Carrera ejecutiva

Carrera ejecutiva

Son cada vez más los managers que se calzan las zapatillas y salen a enfrentar desafíos, tanto sobre el asfalto o sobre las exigentes competencias de aventura. Los paralelismos con la vida corporate. 01 de Abril 2011

La adrenalina, los objetivos y cumplir metas son su principal motivación. Es por eso que, fuera de la oficina, los ejecutivos eligen maratones, carreras de aventura o triatlones. Para los managers, el running es garantía de desconexión, donde lo que importa es ponerse a prueba.

“El desafío es con uno mismo. No se compite contra otro, sino contra el propio cuerpo, el cansancio y la mente”, destaca Pablo Peralta Ramos, gerente de Marketing y Comercial de El Solar Shopping. “Después de hacer 30 kilómetros, uno comienza a cuestionarse, incluso, por qué está corriendo. Es un desafío que va más allá de lo físico”, asegura Heinz Richartz, gerente General de Lanxess. 

Los aficionados al running coinciden en que se trata de una práctica casi adictiva, en la que es notorio ver cómo, una vez que entran en el mundo de este deporte, no paran hasta conseguir sus objetivos. “Cuando no entreno, es mi cuerpo el que me pide volver. En la oficina, se divierten con mis cambios de ánimo, adivinando qué días no entrené”, destaca Peralta Ramos. “Es un momento del día que me ayuda a pensar, a crear. Me oxigena y me da mucha energía”, cuenta Alberto Arizu, director Comercial y de Exportaciones de Bodega Luigi Bosca, quien se encuentra fuera de las pistas por una lesión en la rodilla durante 2010. Horacio Laplacette, director Ejecutivo del Negocio Siderúrgico Comercial de Acindar, agrega: “Muchos límites están más en la mente que en el cuerpo. Son carreras que se corren con las piernas, la cabeza y el corazón”. 

El principal motivo para lanzarse a las carreras es la mayor conciencia de una vida saludable. Sin embargo, la decisión de participar en maratones no debe ser de un día para el otro. Aunque, para muchos, el running es una actividad autodidáctica, los entrenadores explican que los mejores atletas tienen coach. “Cuando uno recién empieza, lo importante es lograr objetivos de manera pausada. Todos quieren correr rápido y largarse a carreras. Pero sus metas deben avanzar en función del estado inicial”, explica Miguel Pippo, gerente de la sucursal Recoleta de Megatlon. Los especialistas destacan que puede haber disfunciones en el método de correr y eso es lo primero a corregir. También, los vicios de postura y la técnica. 

Así, el entrenamiento debe estar articulado con un trabajo de fuerza, para evitar lesiones. El arte del entrenador consiste en dividir el ejercicio en una entrada en calor, una parte técnica, el trabajo principal de resistencia aeróbica y el final, de descarga y elongación. Cuando se trata de un persona con cero historial, lo principal es lograr que pueda mantener el nivel de pulsaciones bajo por un período largo. “Esto lleva meses”, destaca Pippo. De este modo, para correr una maratón urbana, de 10 kilómetros, se calcula un entrenamiento de entre cuatro y seis meses, con una frecuencia de dos a tres veces por semana. 

Antes de una carrera, se hace la puesta a punto para preparar el organismo. Para esto, es recomendable bajar las cargas de entrenamiento y realizar trabajos de calidad, con ritmo similar al de la competición. “Una hidratación adecuada te ayuda a sentirte bien y a estar preparado para rendir al máximo”, explica Darío Lecman, asesor Deportivo de Powerade.

Específicamente, las maratones y las carreras de distancia implican resistencia física durante un período de tiempo prolongado. Esto hace que la energía utilizada para lograr los objetivos provenga de diferentes fuentes, como los hidratos de carbono, las grasas y, en casos extremos, las proteínas. De ahí, la importancia de incorporar los nutrientes necesarios para mantener la performance durante el tiempo que se realice el ejercicio. 

Otro tema importante es el control médico. “Hacer una consulta ayuda a prevenir lesiones y malestares”, asegura Mariano Tocchettón, director Médico de Medivida. Así, la historia clínica, los antecedentes toxicológicos y físicos, además de los controles básicos, como un examen bioquímico –análisis de orina, colesterol, glucemia, hemograma– y un electrocardiograma se vuelven fundamentales. También, un examen físico, en el que se determina peso y altura, el índice de masa corporal, la frecuencia cardíaca y respiratoria, presión arterial, estado nutricional y se auscultan corazón y pulmones.

“Es recomendable hacer análisis de profundidad, como la prueba de reposo y de esfuerzo con ergometría”, destaca Tocchettón. Los médicos aseguran que el chequeo debe ser cada seis meses.  

Competencia contra el estrés
Durante las horas de entrenamiento, los ejecutivos aprovechan para resolver problemas que dan vueltas por sus cabezas. Reconocen que la disciplina ordena la vida, ayuda a comer mejor y a rendir más, ya que despeja la cabeza.

“Entro a cada carrera para ganar, sin excepción. Pero, en realidad, correr ayuda a erradicar el estrés de todos los días de la vida laboral”, explica Fin Goulding, vicepresidente de la filial argentina de Sabre Holdings, quien alcanzó 20 carreras en 2010 y tiene en agenda los 42K de Santiago de Chile, los de Reykjavik (Islandia) y los Buenos Aires. 

Paradójicamente, el efecto rélax no anula cierto paralelismo entre el running y el mundo de los negocios. “Al divisar la meta, se dispara una energía adicional que permite hacer el último tramo con un rendimiento extraordinario. Así como en la vida laboral, tener claros los objetivos y querer lograrlos nos genera un fuerte incentivo, independientemente de la complejidad del camino”, explica Leonardo Bandín, jefe de Locales de la división Celular de BGH. Marcela Paz Videla, Oncology Business Unit manager de Merck Serono, agrega que “la vida laboral te impone un entrenamiento y una preparación óptima para rendir al máximo, como sucede en las maratones”. Para Juan Pablo Roggero, Finance & Tax Planning manager de Coca-Cola, “el secreto es la fuerza de voluntad: tener un objetivo claro y nunca bajar los brazos”.

Federico Imposti Huerta, Country manager de Amadeus Argentina, dice que mantenerse siempre motivado es fundamental a la hora de entrenarse y, para eso, es importante focalizar metas alcanzables. “Una vez que las logro, me dirijo a un objetivo mayor. Y así, sucesivamente”, explica. El ejecutivo incursionó en el running casi por casualidad, cuando un grupo de amigos lo invitó a una carrera de equipos. “Llegué a la meta sólo para no perjudicar a mi equipo. Pero en mal estado”, aclara. Con el entrenamiento semanal y la constancia, Imposti Huerta progresó y está inscripto para correr la media maratón de Santiago de Chile.

Hernán Dietrich, CEO del grupo homónimo de comercio automotor, practicó casi todos los deportes. Pero una pubalgia lo obligó a trotar para recuperarse. En ese momento, inició su relación con el running, que, por ese entonces, eran las carreras de aventura. El empresario, que practica con personal trainer, recuerda su participación en la 42K de Buenos Aires y la de Berlín (Alemania); en un Medio Ironman en Punta del Este y dos veces el tetra de Chapelco, donde se combinan esquí, mountain bike, remo y running. “Este año, quiero correr los 42K de Nueva York”, afirma.

Fernando del Carril, CEO de Procter & Gamble Argentina, vivió una situación similar. Jugó 20 años al rugby hasta que una hernia de disco lo obligó a parar. “En 1999, estaba mirando televisión y me encontré con un programa donde transmitían una carrera de aventura, la Eco Challenge, de Nueva Zelanda. Y me dije: yo quiero hacer eso”, relata. Así fue cómo empezó, hasta llegar a carreras de más de 600 kilómetros, de pruebas combinadas en equipos, donde todos hacen todo: correr, bicicleta, remo, cuerdas y navegación. Para ello, el entrenamiento es más demandante: entre cinco y seis veces por semana, alternando fondos largos, intervalos, carrera intensa y fondos cortos de recuperación. El ejecutivo acumula más de 50 carreras, entre ellas, de aventura, maratones, Medio Ironman, de Isla Margarita, Tetratlón de Chapelco, cinco Desafios de los Volcanes, Tierra Viva y la Media Maratón de Buenos Aires.

El momento indicado
El tiempo es una de las principales barreras para el entrenamiento. “En mi caso, la regla es entrenar hasta el límite máximo de tolerancia de la familia y el trabajo”, explica Juan Sánchez Córdova, vicepresidente del Banco Finansur. Pero sumar un training a la rutina laboral y al espacio para la familia es otro desafío que los executive runners deben enfrentar. 

“Entreno a las 5:30 de la mañana y, contrario a lo que la gente piensa, llena de energía más que lo que cansa”, explica Diego Medone, director de Marketing y Comunicaciones de KPMG Latinoamérica, quien cumple con 15 kilómetros, tres veces por semana. Además, el ejecutivo complementa su ejercicio con actividades en pileta. “El secreto es meter el entrenamiento dentro de la rutina”, confía Axel Abulafia, VP Business del estudio de Consumer Experience de Globant. El ejecutivo trata de entrenar cuatro veces por semana, a veces, en gimnasios, donde, después de tres horas corriendo en la cinta, engancha la serie The Big Bang Theory y hasta vio entera una película de la saga La Guerra de las Galaxias. Ariel Chindemi, gerente de Mantenimiento Buenos Aires de Carrefour, prefiere la hora de almuerzo. Corre desde muy chico y, a los 13 años, se inició en pruebas de calle, de 6 kilómetros. “Todas las carreras son distintas, sobre todo, por el modo de preparación. En cada competencia en la que participo, pongo mucho más que el cuerpo. El desafío y las ganas de superarme son un motor imparable. La satisfacción de cruzar la meta es muy grande”, asegura el ejecutivo, quien se desafió a realizar los 42K en Francia, en las playas de Normandía.

Los viajes también son otra barrera para los aficionados al running. “En mi valija, jamás faltan las zapatillas y suelo hacer doble turno”, cuenta Antonio Casucci, Telephony Corporate head de Global Crossing, quien afirma que esta es una forma de vida que se elige. En su lista, el ejecutivo acumula seis tetratlones de Chapelco, en las que el mayor desafío es combinar las distintas actividades. Horacio Bernal, socio de Auditoría de Deloitte, aprovecha los viajes para correr por distintos paisajes y conocer la ciudad. “Además, me ayuda con los cambios de horario y a combatir el estrés que implica un viaje con varias reuniones y presentaciones”, explica. Por su parte, Ezequiel Mirazón, socio de Assurance de PwC Argentina, prefiere salir de la ciudad para participar en carreras. De hecho, lo hizo en la maratón de 42K en Ushuaia, la de Disney y la de Mendoza. Después de tanto entrenamiento, el día de la carrera, cuenta, “es una fiesta”. En su caso, la elección de la vestimenta es simple: la camiseta azul y oro de Boca Juniors.

Roland Zey, presidente de Mercedes-Benz Argentina, tiene un recuerdo de su primera maratón: los kilómetros 32 y 36. “Es cuando la cabeza te empieza a generar dudas para llegar”, explica. Por eso, aconseja felicitarse a uno mismo por los logros obtenidos. El ejecutivo planea armar un equipo entre los empleados de la automotriz alemana y los concesionarios de la red comercial, y correr, en noviembre, la maratón de Buenos Aires junto al ex capitán de los Pumas, Hugo Porta, y la Fundación Laureus, como un equipo: “Mercedes-Benz/Laureus”. 

Así, quienes se dedican al running adoptan una forma de ser. “Cada vez que me encuentro con alguien que corre, logro captar su perfil: planificador, de fortaleza mental, gran convencimiento para superar objetivos y un temple muy fuerte”, asegura Mirazón.



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