo cual significa más autos en un esquema vial cada vez más saturado y agresivo”. En este marco, evalúa, “sólo podemos prever más siniestros y robos, a lo que hay que sumar el permanente incremento de costos de repuestos y reclamos por incapacidad”.

“Hay que agregar la inflación como otro elemento distorsivo, lo cual, en suma, no se traduce en un escenario favorable. Lo importante será que se mantenga la solvencia de las aseguradoras, aunque, en el corto plazo, seguramente, habrá actores que trabajen en sentido contrario, como siempre sucedió”, lanza Villanueva, en relación a la competencia feroz por precio que se dio en un momento dentro de los seguros para autos, en busca de una mayor porción de market share. 

La mirada de Fratini Lagos va en la misma dirección que la de sus colegas. “Las principales preocupaciones giran en torno a la amenaza de una constante guerra de precios, el incremento de los robos de automotores y la reaparición de los desarmaderos.
Lógicamente, también nos preocupa el escenario de la economía actual y el incremento del precio de los repuestos y mano de obra en el mercado automotor”, asegura la ejecutiva.
“Si bien los resultados de suscripción mejoraron y la rentabilidad se recuperó en 2009 (impulsada por buenos resultados financieros), el alto nivel de competencia, todavía, constituye una limitación a la estabilidad en el mediano y largo plazo, lo cual podría conllevar a mayores niveles de deficiencia de primas, sobre todo, en el altamente litigioso ramo automotor, dada la alta tasa de robos y accidentes automovilísticos”, remarca Diego Nemirovsky, analista de Moody’s.

Moure, de Deloitte, también avanza. “A pesar del crecimiento, el seguro de autos tendrá que afrontar el desafío de ser rentable en términos de su negocio técnico, que fue históricamente deficitario, aunque, en los últimos años, esas pérdidas, luego, eran revertidas por utilidades originadas en la operación financiera, logrando una utilidad exigua para la operatoria en su conjunto.  Si bien la tendencia del resultado técnico mejoró, dista de ser positivo y, difícilmente, lo sea en 2010. Será fundamental consolidar y potenciar el proceso de recuperación de los resultados técnicos durante este año”, afirma. Equilibrar los resultados se traduce, bajo el escenario actual, en la necesidad imperiosa de subir precios. Así lo reconocen los principales jugadores del mercado y coinciden en que las actualizaciones rondarán un 20 por ciento, que impactará, directamente, en el bolsillo de los asegurados.
 “Las perspectivas para el ramo automotor en nuestra empresa son de crecimiento. El panorama que observamos para este año es alentador y proyectamos un incremento superior al 15 por ciento”, indica Giubergia. 

Julio Gómez, jefe de Producción Automotores de Federación Patronal, compañía que retiene cerca del 12 por ciento del ramo, advierte: “El mercado está muy competitivo. Hay empresas que se incorporan con una fuerte presión de las tarifas hacia la baja pero no es el camino elegido por nosotros. Apuntamos a captar un perfil de cartera más renovado, con muy buenos productos y a precios razonables, sin ser los más baratos”.

“De ningún modo se debería pensar en si hay o no espacio para ajustar tarifas. Estos aumentos  se deben realizar para mantener la misma calidad de servicio, los niveles de reservas y estados contables equilibrados, cumpliendo con las normas que regulan la actividad”, enfatiza el ejecutivo de Federación Patronal.

Cuestión de vida
Otro ramo que genera dudas entre los operadores es el vinculado a seguros de personas: Vida y Retiro. En especial, cuando involucran ahorro, sumado a la protección. Pavlov y Nemirovsky, de Moody’s, analizan: “Los productos de retiro y vida a largo plazo son los de mayor vulnerabilidad al débil marco institucional de la Argentina, en nuestra opinión, dado que su sustentabilidad depende altamente de la estabilidad política y económica de largo plazo. El actual ambiente inflacionario, la escasez de confianza en las instituciones locales y la falta de cultura respecto de la necesidad de planificación financiera a largo plazo son impedimentos significativos para un crecimiento futuro. Esperamos, en ese contexto, un estancamiento de la demanda de este tipo de productos en el corto y mediano plazo”.  Ricardo Penna, jefe de Productos de Individuos en Federación Patronal, asegura que, dentro de los seguros de vida individuales, hay que pensar en hacer menos hincapié en el componente del ahorro para centrarse en los beneficios de la cobertura. “Debemos concentrarnos en lograr un mayor incentivo fiscal, como motivador para la comercialización de estos seguros”. 

En cuanto a los de retiro, continúa: “Deberán buscar reinventarse, supliendo la necesidad de ahorro voluntario privado que quedó vacante con la eliminación de las AFJP. Esto dejó a los seguros de retiro como único instrumento válido para el ahorro puro en el mercado asegurador. Pero, hasta el momento, el sector no pudo capitalizar esta ventaja”. Fratini Lagos también pone énfasis en la necesidad de dotar de mejores condiciones a estos seguros. “En lo que hace a seguros de personas, estamos convencidos que la industria necesita una ventaja de índole impositiva para dar un gran salto. En cualquier parte del mundo, el ahorro a largo plazo tiene beneficios impositivos. Si tenemos en cuenta nuestro nivel de seguros respecto del PBI, el de la Argentina es uno de los más bajos del mundo en Vida y Retiro. A esta ausencia de ventajas, se suma la baja conciencia aseguradora que tenemos los argentinos”, opina. 

Moure apunta, por su parte, a los seguros de vida colectivos. “Este producto tuvo un gran crecimiento, especialmente, el vinculado a los seguros sobre saldos acreedores con instituciones bancarias.  Este impulso está asociado al crecimiento del crédito al consumo que hubo en los últimos años.  Junto con ese incremento, surgieron cuestionamientos a este seguro por parte de distintas asociaciones de consumidores, así como también nuevas regulaciones, que limitan los supuestos técnicos que se pueden utilizar para fijar las tarifas, lo que, seguramente, tendrá efecto sobre el desarrollo de este segmento”, puntualiza. También el análisis de Moody’s pone la lupa sobre este segmento: “Con respecto a los productos de vida de corto plazo y vida-crédito, se espera un moderado crecimiento acorde a la actividad económica en general y al nivel de crédito bancario”, afirman.
  



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