Campeche, una joya mexicana

Campeche, una joya mexicana

Ubicada a sólo 150 kilómetros del aeropuerto de Cancún, esta antigua ciudad amurallada, que resume como ninguna la historia maya, la arquitectura colonial, la biodiversidad de la selva y el atractivo de las costas caribeñas, emerge como un excelente destino para los amantes de México. 04 de Marzo 2011
Al caminar en lo alto de sus murallas, entre los baluartes y mientras el sol cae sobre el agua, uno podría pensar que está en Cartagena de Indias; durante los días soleados, alternando las aguas del golfo de México con las arenas blanca, es fácil pensar que se trata de las épocas menos agitadas de Cancún o Playa del Carmen; al internarse en la selva hasta encontrar uno de los observatorios, algún desprevenido pensaría que se encuentra en Guatemala. Sin embargo, Campeche, de ella se trata, es una de las ciudades más antiguas de México y la dueña de todos estos atractivos.

Esta bella ciudad se convirtió en el siglo XVI en un punto de partida para las naves atiborradas de oro con destino de cortes europeas. A la vez, se erigió como un imán para piratas y filibusteros que durante 300 años asediaron la ciudad, dando origen a los 1.536 metros de murallas de dos metros y medio de espesor que la hermanan con su par colombiana. Murallas adentro, creció uno de los mejores ejemplos de construcción colonial, aunque el valor arquitectónico de la ciudad no sólo está ligado a su casco histórico, declarado Patrimonio Histórico de la humanidad por la Unesco, sino que está fuertemente asociado a la presencia maya en la península.

Dzibilnacac, Hathab, Xpuhil, Bacán y Chicanná son algunos de los principales sitios arqueológicos a través de los cuáles se pueden abordar diferentes aspectos de la vida del pueblo maya. Pero sin duda, la cita obligada es la Reserva de Biósfera de Calakmul, que cubre 723.185 hectáreas de selva y alberga en su corazón a la pirámide escalonada que le presta el nombre. Esta mole de 65 metros es la más alta de las construcciones ceremoniales indígenas del país, y desde su tope se puede ver a su hermana Chichén Itzá. Además, en la selva que la circunda, habitan cinco de las seis especies de gatos salvajes de América del Norte y más de 230 clases de aves. Como complemento, gracias a que Campeche ha mantenido un perfil más bajo que el de sus vecinos como Quintana Roo o Tabasco, sus sitios arqueológicos son menos visitados y se mantienen más tranquilos, lo que asegura un disfrute diferente.

En este rubro, además de Calakmul existen otras dos visitas imperdibles, una de ella la de la isla de Jaina, ubicada a 32 kilómetros de la costa. Antiguo cementerio Maya, alberga más de mil tumbas y museos en los que se exhiben objetos que se enterraban junto a los muertos dentro de las vasijas. La segunda estación debería ser Edzná, ubicada a 65 kilómetros al sudoeste de la ciudad. Aunque fue fundada entre el año 300 y 600 a. C., alcanzó su apogeo varios siglos después, y de su época de florecimiento todavía se pueden ver la Gran Acrópolis, la Plataforma de las Cuchillos, el Templo del Sur, el estadio de el Juego de pelota y el Templo de las Máscaras de Piedra.

Recorridos para todos los gustos
Recorrer el perímetro de la ciudad uniendo sus baluartes es un primer ejercicio para admirar un momento el mar y las costa, otro la selva y otro los edificios. Los baluartes son las baterías de defensa y puestos de vigía que hoy proveen excelentes perfiles para los fotógrafos, y no menos apreciados refugios para los románticos. Dentro de ellos los museos Estelas Mayas, el Baluarte de San Carlos, el Baluarte de San Pedro y Exposición de Artesanías, el Baluarte de San Miguel, el Museo de Arqueología y el Museo Regional de Campeche configuran un circuito fundamental para cualquier visitante con inquietudes. Inmediatamente después, corresponde pasearse por las calles 59 y 60, donde aguardan las iglesias y casas más emblemáticas de la ciudad.

Campeche también ha recibido el mote de la Ciudad Misteriosa gracias a que a sus pies existen cuevas y galerías que supuestamente fueron hechas por sus primeros pobladores españoles como refugio y salidas ocultas para escapar de los piratas, como ocurrió en 1685, cuando sitiados por el holandés Lorencillo, la gente logró escapar por una galería subterránea. Y aunque todavía no se ha explorado este mundo bajo tierra, lo que sí está disponible es un universo bajo el agua en el que se destacan Ciudad del Carmen (no confundir con Playa del Carmen) y sus alrededores.

Tal vez, el sitio privilegiado sea el pueblito de Sabancuy con sus playas extremadamente tranquilas, de arenas blancas y aguas poco profundas, donde abundan camarones, ostiones y tortugas. Y sin duda, otro de los puntos imperdibles es la Laguna de Términos o, como la han bautizado allí, la Perla del Golfo de México. Este espejo de agua está separado del mar por la Isla del Carmen, una importante ciudad colonial unida al continente por dos puentes. La laguna, que es parte de área de Protección de Flora y Fauna Silvestre y Acuática, fascina con sus costas llenas de manglares pobladas de especies carismáticas como manatíes y delfines.

Datos útiles
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Hoteles
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