Cómo evitar el uso indebido de las herramientas IT

Cómo evitar el uso indebido de las herramientas IT

15 de Mayo 2012

Uno de los temas que inquieta es el de la utilización de las herramientas informáticas por parte del personal de la empresa y esto debido al alto impacto que tienen estas con relación a dos temas muy sensibles: la seguridad de la información y la privacidad de las comunicaciones electrónicas. Vamos a ver tres casos en los que la Justicia local se ha expedido a raíz del reclamo del trabajador despedido por el empleador, a raíz del supuesto mal uso de esas herramientas informáticas y la consecuente injuria laboral.

Los deberes del trabajador
La Ley de Contrato de Trabajo dispone que "el trabajador debe observar todos aquellos deberes de fidelidad que deriven de la índole de las tareas que tenga asignadas, guardando reserva o secreto de las informaciones a que tenga acceso y que exijan tal comportamiento de su parte", lo que se conoce como el deber de fidelidad que pe-sa sobre todos los empleados, que comprende el deber de guarda o reserva de la información secreta o confidencial de la empresa. También establece que el trabajador debe prestar el servicio con "dedicación adecuada a las características de su empleo y a los medios instrumentales que se le provean", debiendo "conservar los instrumentos o útiles que se le provean para la realización del trabajo", otorgando así expreso reconocimiento legal al deber de colaboración que pesa sobre el trabajador respecto de su empleador.

La violación de los deberes de fidelidad y colaboración pueden constituir una injuria grave, que no consienta la prosecución del vínculo laboral, habilitando al empleador a despedir con justa causa al empleado.

El código fuente
En un caso resuelto en 2008, la Cámara Nacional del Trabajo (CNT) determinó que estaba justificado el despido de un analista de Sistemas que tenía a su cargo la resolución de los problemas operativos de la empresa y que, el día en que iniciaba su licencia laboral, había dado de baja del sistema y retirado, sin autorización ni aviso a ningún compañero o superior, los programas fuente, que permitían solucionar los inconvenientes técnicos del sistema informático de la empresa. Según la Cámara, este tipo de accionar constituyó un incumplimiento laboral suficientemente grave como para justificar el despido por "pérdida de confianza"
, atento que fue una conducta voluntaria objetivamente incompatible con la función de un analista en Sistemas.

La copia de software y la seguridad
En 2010, la CNT confirmó el despido con causa de un empleado que desempeñaba tareas de investigación como desarrollador Semi Senior en una empresa dedicada a la investigación, desarrollo y comercialización de tecnología vinculada a la seguridad informática. La empresa había fundado su decisión rescisoria en que el empleado había copiado un programa, que instaló en su computadora personal del hogar y lo activó con el password de un cliente extranjero.

La Cámara señaló que el accionar del trabajador "no sólo viola notoriamente el Acuerdo de No Competencia, Información Confidencial y Cesión de Inventos firmado por el dependiente, sino que su accionar es totalmente incompatible con el objeto principal de la empresa -seguridad informática-; máxime cuando dicha circunstancia se tornó publica en ocasión de que un cliente, desde el exterior, pretendió hacer uso del programa por él adquirido y no pudo porque otra persona lo utilizaba".

El espía informático
El último caso que comentamos es de 2011 y fue resuelto por la Cámara del Trabajo de Mendoza. La empresa despidió al encargado de Sistemas. fundándose en tres hechos: i) haber utilizado el celular corporativo para fines extralaborales, concretamente para molestar a otros compañeros de trabajo en horario extralaboral; ii) haber instalado programas espías en las computadoras de sus compañeros y deshabilitado intencionalmente terminales de trabajo para evitar que quedaran registradas sus intromisiones; ii) haber violado e-mails enviados por un compañero de trabajo, inmiscuyéndose en su intimidad.

Dos puntos de la sentencia resultan de particular interés. El primero es el reconocimiento expreso del carácter de herramienta de trabajo, que tiene el teléfono corporativo, es decir, el provisto por la empresa a los empleados para el desempeño de sus funciones laborales. Según los jueces, "las llamadas telefónicas dirigidas a sus compañeros en sí mismas no pueden constituir un incumplimiento al deber fiel de prestación laboral pues no constituyen un hecho injurioso para la empleadora. Lo injurioso, en cambio, es que utilizara a tales fines el teléfono corporativo que le había entregado a sus empleados la accionada, para molestar a sus compañeros, el cual debe ser utilizado exclusivamente para supuestos vinculados al desarrollo de la tarea laboral, lo cual importa un incumplimiento a los deberes de buena fe y de diligencia por parte del trabajador".

El segundo punto es que se considera incumplimiento laboral el solo hecho de haber instalado los programas espías sin autorización, independientemente de que no se haya probado su uso concreto por parte de quien los instaló: "No ha podido demostrarse acabadamente el uso indebido que ha hecho el actor de esas herramientas, pero el hecho mismo de haber ingresado esos programas mal intencionados en su PC y/o manipulado otras terminales de red, indican un incumplimiento a los deberes genéricos de buena fe, colaboración, fidelidad y confidencialidad previstos en la LCT, que resultan plenamente aplicables a lo que respecta a las actividades vinculadas al uso de sistemas informáticas, pues nadie desconoce las implicancias de la mala utilización de herramientas tecnológicas, como las que se encuentran actualmente al servicio de la producción de bienes o servicios".

Observaciones finales
El uso de herramientas informáticas en las empresas es una realidad incuestionable. Pero este uso está sujeto a reglas jurídicas aplicables a la relación laboral. Y las empresas cuentan con instrumentos y mecanismos legales para resguardar su derecho de propiedad sobre las herramientas informáticas, la seguridad de su información y la de sus clientes así como la privacidad e intimidad de sus empleados. El uso indebido habilita el despido justificado del trabajador en los casos en que constituye injuria suficientemente grave como para no admitir la prosecución del vínculo laboral.



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