"Con Cristina hay dos caminos posibles: nuevo endeudamiento o ajuste"

El diputado de Proyecto Sur, Claudio Lozano, critica al Gobierno y afirma que el Indec “es el engendro más nefasto de esta administración”. Confía en que Solanas triunfará en Capital y que Macri no la tiene fácil para llegar al ballottage. 06 de Mayo 2011

El diputado y economista Claudio Lozano habló  con We tras la polémica por la decisión de Fernando Pino Solanas de bajarse de la carrera presidencial para disputar el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El legislador desestima cualquier pelea interna dentro de Proyecto Sur, minimiza su cruce mediático con Pino y asegura que apenas confirmó  que el cineasta se bajaría de los comicios de octubre se alineó  detrás de su candidatura. 

¿Recompuso su relación con Solanas? En el reciente lanzamiento de la Corriente Nacional por la Unidad Popular fue notoria la ausencia de Solanas en el acto, ¿Cómo la tomaron?
Creo que los medios hicieron una magnificación del entredicho público que tuvimos, que estuvo ligado siempre al debate de alcance nacional. Acá el problema no era quién se postulaba en la Ciudad y quién en las nacionales. Nunca hubo candidaturas fijas, lo que hubo fue un armado pensado en términos de país, y en ese contexto Pino había decidido ir como postulante a la Presidencia, motivo por el cual yo tomé ese espacio vacío de representatividad en la Ciudad y asumí que sería candidato. Una vez que cambió el cuadro de situación ante la decisión de Pino de bajar su candidatura presidencial para aspirar a la jefatura de Gobierno, obviamente apoyé la moción encarnada en él así como también lo hacemos quienes integramos Proyecto Sur.

¿Cómo ve al oficialismo porteño en relación a las próximas elecciones y a Proyecto Sur como fuerza opositora?
Creo que el gobierno de Macri ha perdido muchos votos y quedó demostrado en la elección de 2009, desde la cual no ha revertido la situación en lo absoluto sino que la ha agravado. Por eso, creo que le va a costar llegar al ballottage.Y si llega, creo que no gana en segunda vuelta. En esa probable polarización, mi impresión es que Proyecto Sur es la primera fuerza opositora en la Ciudad y que puede convertirse en gobierno el 10 de julio próximo. 

¿Se puede gobernar la Ciudad sin el apoyo del gobierno nacional?
Por definición, la Ciudad de Buenos Aires es un distrito cuya lógica de funcionamiento se determina más allá de su propia jurisdicción. Es decir que Buenos Aires es el núcleo de una región metropolitana en la que interviene no sólo el gobierno porteño sino también el gobierno nacional y el gobierno de la Provincia. Por lo tanto, lo que hace falta no sólo es tener una estrategia nacional, sino también la creación de instituciones de carácter metropolitano que efectivamente puedan funcionar para poder dar cuenta de temas que de otra manera resultan inabordables, como la seguridad, el transporte, la basura, el medio ambiente e incluso la salud y la educación. 

Desde Proyecto Sur, ¿qué harán con la Policía Metropolitana si resultan electos?
En caso de mantenerse, hay que hacerla de vuelta. Todo lo que se ha hecho en general ha estado bastante mal. Terminó siendo algo así como una sucursal menor de la Federal especializada en agentes dedicados a la lucha antisubversiva, cuando en realidad de lo que se trataba era de armar una policía comunal. Parece ser más bien un elemento propagandístico del gobierno de Macri en lugar de una institución seria creada para fortalecer la seguridad de los vecinos. Para discutir seriamente la seguridad en la Ciudad hay tres puntos insoslayables: el primero es la transferencia de la Policía Federal, básicamente de toda la estructura de comisarías para que queden bajo el mando distrital. El segundo es la planificación sobre las agencias de seguridad privada, que no tienen ningún tipo de contralor y compiten con la institución Policía Federal creando una sensación de inseguridad que les asegure su trabajo, en lugar de ser un complemento adicional en la materia. Y el tercero es el desarme de los ciudadanos que  viene acompañado de la necesidad de urbanizar las villas para convertirlas en barrios habitables y no en aguantaderos de delincuentes a los que nadie entra, ni la policía. 

¿Ya es explícito el apoyo de la Corriente a la fórmula nacional Binner - De Gennaro? 
Por supuesto. Esa es nuestra idea en el armado de país y aspiramos, también, a obtener buenos resultados en Córdoba con Luis Juez, en Santa Fe con el socialismo y en la provincia de Buenos Aires con Margarita Stolbizer. 

¿Cómo ve la coyuntura económica local, y cuáles serán, a su modo de ver, las variables de cara a octubre próximo?
No advierto ningún cambio inmediato respecto del escenario que tenemos, que de hecho ya es preocupante, por ejemplo, en el tema inflacionario, que ronda el 25% anual. Sí veo un proceso de desaceleración de la tasa de crecimiento de la economía argentina, en donde la capacidad de generación de empleo se encuentra ciertamente estancada, y a duras penas alcanza para cubrir lo que sería el crecimiento vegetativo de la población. Indudablemente esta Argentina es mejor a la que teníamos en la crisis de 2001, pero sigue siendo muy distante de la que necesitaríamos y podríamos tener en caso de aprovechar las oportunidades. Hoy hay seis de cada diez argentinos que tienen serias dificultades económicas, de los cuales tres de ellos están en situación de pobreza y los otros luchan para llegar a fin de mes. No nos olvidemos que la Argentina sigue especializada en una matriz primaria y hay problemas estructurales que el modelo kirchnerista no ha resuelto en términos macroeconómicos como el tema fiscal, que desde el 2007 está agotado y se acude a recursos extra presupuestarios del Banco Central y de los fondos previsionales para sostener el gasto público. Y de cara al futuro, pero sin perder de vista la situación imperante, está claro que vamos por dos caminos posibles; nuevo endeudamiento o ajuste.  

¿La inflación y el INDEC ocupan el lugar adecuado en la agenda pública?
El INDEC es el engendro más nefasto construido por la gestión actual. Es un disparate que frente al consenso social de los argentinos y del mundo entero el Gobierno siga sosteniendo la intervención actual a través del secretario de Comercio. Y el ejemplo más claro seguramente surja de la destrucción de las estadísticas públicas que ha hecho el oficialismo, por ejemplo, con la eliminación de un indicador que relevaba los niveles de precios reales, lo cual  no hizo más que provocar más expectativas inflacionarias teniendo en cuenta que Moreno es quien ocupó el lugar de imponer cuánto valen las cosas.

Ya que hablamos de intervencionismo estatal, ¿cómo ha visto el uso de reservas para el pago de deuda?
Creemos que es un instrumento más del que puede disponer la política económica, pero sin apelar de manera permanente porque en ese caso se debilita la capacidad de mantener el valor de la moneda, que es uno de los preceptos básicos de la carta orgánica del Banco Central. 

¿Cuál es el método apropiado, en términos técnico-económicos, para no perder competitividad en el tipo de cambio sin devaluar la moneda y generar inflación?
Nosotros no compartimos la visión monetaria y fiscalista que muchos hacen de nuestro país. Acá la clave para discutir la cuestión inflacionaria es el vínculo que existe entre el mercado local y el mercado internacional, teniendo en cuenta que hay conjuntos de producciones que se venden al mismo tiempo adentro y afuera del país y en los mismos valores. Esto pasa sobre todo en el sector alimentos e hidrocarburos. Entonces es evidente que existe una necesidad de establecer un marco regulatorio eficaz para poder diferenciar los precios internos de los externos, y así evitar un impacto negativo en los márgenes de precio domésticos.

¿Qué mérito le reconoce al Gobierno?
Han aparecido algunas discusiones que merecen relevancia. Es razonable discutir que el Estado tiene que intervenir, pero lo está haciendo mal. Es razonable, también, construir un conjunto de políticas sociales de alcance universal, como es el tema de la asignación por hijo y embarazadas, aunque en la práctica sabemos que no es realmente universal y para todos. Es razonable que se haya terminado con el negocio de las jubilaciones privadas, aunque claramente el uso de esos haberes no está siendo el adecuado. Entonces, en conclusión, este modelo lo único que hizo bien es la apertura al diálogo de esos debates que antes estaban tapados, pero los resultados y las formas  no son las esperadas.



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