Claves para emprender con éxito

Claves para emprender con éxito

Investigaciones recientes confirman que la cantidad de emprendedores en la Argentina crece de manera progresiva. Sin embargo, aún es difícil llegar a las fuentes de financiamiento. Los especialistas aconsejan cómo acceder al capital, cuáles son las alternativas en materia impositiva y remarcan la importancia de innovar en los mercados. Los casos de quienes se animaron a implementar sus proyectos a pesar de los riesgos. 12 de Agosto 2010

La actividad emprendedora local está en ascenso. De acuerdo a un informe del Centro de Entrepreneurship del IAE, el país se encuentra entre los 10 más emprendedores y uno de cada siete argentinos está involucrado en algún tipo de actividad emprendedora. Aunque aún persisten dificultades en el acceso al capital y el apoyo oficial sigue siendo tibio, la actividad está creciendo día a día gracias a la tenacidad y coraje de miles de personas que llevan a cabo sus ideas a pesar de los obstáculos. Aquí, los tres puntos clave del emprendedorismo -financiación, tema impositivo e innovación-, para dar a luz negocios exitosos:

Financiamiento
Los casos consultados y el testimonio de especialistas indican que la mayoría de los emprendedores argentinos recurre a dinero propio o a la ayuda de familiares y amigos para comenzar la actividad. Esto se debe, por un lado, al limitado acceso a subsidios estatales (con frecuencia por desconocimiento respecto de la oferta de programas disponibles, ver página 2) y, por otro, a la inconveniencia de incurrir en deudas cuando el negocio es incipiente y su desarrollo aún incierto.

“En los primeros años, las start ups se financian con dinero propio en el 85% de los casos. Recién en la etapa de crecimiento resulta más fácil y conveniente acceder a algún fondo de capital emprendedor o crédito bancario”, cuenta Alejandro Mashad, director Ejecutivo de Endeavor Argentina, asociación referente en el país que apoya a emprendedores de alto rendimiento. También aclara que las posibilidades de acceso al capital para poder comenzar una actividad son mayores que hace cinco años, pero que se encuentran principalmente centralizadas en la Capital Federal. “El acceso a fuentes de financiamiento de inversores privados o de fondos de capital de riesgo ha aumentado pero está todavía muy concentrado en Buenos Aires. Lo mismo ocurre con el financiamiento público, que en gran medida comenzó a facilitarse a partir de la aplicación de plan Buenos Aires Emprende, en vigencia desde hace ya cuatro años”, explica Mashad.

Una de las empresas ganadoras del concurso Buenos Aires Emprende 2009 es SocialMetrix, pionera en América latina en el desarrollo de tecnología para brindar soluciones de Inteligencia de Mercado, con foco en el análisis e investigación de CGM (Consumer Generated Media) y Medios Tradicionales online. La compañía fue fundada en 2008 por un grupo de profesionales y emprendedores. “Al financiamiento lo buscamos internamente, no tuvimos facilidades para obtener crédito blando, pero sí fue de gran ayuda el financiamiento que obtuvimos del gobierno de la Ciudad”, explica Martín Enríquez, CEO y socio fundador de SocialMetrix, quien también opina que “es bastante complicado emprender, resulta muy difícil acceder al financiamiento privado, pero también observamos que hay muchas fundaciones, como Endeavor, trabajan muy fuerte para impulsar la actividad en el país”.

La Fundación Tzedaká surgió en 1991 a partir de la iniciativa de un grupo de dirigentes y pronto se constituyó en la fundación de ayuda social judeo argentina más importante del país gracias al aporte de entes públicos, privados y estrategias de marketing directo. “Al comienzo, las fuentes de financiación fueron particulares, dado que el nivel de llegada a la sociedad era pequeño. El momento de mayor despegue y alcance de la fundación fue a partir de la crisis de 2001. El gran secreto de su crecimiento tiene que ver con la diversidad de fuentes de financiamiento, que hacen a la sustentabilidad de la organización y permiten tener una estrategia para cumplir con responsabilidades de mediano y largo plazo”, opina Mirna Szulmajster, una de las directoras de Tzedaká.

Impuestos
Existen alternativas impositivas a las que las empresas pueden acceder en función del tipo de start up, muchas de ellas vinculadas a la necesidad de recurrir a diferentes fuentes de inversión. “Quien emprende debe tener en cuenta que la forma en que se constituya desde el punto de vista impositivo lo va a condicionar para conseguir inversores. Por ejemplo, si uno quiere emprender como monotributista, encontrará muchas dificultades para recibir capital. Lo más conveniente, en principio, es tener una Sociedad Anónima para vender acciones de la sociedad a quienes quieran invertir en el proyecto”, recomienda Claudio Boueke, socio de KPMG, red global de firmas profesionales que brindan servicios de auditoría, impuestos y asesoría. Según este punto de vista, lo importante es pensar primero en cómo se va a financiar el proyecto y luego constituir la estructura más conveniente.

Muchos emprendedores coinciden con Boueke en que la mejor forma de constituirse es como Sociedad Anónima, ya que ayudaría tanto a recibir inversores como a mostrar una imagen responsable frente a los clientes y a la sociedad en general. “Nuestra compañía inicial fue Sociedad de Responsabilidad Limitada y luego fue Sociedad Anónima por una cuestión de facilidad para acceder a mayor capital. Desde el primer día, pensamos en tener estructuras serias. Una compañía como la nuestra, que quiere ir al Nasdaq el año próximo, no se puede dar el lujo de cortar caminos o entrar en irregularidades como las que existen en el mercado”, sostiene Guibert Englebienne, CTO y co-fundador de Globant, empresa argentina dedicada al outsourcing en IT. La compañía comenzó sus operaciones en 2003 con un capital inicial de u$s 5.000 que “fueron reinvertidos de forma total para crear valor”, relata Englebienne, financiándose con rondas de inversión al comienzo y luego, en 2009, también con líneas de crédito.

Como el acceso al capital, la cuestión impositiva es amplia y diversa. Hay, por un lado, regiones o provincias en las que el Estado promueve a algún sector con reducciones impositivas, como es el caso de la minería o la petroquímica, pero no existe todavía ningún programa específico para facilitar la actividad emprendedora. “En el país, las ventajas de este tipo son muy acotadas. No hay diferenciación entre emprendedores, pymes y grandes empresas. En general, el problema es que el esquema tributario no trata de manera diferencial a las empresas iniciales”, reclama Mashad.

Ariel Scaparro vivió durante 21 años en Suecia, donde trabajó en proyectos de creación de nuevas energías hasta que decidió volver al país a fines de 2008 para fundar ALS BIO, compañía que crea e implementa tecnología y soluciones integrales de última generación para la construcción de plantas elaboradoras de biodiesel, con un capital inicial de u$s 600.000. “Este es un proyecto que requiere mucha inversión, desarrollo y paciencia para esperar resultados”, explica Scaparro, quien a su vez considera que el apoyo por parte del Estado a este tipo de emprendimientos es “casi inexistente”. Los argumentos de Scaparro se apoyan en una evidencia empírica contundente: en 2008, se aumentó al 200% las retenciones al biodiesel, cuando la alícuota del 5% llegó al 20%. “Así como no hay presencia del Estado para ayudar a una start up, sí hay presencia impositiva, que es realmente pesada. En otros países hay excepciones para que uno pueda despegar, acá no existe un período de veda para ayudar al crecimiento. Los impuestos más injustos son las ganancias presuntas, el IVA -donde no hay retribución inmediata, lo cual podría ayudar a la financiación- y el impuesto al cheque”, señala.

Innovación
A pesar de los obstáculos, en la Argentina existen numerosas personas que se animaron a vencer las barreras y emprendieron a partir de una idea innovadora. Como la de crear Globant, que surgió en un encuentro de cuatro amigos que en 2003 observaron una tendencia creciente a tercerizar las operaciones informáticas en los países desarrollados y, paralelamente, otra en las empresas tecnológicas latinoamericanas a proveer servicios casi exclusivamente al mercado interno. “Fue así que tuvimos como objetivo los países más demandantes, como Estados Unidos y Japón, desde donde, hoy, proviene el 95% de nuestras ganancias”, cuenta Englebienne.

Para los consultados, innovar no es necesariamente sinónimo de hacer algo que aún no existe, sino que también alcanza a aquellas acciones que tienden a mejorar una práctica o producto que ya se encuentra en el mercado. “Las dos cosas pueden ser importantes para un buen negocio. La innovación proviene tanto desde la inquietud de jóvenes que se están iniciando en un negocio y se les ocurre alguna idea o desarrollo novedoso, como también de empresas consolidadas que cuentan con equipos que están pensando en crear cosas nuevas o en cómo corregir lo que ya existe”, sostiene Boueke.

Un ejemplo de actividad emprendedora que ofrece un servicio ya disponible en el mercado, pero con algún rasgo distintivo o mejorado, es el de SocialMetrix. “Cuando fundamos la compañía ya existían empresas que hacían algo parecido, como el clipping, pero nosotros nos enfocamos más en lo que tiene ver con investigación de mercado con metodología online, que es realmente novedoso. En Estados Unidos existen varias empresas que hacen esto, pero ninguno de ellos está enfocado en América latina. Nosotros trabajamos con un mercado de habla hispana y portuguesa, también de habla inglesa, en eso también nos diferenciamos de nuestros competidores”, cuenta Enríquez.

Mashad, por su parte, se muestra optimista con respecto al devenir de la actividad emprendedora en argentina, y para ello se apoya en tres razones. “En primer lugar, la Argentina es un diamante en bruto para emprender, ya que hay múltiples ideas nuevas y ganas de llevarlas a cabo. Por otro lado, ha habido un desarrollo importante del ecosistema emprendedor: ya hay ONGs y organismos públicos y privados con iniciativas de este tipo. Finalmente, considero que hubo un cambio cultural muy importante, ya que el camino emprendedor es visto cada vez más como válido por la gente. La percepción social ha cambiado positivamente con respecto a hace diez años”, afirma.

“La oportunidad de emprender es fascinante. Las personas en general se deberían animar más y no hacer que el miedo los congele. Seguramente hay pocas chances de llegar a ser una gran compañía, pero si uno se va reinventando mientras pueda, no pierde mucho. El proceso está lleno de errores pero también de aprendizajes”, opina Englebienne.



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