"Como Lula, Dilma practicará una filosofía social con enfoque económico"

José Afonso Mazzon, asesor del presidente brasileño, asegura que Rousseff continuará con las políticas económicas y sociales de su antecesor. El economista visitó la Argentina para promover el PAT, un programa alimentario para mejorar la productividad laboral que se aplica en Brasil. 26 de Noviembre 2010

"Garantizar una buena alimentación desde el desayuno hasta la cena". Con esas palabras, el economista brasileño José Afonso Mazzon define el objetivo principal del Programa de Alimentación para el Trabajador (PAT), que se implementa en Brasil desde 1976 y hoy llega a casi 14 millones de trabajadores en 150.000 empresas. "El Gobierno entendió, a través de nuestros estudios, que una cosa es salario, y otra muy distinta es un beneficio social", agrega el profesor de la Universidad de San Pablo, encargado de asesorar al presidente Luiz Inácio Lula Da Silva en la implementación del PAT. Aunque por ahora no hay confirmación, se especula con que Mazzon continuará asesorando a la más alta esfera del poder brasileño, desde el 1° de enero próximo, cuando Dilma Rousseff asuma en el Planalto.

Este programa -que ya se aplica en 40 países- fue el motivo de la última visita de Mazzon a la Argentina. Se reunió con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, para evaluar la implementación del programa en el país. También presentó el PAT ante diputados del PJ Federal. “El aumento de la productividad de los trabajadores sería una gran oportunidad para la Argentina", asegura en una entrevista con WE.

¿A cuántos trabajadores se puede dirigir este programa social en la Argentina?
El PAT llega a 13,3 millones de trabajadores brasileños. Ese número es el doble de la fuerza de trabajo formal del país. El foco aquí serían casi siete millones de trabajadores. Nuestra propuesta para la Argentina, como también hicimos estudios en Uruguay, Colombia y Venezuela, sirve para estimular a que las empresas sean más competitivas. Una mejor alimentación de los trabajadores también estimulará al país a ser más competitivo en términos mundiales. 

¿En qué nivel se encuentra la productividad del trabajador argentino?
Es muy baja. Actualmente, es la mitad de la productividad media de los países de la OCDE (N. de la R.: la OCDE es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Muchas personas tienen una visión incorrecta sobre el PAT brasileño. No surge sólo como un programa de ayuda social, sino que tiene una orientación estrictamente económica. Cuando el PAT se crea en 1976, nuestro país transitaba la primera crisis del petróleo. En esa época, Brasil importaba más del 90% de su petróleo, con una balanza de pagos altamente deficitaria. Nosotros necesitábamos dólares para equilibrar esa balanza. ¿Y cómo conseguimos más dólares? Teniendo una industria competitiva. Hoy, la industria brasileña está siendo cada vez más competitiva en términos mundiales. 

¿Cuál sería el impacto económico de la aplicación del PAT en la Argentina? 
Un estudio hecho por la OIT, la OMC y la FAO en 50 países establece que, por el aumento de un 1% en las calorías ingeridas, un trabajador acrecienta su productividad en un 2,27%. El aumento de la productividad de los trabajadores sería una gran oportunidad para la industria argentina. Si, por ejemplo, se aumentara la productividad entre un 20 y 30%, las empresas pueden incrementar sus ganancias o bajar el precio de los productos, y eso reduce la presión sobre el tipo de cambio. Así, el impacto inflacionario es menor y existe una mejor posibilidad de exportar. Hoy muchos economistas dicen que el cambio brasileño está muy valorizado. Pero las empresas están exportando, porque tienen gran productividad. Yo tengo la certeza de que el próximo gobierno no va a devaluar el real. 

¿Ayuda el programa a que los trabajadores salgan de la pobreza?
Sí, totalmente. El Gobierno brasileño entendió, a través de nuestros estudios, que una cosa es salario, y otra muy distinta un beneficio social. Eso es muy importante, porque el Gobierno tiene total control del uso de los vales de comida y de las canastas de alimentación. Por eso es que el PAT es un programa de alto retorno económico y social.

¿Por qué cree que se ha mantenido por más de 30 años?
Porque todos los actores involucrados están siendo beneficiados. En primer lugar, el trabajador tiene una mejor calidad nutricional y una mejor predisposición al aprendizaje profesional. Si la persona no tiene una alimentación adecuada, es muy difícil aprender. Además, tiene un grado de riesgo menor en términos de accidentes de trabajo. Los números del PAT indican que mientras en 1977 había 1,7 millón de accidentes de trabajo, en 2007 se redujeron a menos de 600.000. Para las empresas, es muy importante una fuerza de trabajo mejor alimentada, pues adquiere una productividad mayor. El PAT es el único programa social de Brasil con beneficio fiscal. Por ejemplo, si una empresa tiene gastos de alimentación por $ 10.000, puede colocar en la contabilidad $20.000, hasta un límite del 4% del impuesto a la renta. Además, hay una exención de todas las contribuciones laborales.

Y el Gobierno, ¿cómo se beneficia?
Es un buen negocio para el Gobierno. Hay una relación de que cada un real de pérdida fiscal del PAT, el Gobierno tiene un aumento de recaudación fiscal de 15 reales por el programa. Esto sucede porque se genera un movimiento muy grande de la cadena productiva de alimentación. Se mejora la producción de las materias primas alimentarias y hay un aumento de nuevos empleos en el sector. 

¿Cómo se diferencia el PAT de otros programas sociales exitosos en Brasil, como Bolsa Familia?
Son dos programas que atienden a sectores distintos. Este programa está dirigido a aquellos trabajadores que están anotados en empresas formales, una PyME o una gran empresa. En este caso, el trabajador paga hasta un 20% del valor de su comida. En cambio, el Bolsa Familia está dirigido a desempleados. El Gobierno les da una tarjeta electrónica con un valor correspondiente por cada hijo. 

¿Considera que Dilma Rousseff también va a defender este programa?
Por supuesto. Antes de ser presidente, Lula fue dirigente sindical. Dilma tiene la misma filosofía de trabajo que Lula: una filosofía social con enfoque económico. Lula entiende la importancia de una política económica austera, un equilibrio en la balanza de pagos y fiscal. Por eso todos defienden el PAT en Brasil. Lo que no se puede hacer es aplicar el programa y luego sacarlo, luego volver a aplicarlo, y sacarlo. Por eso es que en Brasil el programa es una ley, y para hacerle cambios se necesita 3/5 del Congreso. Ahí está el secreto de su estabilidad.



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