Como en Hollywood, pero en Palermo

Como en Hollywood, pero en Palermo

El año pasado se sancionó la Ley de Promoción del sector y se creó el Distrito Audiovisual en Buenos Aires. Ya hay más de 90 empresas del rubro en un área que comprende cinco barrios. Para fin de año se espera la llegada de 30 más. Radiografía de una actividad que genera $ 4.000 millones anuales. 03 de Mayo 2012

Con epicentro en Palermo Hollywood, desde fines del año pasado se oficializó la conformación de un Distrito Audiovisual porteño, que se extiende a los barrios de Chacarita, Villa Ortúzar, Colegiales y Paternal. La medida fue acompañada por una ley de promoción del sector (sancionada por la legislatura porteña en septiembre de 2011), que declara a la actividad como industria y otorga beneficios impositivos y de acceso al crédito para las empresas del rubro.

Hasta el momento, hay más de 90 empresas funcionando en el flamante Distrito (la mayoría de ellas llevan varios años en la zona) y, desde el ministerio de Desarrollo Económico porteño, esperan que a fines de este año habrá, por lo menos, 30 más.

En realidad, se formalizó una tendencia que venía de una década atrás, cuando pequeñas productoras independientes comenzaron a instalarse en galpones y casas del barrio que así pasó a llamarse Palermo Hollywood. Y de este modo, se impulsó la generación de sinergias entre empresas del sector que, además, están cercanas geográficamente. "Nosotros compartimos el espacio con un estudio de animación. Esto nos permite generar proyectos juntos y compartir clientes", dice Horacio Ciancia, socio de Fly Films, una productora de Publicidad y Documentales, fundada en 2004 por tres ex publicitarios con vocación de cineastas.

"Empezamos José Luis Marqués, quien filmó la película Fucklands en los '90, Juan Pablo Galli, quien hoy trabaja en Patagonic Films, y yo. Lo hicimos con muy poca inversión inicial, trabajando desde mi casa y con los contactos y la experiencia que habíamos hecho en el medio", cuenta Ciancia. Durante los primeros años se dedicaron a hacer cortos publicitarios, algunos de ellos para exportar. Pero, a partir de 2006, cuando los costos locales comenzaron a elevarse, dejó de ser negocio producir para el exterior. En 2008 participaron en la filmación de un documental sobre el ferrocarril: Pare, Mire y Escuche, que si bien no fue un éxito de taquilla, recibió varios premios internacionales y resultó en una experiencia profesional. "Nos hizo replantear nuestros objetivos y decidimos volver a hacer cine", sostiene.

La productora emplea actualmente a cinco técnicos y, según cada proyecto, se contratan hasta 40 o más profesionales. "La clave en este negocio es tener una estructura lo suficientemente flexible para adaptarse a la demanda", asegura Ciancia. Hoy, las perspectivas de crecimiento son buenas: "La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y la digitalización abrieron un amplio espectro de posibilidades, ya que habrá más canales y más formatos y dispositivos. Estamos generando muchos contenidos para Internet y para las pantallas interactivas. Recientemente, filmamos un video para un desarrollo inmobiliario de lujo en San Martín de los Andes que, en lugar de enviar folletería a sus clientes, les pasa un link para que vean el clip en la computadora o la tablet. También la publicidad gráfica está cambiando. Donde antes había carteles, hoy hay pantallas multimedia. La producción audiovisual se está transformando y es auspicioso que tanto desde el gobierno nacional como el de la Ciudad, se esté apoyando al sector", afirma Ciancia.

Valorización de la zona
"La creación del distrito audiovisual favorece la formación de clusters entre las productoras, los proveedores y clientes", señala Aldo Fernández Sánchez, socio de El Oso Producciones, otra de las pioneras en la zona. La productora fue fundada por Claudio Martínez, ex gerente de noticias de América TV, en 2002. El primer programa que produjo fue Periodistas, con Marcelo Zlotowiagzda y Ernesto Tenembaum, y al poco tiempo arrancó con Científicos Industria Argentina, con Adrián Paenza.

Actualmente, trabajan en la productora 18 personas en forma permanente y, según cada proyecto, se contratan más. Desde sus inicios, El Oso se enfocó en la producción de programas periodísticos, educativos y de divulgación de ciencia. Para esto, estableció acuerdos de co-producción con Canal 7 (Científicos), Encuentro (Alterados por Pi), TN (Palabras más, palabras menos) y próximamente Tecnópolis TV (el canal estatal de Ciencia y Tecnología). También producen contenidos educativos online, para la Argentina y Uruguay.
Pero no son sólo las productoras audiovisuales las que se benefician con la creación del distrito, sino una multiplicidad de proveedores y empresas satélite que prestan servicios: desde inmobiliarias, hasta restaurantes y comercios. "Este nuevo polo potenciará la transformación de la zona y revalorizará la infraestructura existente", señala Ignacio Trabucchini, socio del estudio ATV Arquitectos junto a sus colegas Federico Azubel y Walter Viggiano. "La zona creció mucho en los últimos años y hoy los valores de alquiler oscilan entre u$s 18 y u$s 20 el metro cuadrado, en tanto para la venta van desde u$s 2600 a u$s 2.900", dice Trabucchini. "Depende si son viviendas, estudios profesionales u oficinas y, sobre todo, de las calidades de terminación y materiales, ya que el público de la zona es muy exigente".

Apuesta a los nuevos formatos
La conformación del Distrito Audiovisual contempla la radicación de empresas, pero también de instituciones educativas que proveerán mano de obra especializada. El primero en instalarse es BAC (Buenos Aires Comunicación), un instituto terciario que lanzó una carrera orientada al diseño y la gestión de nuevos medios audiovisuales basados en Internet. El proyecto es liderado por Ralph Haieck, quien fuera co-fundador de la señal Much Music Latin America.

"Con la digitalización, las nuevas plataformas de producción audiovisual y de descarga de contenidos, el mapa de medios audiovisuales cambió en forma definitiva", dice Haieck. "De la mano de Internet y los nuevos medios digitales, se han generado nuevos hábitos de comunicación, prácticas laborales, nuevas formas de entretenimiento, uso del tiempo libre y consumo", destaca. Esto lleva a la producción de nuevos formatos y contenidos (más breves, para aprovechar espacios cortos o burbujas de ocio, que son los tiempos breves de traslado y espera). También conduce a la fragmentación de audiencias a través de las redes sociales, consolas de juego, buscadores y dispositivos móviles (celulares inteligentes y tablets), que cada vez captan mayor atención de la audiencia y van quitando preponderancia a medios otrora poderosos como la TV de aire y cable.

"La idea de esta nueva carrera es combinar la enseñanza de nuevas tecnologías aplicadas a los medios, así como los conocimientos necesarios para su gestión comercial", explica Haieck. Para esto, la escuela cuenta con un consejo asesor integrado por especialistas y un plantel de docentes innovadores en cada rubro. La carrera tiene una duración de tres años, y es teórico práctica, ya que se harán pasantías en las productoras de la zona. Edición digital de imagen y sonido, realización de contenidos interactivos, gestión de proyectos audiovisuales y formación emprendedora son algunas de las materias que se dictan.

Hacerse la película
La ciudad de Buenos Aires concentra la mayor parte de la producción audiovisual del país, con 400 empresas, de las que un 80 por ciento son pymes. Entre ellas, 200 son productoras de contenidos (para TV, cine, animación y videojuegos) y otro tanto son proveedoras directas (vestuaristas, iluminación, equipos, laboratorios, entre otras), según datos de la Dirección de Industrias Creativas del Gobierno de la Ciudad.

La Ley de Promoción sectorial no sólo creó un distrito específico, sino que al declarar industria al sector, otorga beneficios impositivos y facilidades de acceso al crédito (ver recuadro). Por eso, son varias las productoras que se están instalando. Una de ellas es Nuts Studios, fundada hace ocho años por Gonzalo Speranza, Esteban Echeverría y Sebastián Sempronii. "Empezamos haciendo publicidad y hace dos años que estamos trabajando en nuestra propia película de animación para chicos: La máquina de hacer estrellas, que se estrenará próximamente en cines 3D. En ella trabajaron 40 personas y los productores invirtieron alrededor de $ 5 millones (cubiertos en parte con un subsidio del INCAA).
Actualmente, la productora está abocada a la realización de su segunda película, también de animación: El reino de Bilenbambudin, sobre un cuento de Elsa Bornemann. Y también realizan animaciones publicitarias y contenidos educativos 3D para Internet. "Todas las iniciativas para impulsar el sector, como los subsidios, el apoyo para participar en ferias y muestras internacionales, y la creación de un distrito específico son positivas", apunta Speranza. "Lo que falta es fomentar que el cine nacional se vea en más salas, ya que si bien hay más oferta de películas argentinas, las distribuidoras prefieren apostar a los tanques de Hollywood antes que a exhibir la producción nacional", reclama.



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