Comienza el Foro de Davos para repensar el sistema

Comienza el Foro de Davos para repensar el sistema

El Foro Económico Mundial arranca la cuadragésima edición. ¿El objetivo? Buscará reequilibrar la relación entre la economía real y el mundo de las finanzas. 26 de Enero 2010

Como cada año desde hace ya cuatro décadas, la estación alpina de Davos acoge desde este martes una nueva edición del Foro Económico Mundial, que esta vez busca ser la plataforma para rediseñar el sistema económico y financiero que estuvo al borde del abismo el útlimo año.

La vorágine comenzó a fines de 2008 y en enero de 2009, con la tormenta batiendo aún con fuerza, los participantes de la 39° edición del Foro, políticos o banqueros, se apresaron a sugerir cómo atajar el fuego antes de que el incendio de la crisis económica y financiera acabase con todo el sistema.

Doce meses después, con las aguas más calmadas, los organizadores de Davos no han perdido la oportunidad de mostrarse ante el mundo dispuestos a ayudar a encontrar soluciones a un sistema y a unas prácticas que nunca antes habían criticado. “Mejorar el estado del mundo: repensar, rediseñar, reconstruir” es el lema de esta edición aniversario, la cuadragésima. En mente de todos, los acuerdos sobre regulación financiera alcanzados en varias reuniones del G20 (grupo de países desarrollados y emergentes), y los deseos de ir aún más lejos, expresados por figuras como los presidentes de Alemania, Francia o Reino Unido, y recientemente, por el de EEUU.

Algunos comentaristas ya han sugerido incluso que los dirigentes de los mayores bancos estadounidenses aprovecharán su estancia en la exclusiva estación alpina de Davos para coordinar una postura común contra el anunciado interés del presidente de EEUU, Barack Obama, de evitar que las instituciones financieras arriesguen demasiado en sus operaciones.

De hecho, el único representante del ejecutivo estadounidense será el principal asesor económico de Obama, Larry Summers, quien a su vez, usará su presencia en el Foro para defender dicha política reguladora.

Se espera que los jefes de Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y Grecia, George Papandreu, ambos socialistas y con graves problemas económicos internos, aporten también su grano de arena al debate.

No obstante, el grueso de las 2500 personas invitadas personalmente lo siguen formando los altos ejecutivos de las empresas que sostienen al Foro, y que pagan anualmente 28.870 euros, más otros 12.225 euros por el privilegio de asistir a Davos.

Alguno de estos ejecutivos serán especialmente juzgados en la celebración anual del Ojo Público, un evento fuera de la agenda oficial y copatrocinado por la Declaración de Berna y por Greenpeace, que premia a las empresas suizas y extranjeras con peor conducta socio-medioambiental.

Otro de los galardonados esta semana será el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que recibirá el Premio al Estadista Global, el primero en su categoría, con el cual el Foro quiere homenajear sus ocho años de mandato.

De Latinoamérica no participarán sus homólogos más a la izquierda, como el presidente venezolano, Hugo Chávez, o el boliviano, Evo Morales, que, sin embargo, sí que se trasladarán al Foro Social de Porto Alegre (Brasil) -contrapunto de Davos desde hace un decenio- así como el propio Lula.

Tres presidentes latinoamericanos más ortodoxos, Felipe Calderón, de México; Álvaro Uribe, de Colombia; y Ricardo Martinelli, de Panamá, representarán a la región en el Foro.
 Como cada año, además de los temas económicos, se debatirán algunos de los asuntos más candentes de la actualidad, como los acuerdos en la lucha contra el cambio climático, el futuro de Afganistán, o la reconstrucción de Haití.

El paisaje es el habitual, calles nevadas -se esperan temperaturas de hasta 16 grados centígrados bajo cero- y 5000 policías custodiando la sitiada ciudad, al abrigo de manifestantes antiglobalización y de cualquiera que no participe directamente en el Foro.



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