Cómo se llevan las provincias con los impuestos

Cómo se llevan las provincias con los impuestos

Ingresos brutos, sellos, inmobiliario y automotor son las cuatro patas de la mesa tributaria de cada gobernador. Sin embargo, uno de ellos se convirtió en estrella y representa el 75 por ciento de la recaudación. Cuánto se lleva cada distrito en las distintas ramas. 24 de Abril 2012

"Solo hay una manera de matar al capitalismo: impuestos, impuestos y más impuestos", dijo una vez Karl Marx. Lejos de su época, hoy en día la Argentina presenta una presión tributaria en cada una de sus provincias que generó, en el último trimestre de 2010, ingresos a sus arcas por $ 52.357.930. Si a eso se le suma lo recaudado por la Ciudad de Buenos Aires (CABA), el número final arroja $ 68.719.884 sólo en recaudación tributaria.

Más allá de los impuestos nacionales, cada provincia es un mundo a la hora de recaudar. En el cuarto trimestre de 2010, Buenos Aires recaudó $ 26.413.437, mientras que CABA lo siguió con $ 16.361.953, Córdoba con $ 5.204.337, y Santa Fe se ubicó cuarta, con $ 4.986.814.

Ingresos brutos, sellos, inmobiliario y automotor son los cuatro impuestos que hacen a la caja tributaria de las provincias, pero es el impuesto a los ingresos brutos el de mayor peso, ya que representa el 75 por ciento de la recaudación tributaria de los gobiernos provinciales, según explican desde el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) a Apertura.com.

La presión tributaria provincial varía en materia de ingresos brutos de acuerdo a cada rama. Por ejemplo, en intermediación financiera, de los ingresos totales, el 5,8 por ciento se va en ese impuesto en CABA. En Buenos Aires, el impuesto se lleva un promedio del 5,6 por ciento. Por su parte, en tercer lugar está Tucumán, con un promedio del 5,4 por ciento.
En servicios públicos, Córdoba lidera con un promedio del 5,7 por ciento; la siguen Buenos Aires (4,6 por ciento) y CABA (4,3 por ciento).

Mientras tanto, en servicios empresariales, Córdoba sigue a la cabeza (4 por ciento), seguida por Mendoza (3,9 por ciento) y Buenos Aires (3,5 por ciento).

Al respecto, Sofía Devalle, economista de IARAF, sostiene: “Medimos la carga tributaria legal (es lo que realmente tendría que pagar un contribuyente, considerando los niveles de evasión) y vimos cómo se graba la actividad económica, la cual es muy dispar, cada provincia aplica una alícuota diferente”. Y agrega que, además, hay “disparidad entre actividad económica. La lógica que vemos es que la presión tributaria ha sido creciente por una necesidad de fondos. Durante varios años estuvo estable, pero desde mediados de 2008 –en coincidencia con la crisis internacional- comenzaron a crecer las presiones tributarias”.

Por su parte, la carga tributaria en el área de minería y petróleo se lleva del sector el 1 por ciento de los ingresos totales. Las provincias que lideran la presión son Río Negro, Neuquén (ambas con el 2,5 por ciento) y Misiones (2,4 por ciento).

“La recaudación se volvió ´procíclica´, porque si la economía crece, la recaudación crece, pero si la economía tambalea, la recaudación cae”, explica Devalle quien aclara que el impuesto a los ingresos brutos es “distorsivo, porque se paga en cada una de las etapas del proceso productivo”.

Los impuestos a la sed
Imaginemos que una industria produce una gaseosa (usted elija la marca que más le guste, funciona con cualquiera). Esa bebida paga impuestos y éstos se trasladan al precio. Pero, ¿Qué porcentaje de impuestos pagamos cuando vamos al kiosco a comprar el producto? De acuerdo con IARAF, tomando el primer eslabón de la cadena y analizando concretamente la carga tributaria que recae sobre la industria de bebidas, “se aprecia que prácticamente el 50 por ciento del valor agregado generado por dicho sector se destina al pago de los diferentes tributos nacionales y subnacionales”; mientras que el 27 por ciento iría a los propietarios y el 22 por ciento restante del valor agregado se destina a sueldos netos y honorarios.

Si se desglosa minuciosamente, se llega a la conclusión que el 17,4 por ciento se va en el IVA; otros impuestos nacionales se llevan el 33,5 por ciento; y los impuestos nacionales representan el 7 por ciento.

De esta forma, se llega a que “el 41 por ciento del precio final al que se vende una bebida al consumidor” se va en impuestos “de los tres niveles de gobierno”.



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