Carteras funcionales con un toque de osadía

Carteras funcionales con un toque de osadía

De la ingeniería industrial, Juan Grandi se pasó al diseño. En 2004, fundó Cuoio, una marca de carteras de cuero que se venden en los principales circuitos comerciales de la Argentina. El emprendedor desarrolla también productos para otras marcas y exporta a varios países. 09 de Septiembre 2010

Sus conocimientos eran nulos. Como antecedente contaba con un año de experiencia en el área de procesos de una fábrica de carteras, pero desconocía por completo cómo funcionaba el negocio. Sin embargo, Juan Grandi (29) se las ingenió para, de a poco, entender la industria. Luego, con astucia y la osadía, dio el paso de la ingeniería industrial al diseño. En 2004, fundó Cuoio, una empresa de carteras de cuero “cómodas, funcionales, simples y novedosas”. Tenía 23 años. Hoy, sus creaciones se distribuyen por todo el país y con dos locales propios en Buenos Aires, Grandi factura $ 150.000 mensuales.

Para descubrirlo pasó por varios estadios. Al principio, cuando abandonó la fábrica, empezó a ayudar a dos amigos a producir camperas de cuero de oveja, que vendían principalmente en los barrios turísticos bonaerenses: Recoleta, Puerto Madero, Palermo y la calle Florida. “Así empecé a conocer el circuito comercial. Hasta que un cliente me pidió que le consiguiera unas carteras y le dije que si me daba los moldes de los modelos yo se las hacía ... después veía cómo”, recuerda Grandi. Cumplió su promesa y decidió lanzarse a hacer más. Así, con $ 10.000, que pidió prestados a su papá, sumó dos nuevos diseños y fabricó las primeras 80 carteras. “Cuando vi que caminaba vendí mi camioneta, compré cuero y arranqué”, relata.

Primeros pasos
Después de mostrarles a sus dos amigos lo que hacía, se asoció a ellos y juntos abrieron un showroom en el barrio de Palermo con el fin de inclinarse a la venta mayorista. “Pero, en un momento, los chicos se abrieron y yo decidí seguir solo”, explica Grandi. De ahí, pasó a un PH en Caballito, su barrio natal, y luego a un local en Puerto Madero, un fondo de comercio que abrió con su contador y actual socio, junto a otras dos diseñadoras que solían ser sus clientas. Después de dos años, la alianza se disolvió.

Grandi volvió a Caballito y guardó parte de su mercadería en la casa de sus padres. Hasta que, en 2009, surgió la posibilidad de una nueva apertura, esta vez en Recoleta. “Lo abrimos con la idea de armar un sistema de franquicias”, comenta el emprendedor.

Al día de hoy, Grandi sostiene que su intención es seguir con la distribución en el interior del país (Rosario, Comodoro Rivadavia, entre otras ciudades), el desarrollo de producto para distintas marcas, la exportación y, en la medida de lo posible, generar puntos de ventas. El último de ellos, el local que con una inversión de $ 40.000 abrió en la Avenida José María Moreno del barrio de Caballito. “Le tengo dudas al modelo de franquicias. Por el momento, pretendo crecer con Cuoio en locales multimarca”, sostiene. Según afirma, eso es lo que le genera mejores márgenes y menores costos. Más aún, teniendo en cuenta que hace dos años dejó de tercerizar y abrió su propio taller, con un equipo de seis empleados, en el que concentra toda la fabricación.

Nuevos tiempos
La apertura le permitió dar un gran paso a la firma. “Pasamos de facturar $ 60.000 mensuales a tener ingresos por $ 120.000”, grafica el entrepeneur que actualmente fabrica 1.500 carteras al mes.

Con estos resultados, su teoría es no negarse nunca a la posibilidad de seguir creciendo. “Como dice un amigo: es la teoría de la espiral. Hay que crecer siempre porque si uno se pone como meta mantenerse, va a decrecer. En estas cosas se puede ir para arriba o para abajo pero mantenerse es muy difícil”, describe. Por eso, tampoco dudó en abrirse a las exportaciones cuando tuvo la oportunidad. Las carteras de Cuoio pisaron El Salvador, Guatemala, Estados Unidos, Sudáfrica, Paraguay y Rusia y ahora planean desembarcar en Canadá y Venezuela.

En total, Grandi proyecta crecer un 20% en el próximo año. Una parte de ese crecimiento pasa por la diversificación. De hecho, el año pasado hizo sus intentos e incursionó en el mundo de la fabricación de calzado, aunque sin éxito. “Es una industria que exige producción a gran escala. Eso es algo bueno, porque deja mucho margen, pero a su vez me obligaba a invertir mucho capital y a tener más estructura”, analiza. Por eso, aunque no descarta la posibilidad, todavía es un proyecto que tiene en mente para el futuro. Uno entre tantos. Cuando planea, Grandi imagina una marca de carteras, zapatos, y también accesorios como billeteras, monederos y cinturones. El emprendedor no se detiene.

Ficha
- Fundación: 2004.
- Actividad: producción de carteras de cuero.
- Empleados: 6.
- Producción mensual: 1.500 carteras.
- Facturación: $150.000 mensuales.
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 Crecimiento proyectado: 20%



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