Carlos Ott:

Carlos Ott: "Si todos queremos ser Le Corbusier, no vamos a ningún lado"

El arquitecto uruguayo adelanta la ampliación subterránea del Malba y pone su sello en el hotel de Madero Harbour, ubicado en dique uno de Puerto Madero. Además, trabaja en Yoo Nordelta y en el Arena Jockey Club. 25 de Noviembre 2010

Para alguien que dice vivir en los aviones, no debe ser extraño reunirse en el bar de una terminal portuaria. El hombre que un rato antes posó con saco de vestir e inconfundible pañuelo en el bolsillo, ahora espera con look informal mientras gana minutos respondiendo mensajes, leyendo el New York Times y llenando papeles para cruzar el charco. "Siempre supe que iba a ser arquitecto. De chiquito mi papá me llevaba a las visitas de obra y me enseñaba a hacer casas con ramitas. Sentado a su lado, miraba cómo dibujaba fachadas con perspectivas. En el colegio, fui famoso por estar siempre en Babia, dibujando", cuenta el arquitecto, que ni bien egresó de la Facultad en Montevideo, hizo un master en Estados Unidos y también trabajó cinco años para la desarrolladora Cadillac Fairview, del grupo Seagram. La misma que encomendó al famoso Ludwig Mies van der Rohe la mítica torre de 39 pisos en Park Avenue que, aún hoy, simboliza al mundo corporativo moderno. "Ya en los ´80, las decisiones no las tomaba el arquitecto sino el desarrollador.Quería estar de ese lado para saber porqué se hacían los proyectos. Eso me ayuda a entender la mentalidad de un desarrollador que compra un terreno, invierte capital y tiene que buscar compradores o inquilinos", agrega acerca de aquel bautismo de fuego. "Fue un aprendizaje que no tuve ni en la facultad en Uruguay ni en la Washington University", completa.

Todas las obras, la obra
"La Ópera de la Bastilla siempre va a dejar en mí un recuerdo. Estuve ahí hace un mes viendo el tríptico de Puccini y me comentaron que es el edificio de música más activo del mundo.También quise hacer una visita de incógnito, hasta que el guía me reconoció", se ríe.

De sus obras, también destaca el hospital Vereinte Krankenhaus Hufeland en Weimar, Alemania, inaugurado en 1998, y el proyecto que está haciendo en India para Tata. "Son 500.000 metros cuadrados. El año pasado certificó LEED en la categoría oro. Siempre los proyectos que más me gustan son los que están en la mesa de dibujo. Porque los que se hicieron, ya están realizados", agrega.

En la Argentina, destaca al Kavanagh. "Es un edificio icónico que representa la buena arquitectura que tienen aquí, sin necesidad de copiar a nadie. Construido en 1936, sigue siendo el hito de Buenos Aires y mantiene su modernidad", explica. En la década del ´60, Ott cruzaba en el Vapor de la Carrera para ver cómo se construía el Banco de Londres y América del Sur, de Clorindo Testa y el estudio SEPRA. "Es una belleza. Fue uno de los edificios más adelantados del mundo en su época. Venían de todos lados a ver el uso del hormigón, una tecnología completamente nueva", completa.

De todas las obras de la historia, rescata la Alhambra y el Coliseo. En este último, se inspiró para proyectar el polideportivo Arena en San Isidro. "Es que cada vez admiro más lo que se hizo en el pasado. La fineza de la Alhambra en Granada, que por fuera es una fortaleza y por dentro se convierte drásticamente en uno de los edificios más sofisticados. En Roma, el Coliseo es un estadio polivalente que se construyó en apenas cuatro años. Por la mañana, se hacían batallas navales y se llenaba el edificio con agua para que uno de los barcos se hundiera. Después sacaban el agua y tiraban a los leones para que se comieran a los cristianos. Si llovía, unas lonas tapaban rápidamente el techo, así los espectadores no se mojaban. Y eso fue hace varias centenas. Hoy tenemos tecnología y, sin embargo, no sé si podríamos hacer el Coliseo", enuncia.

Ética, no solo estética
Lo que no es green, no se vende. Ott asegura que la sustentabilidad está instalada en la conciencia de los compradores. "Este planeta no existirá eternamente. Pero mientras esté, no seamos nosotros quienes lo echamos a perder. El punto de vista ético es esencial en la arquitectura", sentencia y enseguida profundiza sobre el tema de las villas. "Hay problemas éticos que no se solucionan con una arquitectura verde. Si el arquitecto cree que lo puede resolver, se equivoca porque su rol es muy limitado. Sería muy absurdo creer que sustituyendo a la Villa 31 con lindas casas, se soluciona el problema. Recomiendo leer The death and life of great American cities, de Jane Jacobs. Muestra lo petulante de creer que problemas tan difíciles se solucionaban con la estética", afirma.

Su segunda gran crítica pone el ojo en la formación universitaria. "De la Facultad de Medicina, no todo el mundo sale queriendo ser cirujano del corazón. Hay muchísima especialidades, puntos de vista y tecnologías. La arquitectura debería ser así. Mientras esperaba para realizar esta nota, leía sobre el incendio en el edificio de Shangai y pienso en la necesidad de ser expertos, por ejemplo, en muros cortafuego. Además, uno no puede pretender hacer todo. El estilo Bramante (arquitecto italiano que planeó la basílica de San Pedro) estaba muy bien en una época histórica donde no había este desarrollo galopante de tecnologías. Creo firmemente en el trabajo en equipo y en poner ahí a los expertos. La forma más rápida, económica y segura de trabajar es: armar el equipo, dibujar el proyecto lo mejor posible y no modificarlo en obra. Y, para eso lo ideal es salir con un equipo multidisciplinario y que se complemente. Si todos queremos ser Le Corbusier, no vamos a ningún lado", concluye.

Obras del mundo
En Buenos Aires, Ott proyecta Yoo Nordelta, el hotel de Madero Harbour, la ampliación del Malba, el hotel Boca Juniors, un campus de la UADE y el polideportivo Arena Jockey Club en San Isidro de 15.000 metros cuadrados. En su país natal tiene varios proyectos. En Montevideo, Miura, un complejo en el que TGLT invertirá u$s 50 millones. También en esa ciudad pero en Zonamérica, el parque tecnológico y de servicios, diseñó un edificio junto a Carlos Ponce de León. "Está en construcción y acaba de ganar un premio", dice. En Punta del Este, está terminando Le Bleu y empezando dos torres: una en la Parada cinco de la Mansa y otra en la avenida Roosevelt. En José Ignacio, concluye una casa y el proyecto de Laguna Escondida.

En el mundo, comienza la lista por los edificios residenciales para la desarrolladora CDL en Singapur. Sigue en China con una sala de Ópera, un centro de ciencias, una galería de arte y varios complejos de usos mixtos. Continúa en Londres y en Abu Dhabi, sigue en Panamá, San Pablo, Miami y termina con los proyectos en India, incluyendo el parque tecnológico para Tata Consulting Services (TCS). Antes tenía oficinas en todos lados. Pero finalmente concentró la mayor cantidad de trabajo en Uruguay y dejó pequeñas oficinas en París, Montreal, Toronto y Shangai.



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