Brasil vs. Argentina: empleo estatal jerarquizado o

Brasil vs. Argentina: empleo estatal jerarquizado o "ñoquis"

El creciente número de vacantes que ofrece el estado brasileño ha llevado, en los últimos años, a la creación de un mercado de concursos públicos en ese país que es único en la región. Mientras en la Argentina el empleado público suele cargar con el mote despectivo de “ñoqui”, en la tierra de Lula los altos sueldos y la estabilidad laboral son un imán para los brasileños. 17 de Diciembre 2010

“Todos los niveles: 1624 vacantes en el Estado de San Pablo”. La frase corresponde al titular principal del Jornal dos concursos & empregos, diario paulista fundado hace 30 años y que con un tiraje de 80 mil ejemplares semanales, dos millones de visitantes a su sitio web y más de 10 millones de page views mensuales sería fácil envidia de la mayoría de los medios gráficos de la región. Sus clientes: las centenas de miles de brasileños que buscan un lugar en el enorme aparato estatal de ese país.

Actualmente, Brasil cuenta con 9,5 millones de empleados públicos, un área que creció fuerte durante la administración de Lula Da Silva y cuyo número se espera siga aumentando durante la administración de Dilma Rousseff. Pero aunque el volumen de su oferta es por lejos la más amplia de la región, alrededor suyo existe una demanda infinitamente superior. El año pasado fueron 12 millones los brasileños que rindieron un examen para entrar a alguna de las áreas del aparato estatal, ya sea federal, estadual o municipal. Esto ha derivado en la generación de toda una industria alrededor de los concursos públicos, con editoriales y centros educacionales específicos que apuntan a la preparación de los postulantes.

Central de concursos es el mayor centro de este tipo. Con 21 años de existencia, cuenta con seis sedes entre la ciudad de San Pablo y el Gran San Pablo. El uruguayo José Duarte, fundador y director de la firma, relata a We en sus oficinas en San Pablo que cuando comenzó lo único que existía en torno a los concursos públicos era la venta de apostillas y facsímiles de estudio. Con ojo emprendedor y avidez de migrante, vio que había un nicho y lo aprovechó. “Cuando comenzamos éramos cinco personas. Teníamos una recepcionista, dos administrativos y cuatro aulas alquiladas para dar los cursos”. Luego de dos décadas, no sólo adquirió las cuatro salas iniciales sino que se hizo de cuatro plantas del amplio edificio de oficinas donde opera, en pleno centro de San Pablo. Luego fue sumando las otras sedes. Hoy cuenta con más de 200 empleados entre profesores y administrativos y picos de hasta 10 mil alumnos, quienes pagan entre 737 y 4791 reales (entre 1700 y 11.200 pesos argentinos) por cursos que duran entre seis meses y un año para los exámenes más simples, y entre dos y tres años para los preparatorios más complejos.

Altos sueldos y estabilidad
Duarte, quien vive hace 25 años en Brasil, afirma que los altos sueldos y la estabilidad profesional son los principales atractivos que el empleo público tiene para los brasileños. “Además, hay un elemento de prestigio social que no existe en otros países de la región. En Uruguay o la Argentina, el empleado público no es muy bien visto, mientras que acá sí lo es, sobre todo si se trata de puestos en ministerios u otra clase de empleos federales”, afirma. “Ahora son muchos los institutos que preparan personas para los exámenes públicos”, dice, y aunque se rehúsa a revelar el monto de los ingresos mensuales de su empresa, confiesa que para mantenerse como la principal firma del mercado actualmente gasta en publicidad entre un 10% y un 15% de la facturación de cada mes. “Durante la Presidencia de Lula, el mercado creció a una tasa anual de entre 20% y 30%”, sostiene, lo que ha generado la aparición de competidores como el Complexo educacional Damasio de Jesus o Siga Concursos, que bombardean con publicidad las calles paulistas y los medios especializados.

“Los sectores más solicitados están en el área fiscal y tributaria, en educación, y para trabajar de administrativos. También hay muchos estudiantes en preparación para dar los exámenes de ingreso a la policía y los que apuntan al mundo privado lo hacen principalmente pensando en el sector bancario”, dice Duarte, mientras recorremos con él las instalaciones de su instituto: amplias aulas para entre 100 y 300 personas, con comodidades que ya quisiera cualquier universidad pública argentina. En la librería, junto a la mesa de atención telefónica, nos reafirma la idea de una industria en torno a los concursos públicos. Se cuentan por decenas las casas editoriales que sacan libros de preparación para cursos tan específicos como técnico jurídico, agente de apoyo socioeducativo o identificador de identidad de la policía federal, por valores que promedian los 150 pesos argentinos. “Las ferias de concursos que se realizan entre febrero y abril reúnen a 50 mil ó 60 mil personas en dos días”, señala.

La experiencia local
En la Argentina, donde el empleado público carga con el mote de “ñoqui”, no existe ni una oferta ni una demanda que genere algo similar a un mercado de concursos como el brasileño. “Sabemos que el empleo privado abarca aproximadamente el 80% del empleo total”, dice Silvia Rodil, directora de Ghidini-Rodil y Portal Rh, a pesar de reconocer que “en los últimos años el empleo público se vio aumentado de manera importante comparado con el privado y se sigue contratando personal de manera intensa”. Aunque proporcionalmente los más de tres millones de empleados públicos que tiene la Argentina superen el ratio brasileño, la especialista sostiene que el profesional argentino prefiere trabajar en el sector privado. “Las ventajas de este sector para profesionales capaces son superiores a las que pueden encontrar en el sector público. Desarrollo de carrera, incrementos salariales, sueldos más competitivos, paquetes de beneficios, posibilidad de experiencia internacional, movilidad interempresaria y otras, son posibles en el sector privado”, sostiene.

El subsecretario de Estrategia y Desarrollo de Recursos Humanos del Gobierno de la Ciudad, Emilio Basavilbaso, señala que la actual administración justamente está trabajando para revalorizar la figura del empleado público. “Necesitamos tener a la mejor fuerza laboral trabajando para el ciudadano”, dice. “La Ciudad cuenta con empleados con altísimas capacidades y mucha experiencia. Muchos de ellos desde comienzos de este año 2010 están ocupando de forma transitoria posiciones de alta responsabilidad hasta que se realice el concurso correspondiente, lo que además permitirá identificar a los mejores talentos que ya trabajan en el Gobierno”.

El funcionario, quien conduce un proceso de modernización para el reclutamiento en el sector público, remarca que no le parece apropiado hablar de mercado alrededor de la temática de los concursos, por lo que el material para preparar los exámenes se publica en el website específico del concurso al que se hace el llamado.

“La idea es que la posibilidad de trabajar en el GCBA sea atractiva tanto para quien hoy es empleado, que le dé gusto y orgullo ser parte de esta administración, como para quien no lo es”, remata.

En Brasil ha sido tanto el crecimiento y el negocio generado en torno a los concursos públicos que hace cinco años que se creó la Asociación Nacional de Protección y Apoyo a los Concursos (Anpac), una entidad sin fines de lucro cuyo objetivo es velar “por los derechos de los concursantes y la moralidad de los concursos públicos”. La entidad, que ofrece orientación jurídica gratuita a quienes presenten un reclamo de irregularidad en un proceso de selección, logró que el Congreso hiciera una serie de modificaciones a la ley de concursos públicos en el distrito federal, y que su Estatuto de los Concursos Públicos fuera usado como base para un decreto presidencial que dispone normas generales relativas a los concursos públicos.

En tal sentido, Basavilvaso afirma que el GCBA está implementando distintas herramientas en pos de la transparencia de los procesos de contratación. “Se está terminando un sitio web que permitirá a todos los postulantes seguir los concursos vía Internet. Otra política es invitar a ciudadanos destacados para que sean parte de comités de selección de personal, y también se está trabajando en un examen de oposición con un sistema que pueda ser revisado por cualquier miembro de la sociedad civil”.

Por algo se empieza
Emilio Basavilvaso, el secretario de Estrategia y desarrollo de Recursos Humanos del gobierno porteño cuenta que en la Ciudad, desde 2007 se han realizado diversos concursos y aprobado normas especiales para instaurar el reclutamiento mediante concursos públicos y de antecedentes como medio de selección de personal.

"Ya concursamos posiciones gerenciales en la Agencia de Protección Ambiental y lanzamos en forma masiva los concursos para la gerencia media, como directores operativos y subdirectores operativos, durante el mes de noviembre”, indica.



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