Capacitarse: una necesidad que crece

Capacitarse: una necesidad que crece

Las universidades y los centros de formación incrementan la oferta de cursos a medida para pequeñas y medianas empresas, ofrecen consultorías, transferencia tecnológica y colaboración con las firmas. La razón: la demanda desde el sector está en franco ascenso. Sepa por qué y cuáles son las oportunidades del crédito fiscal para capacitar al personal sin gasto. 16 de Septiembre 2010

En el mundo globalizado, la demanda, en todos los rubros, requiere de una mayor profesionalización. Esto obliga a los empresarios a capacitarse a sí mismo y a sus empleados para competir con los estándares del mercado en el que operan. En esta carrera, las pequeñas y medianas empresas no sólo están consolidando su relación con las universidades y centros de formación, sino que encuentran en estas instituciones aliados estratégicos para desarrollar el negocio y avanzar sobre planes de crecimiento y posicionamiento.

“Las capacitaciones en las pymes crecen de manera agigantada. Son más frecuentes que en las grandes empresas, sobre todo en mandos medios y superiores. Las universidades ocupan un lugar preponderante en la formación de las pymes que, para seguir prosperando, deben estar globalizadas”, afirma Omar Socca, coordinador del departamento de Estudios de Posgrados y Educación Continua de la Universidad de Belgrano (UB).

La demanda por parte de las pymes viene en aumento. “Este año creció más de un 40%. También hubo un incremento por el aumento de actividad económica”, ejemplifica Martín Yechua, director Comercial y de Admisiones de la Escuela de Mandos Medios del Instituto Madero.

¿Qué buscan las pymes en las aulas? En el Instituto Madero dividen la formación requerida en dos grandes grupos: las empresas pequeñas hasta 30 personas demandan programas abiertos de capacitación, sobre todo seminarios cortos, en temas puntuales. Los más solicitados son la Gestión de Ventas y Conducción de Personas. “En las empresas medianas, buscan programas más integrales. Entre los más solicitados están el Programa de Herramientas Económicas Financieras y el Programa de Supervisores de Producción”, cuentan.

Diana Silveira, coordinadora del Centro de Estudios para el Desarrollo Exportador (Cedex) de la Universidad de Palermo, apunta que los actores que brindan asesoramiento a pymes -universidades, escuelas técnicas, organismos públicos nacionales-provinciales-municipales, hasta empresas privadas- trabajan para brindar una formación que cumpla con las expectativas de las empresas. “La oferta académica es cada vez mayor y más variada”, dice. Tanto que alcanza desde cursos, seminarios y programas ejecutivos hasta programas más completos como MBA, posgrados y maestrías.

Desde la propia experiencia como pyme que abreva en fuentes de formación, Vanesa Ginepro, responsable del área de Gestión de Personas de Auren (empresa de servicios de auditoría, consultoría, asesoría y finanzas corporativas) reflexiona: “Frente a situaciones de crisis y modelos de construcción y destrucción de las competencias personales, es vital que las empresas asuman la importancia de la capacitación. El conocimiento permanente puede actuar dentro de las organizaciones como un factor motivador, enfocado en la misión y visión de la empresa, que luego se incorpora a los objetivos y desarrolla así una mejora en los resultados”. En Auren, destinan cerca de $ 80.000 anuales para que cada una de las áreas realice un Plan de Capacitación Anual, que incluye desde asistentes hasta mandos medios y superiores.

Los principales déficits que registran hoy las pymes están en la conducción de personas. “En la mayoría de los casos y sobre todo en industrias, los supervisores y jefes no han recibido capacitación para liderar, motivar y realizar coaching o dar feedback a sus subordinados. En muchas industrias, ascienden al personal por su desempeño técnico, pero no tienen en cuenta las competencias comportamentales. Así, se pierde al mejor operario, que se transforma en el peor supervisor”, apunta Yechua. También se anotan en la lista de falencias: comunicación entre áreas y trabajo en equipo, manejo de conflictos con el gremio, formación integral sobre los procesos y su impacto en toda la cadena de valor de la empresa.

Inversión a largo plazo
Según una encuesta realizada por el Cedex a pymes exportadoras, el 38% destinó recursos a capacitación. “En términos generales, la capacitación es vista como un bien de lujo, al cual hay que destinar, además de presupuesto, tiempo y recursos humanos”, apunta Silveira. “Eso es un error a simple vista, aunque resulta una decisión difícil de revertir, ya que, en general, son pocas las firmas que ven a mediano y a largo plazo los beneficios del perfeccionamiento académico”, amplía.

Los tiempos cambian y, cada vez más, las pymes empiezan a ver las ventajas a mediano y largo plazo de la capacitación. Por eso, después de una primera experiencia, vuelven a clase. “Al principio, a las empresas les costó entender que era una inversión y no un gasto. Pero siguen participando y más del 50% de las empresas envían a nuestros cursos personal a la segunda edición. Muchas veces, se complementa con un programa in company”, cuenta Yechua.

Los costos de los cursos y capacitaciones dependen de su duración y de la institución. Por ejemplo, entre los más demandados en el Instituto Madero están el Seminario de Ventas (dos días de duración), que tiene un costo de $ 1.450, y el Programa de Herramientas Económicas Financieras (tres meses), que requiere de una inversión de $ 3.600.

Según el Mapa Pyme, elaborado por la Sepyme, sólo el 37% hace actividades de capacitación. “Estas actividades se ven limitadas por riesgos económicos y falta de financiamiento aunque, cuando se deciden a arriesgar, lo hacen hasta en un 30% de su capital total”, dice María del Carmen García, vicedirectora de la Licenciatura en Administración de Empresas de la UCES.

La oferta es variada y extendida en todo el país. Por caso, la Fundación Empretec, del Banco de la Nación Argentina (BNA), encausa sus programas con las Naciones Unidas a través de distintos talleres con universidades. Lo hace desde un enfoque sistémico, teniendo en cuenta diferentes dimensiones, como el desarrollo de las motivaciones, capacitación, asistencia técnica, el acompañamiento, financiamiento y desarrollo de redes. Para ello “es clave contar con un tejido institucional de apoyo al emprendedor cerca de las zonas donde éstos se localizan, para lo cual el BNA, con su amplia llegada a nivel nacional, contribuye, a través del Programa de Desarrollo Económico Regional, con distintas líneas de crédito”, sostienen fuentes de Empretec.

Los ejemplos abundan: “Además de las capacitaciones habituales en idiomas como inglés (dentro de la compañía) o manejo de programas como AutoCAD, realizamos muchos cursos cortos y específicos (temas aduaneros, cobranzas, legislación impositiva), en entidades como la Cámara Argentino-Alemana. Generalmente son los mandos medios los que asisten a este tipo de capacitaciones. Según nuestra experiencia, conseguimos mejorar la eficiencia en los equipos de trabajo”, cuenta Leonel Castello, gerente General de Veka, una empresa de origen alemán que comercializa sistemas de aberturas de PVC.

Las fuentes consultadas coinciden en que, en general, se aprovechan los momentos de crisis y la caída de las ventas para capacitarse en temas deficitarios o en la exploración de nuevos nichos que adviertan una oportunidad en el rubro abarcado. Sin embargo, Julio Hang, director de Executive Education de la UADE, resalta que “ante el único supuesto, en que resulta viable la hipótesis y que indica cierta tendencia a invertir más en capacitación en épocas de crisis, es con una billetera abultada. Para que ello ocurra, deben darse un ahorro previo y medidas anticíclicas que, por lo general, las pequeñas empresas no acostumbran tomar por temas estructurales y de urgencia económica”. Y amplía: “Los créditos fiscales de la Sepyme han generado una corriente educacional importante”.

Pero además, la universidad se ha vuelto no sólo un reducto académico, sino un espacio de intercambio inigualable para los empresarios. “La tendencia de los directivos pymes es encontrar un lugar común donde se logren formar y puedan discutir con pares casos concretos. Esto es lo que ofrece hoy en día la universidad”, sostiene Socca, de la UB.

Tendencia: taylor made
En esta sociedad, entre empresas e instituciones educativas, ambas partes tienen un rol activo. García, de la UCES, evalúa que “la relación con las pequeñas y medianas empresas es bidireccional ya que, así como las universidades brindan capacitación, los egresados aportan luego su formación al desarrollo y crecimiento de las empresas”. Hang coincide: “En muchos casos, las capacitaciones son pensadas junto a los empleadores una vez que se detecta una necesidad”.

La oferta incluye desde capacitación hasta consultoría adaptada a todas las áreas de la organización. Por caso, la Universidad de Belgrano tiene una gerencia de Universidad-Sociedad donde se hacen consultorías, transferencias tecnológicas y colaboración con las empresas. Incluso, Socca, de la UB, enuncia una nueva tendencia: “Las instituciones educativas buscan entrar en las pymes, siguiendo los estándares europeos donde los modelos de desarrollo se introdujeron en ellas. En nuestros días, las universidades están tendiendo un rol más proactivo, incorporándose en las distintas organizaciones”.

En la Facultad de Ciencias Económicas de UCES, se está desarrollando, desde el año pasado, un programa de difusión y concientización del proceso de planeación de las empresas que, embrionarias, recién salen del cascarón. “La estrategia consiste en reunir a empresarios pyme para poner en su conocimiento distintos programas, como los del BID, que implementa el Ministerio de Producción a través de la Sepyme”, cuentan.

Lo más buscado
Empresarios y gerentes:
cursos de dirección avanzada de empresas (management) y calidad de productos y procesos.
Empleados y mandos medios del sector industrial, servicios y comercio: ventas, sistemas e idiomas.
Crédito fiscal: para formarse sin gasto
A través del Programa de Crédito Fiscal para Capacitación, en lo que va del año se ejecutaron 2.000 proyectos dedicados a la formación y especialización de recursos humanos en pymes de diversos sectores. La herramienta, que se ejecuta a través de la Sepyme, permite a estas compañías acceder a formación de recursos humanos en carreras de grado universitario y posgrados -tanto en la Argentina como el extranjero-, cursos y sistemas de entrenamiento dentro y fuera de la planta.

Las firmas pueden elegir libremente las temáticas e instituciones, incluso su modalidad, ya que el programa permite todas las opciones de aplicación. Además, se puede tramitar a través de Internet (www.sepyme.gob.ar) y el reintegro de los costos se hace efectivo mediante un Certificado de Crédito Fiscal, endosable y sin fecha de vencimiento, que es aplicable al pago de impuestos nacionales. Los proyectos ejecutados desde la reapertura de la ventanilla, en marzo, representan desembolsos por más de $ 22 millones (70% del presupuesto comprometido).

“Gracias a los cambios implementados por la Sepyme se ha incrementando significativamente la capacitación en personal en el sector pymes. Por otro lado, al ver que las actividades eran muy bien recibidas por el personal, esto potenció también la capacitación sin crédito fiscal ya que, esas mismas empresas han decidido realizar actividades extra con dinero propio”, cuenta Yechua del Instituto Madero, donde más del 60% de las empresas que califican para la Sepyme utiliza los beneficios del crédito fiscal.

Otra característica que provocó un aumento significativo en el sector es la cesión del crédito fiscal de las grandes empresas hacia su cadena de valor, “sobre todo proveedores, clientes y distribuidores. Podemos dar el ejemplo del Banco Comafi, que envió a más de 35 de sus clientes de la banca pyme a nuestros cursos. El banco se hizo cargo del 100% de los aranceles mediante crédito fiscal. Un caso similar fue el de la empresa Profértil con distribuidores de todo el país. El que otorga el crédito fiscal (gran empresa) fideliza, motiva y capacita a sus clientes o proveedores a costo cero. Las pymes logran profesionalizar sus líneas medias y gerenciales y las escuelas de negocios aumentan sus matrículas y llegan a cierto tipo de empresas que no suelen invertir en capacitación”, agrega.

En todo el país, participan de este programa casi 1.100 unidades capacitadoras (universidades públicas y privadas, e institutos técnicos y profesionales). Una oportunidad para formarse sin gasto.



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