Brasil 2011: ¿la alegría não tem fim?

Brasil 2011: ¿la alegría não tem fim?

Por qué la Bolsa de San Pablo es el mercado estrella de la región. Con qué encantos seduce a los inversores globales y qué ofrecerá en este año. 30 de Diciembre 2010
Brasil está en la cabeza… y en el portafolio de todos: economistas, analistas e inversores coinciden en que la moda verdeamarela no será pasajera. Acumula recomendaciones de los principales bancos de inversión, el visto bueno de las calificadoras de riesgo, 13 por ciento de ganancia en el índice de acciones líderes en los últimos 12 meses (se recupera ahora de un traspié de mediados de año, por toma de ganancias) y, como si fuera poco, se alzó con el trofeo de ser sede de los dos mayores acontecimientos deportivos del planeta: el Mundial de Fútbol (2014) y los Juegos Olímpicos (2016). Todo suma, nada resta, para que Brasil siga en boca (y el bolsillo) de todos. 

¿Cuándo empezó a tejerse la historia de este semillero de ganancias para los inversores? Fernando Ferrari, director de Finanzas de Banco Itaú Argentina, aporta un dato clave: “La Bolsa de San Pablo tenía un volumen poco significante de negocios para lo que era el tamaño de su economía. Había pocas IPOs (ofertas iniciales de acciones)  pero eso empezó a cambiar con el Plan de Estabilización (el Plan Real, de 1994) y la tendencia se solidificó, luego, con las reformas económicas impuestas por Fernando Enrique Cardoso”. El propio Cardoso fue el impulsor del Plan Real mientras era ministro de Hacienda, con el objetivo de contener la enorme inflación que afectaba a la economía y crear una moneda estable. Fue electo presidente en 1995 y, después de dos mandatos, fue sucedido por Luiz Inácio Lula da Silva en 2003. 

“Otro hito para que el mercado brasileño se convierta en lo que es hoy fue el hecho de que, cuando asumió Lula, aunque provenía de la centroizquierda, mantuvo las reglas estables, no cuestionó las privatizaciones y eso atrajo a muchos inversores extranjeros”, evalúa Ferreira.  “Brasil es la economía estrella de la región, no sólo por su tamaño, sino por su liderazgo en América del Sur. El éxito que tuvo su política económica en los últimos años para consolidar un ritmo de crecimiento sostenido, mantener la inflación contenida y mejorar las condiciones de vida de su población son las razones que explican el crecimiento de su mercado de capitales”, define David Mermelstein, economista senior de EconViews.

Jorge Viñas, economista del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad del Salvador y Portfolio manager de los fondos de inversión SBS, pone el foco también sobre la previsibilidad que supo darle el país a los inversores: “Desde el punto de vista macroeconómico, fueron determinantes las políticas consistentes y la estabilidad de las reglas de juego que logró Brasil. Generaron un ambiente propicio para la canalización del ahorro interno a través del mercado de capitales, potenciado por el fuerte ingreso de capitales extranjeros, lo que se tradujo en altos incentivos para la formación de nuevas empresas que acudieran a la plaza local para financiar su desarrollo”. 

Armar el juego
La Bolsa de Valores de San Pablo (Bovespa) es la más grande de América latina, con unas 400 empresas cotizantes, y la segunda del mundo, con 30.400 millones de reales (unos US$ 17.674 millones ) de capitalización de mercado (este dato incluye la reciente oferta de Petrobras). En 2006, el market cap era equivalente al 53 por ciento del PBI. En agosto de 2010, ese porcentaje había trepado al 72. En la Argentina, en cambio, la relación pasó de 24 por ciento en 2006, a 15 este año. Su índice de acciones líderes, el Bovespa, está formado por las compañías más negociadas, que, en promedio, representan el 70 por ciento de la capitalización bursátil total y alrededor del 80 del volumen total transado en la Bolsa.

En un día de negocios, se intercambian acciones por valor de 1500 millones de reales.
Fundada en 1890 por Emilio Rangel Pestana, fue un organismo público hasta mediados de los ’60, para convertirse, luego, en una entidad civil sin fines de lucro, con autonomía administrativa y financiera. Está regulada por la Comisión de Valores Mobiliarios, equivalente a la CNV argentina. La Bolsa paulista creció más de 70 por ciento desde enero de 2009 (cuando el Bovespa se ubicaba en 40.244 puntos) y se convirtió en el mercado de valores más rentable de América latina.

“Las políticas cambiarias de Brasil, mucho más libres que las argentinas respecto de la flotación administrada del real, y las menores trabas en el flujo de capitales explican la diferencia en la evolución de ambos mercados bursátiles. Claramente, durante una etapa que fue favorable para los mercados emergentes respecto del flujo de capitales, resultó una ventaja competitiva no menor”, aporta Alejandro Bianchi, Portfolio manager de InvertirOnline. Marcelo Olguín, gerente de Asset Management & Research de Puente, aporta más datos para explicar el éxito del mercado paulista: “Lula desarrolló en los últimos ocho años un proyecto político-económico que, básicamente, buscó asegurar la previsibilidad de las variables clave de la economía, de manera tal de convertir a Brasil en un mercado amigable para los inversores globales enfocados en mercados emergentes. Cuando ocurrió la crisis financiera (2008-2009), Brasil se destacó como el emergente que mejor salió de la crisis, a través de la implementación de políticas activas de tipo cambiario, monetario y fiscal”. 
“A la Argentina, básicamente, le falta la decisión política de apoyar un mercado de capitales relevante, tanto desde una perspectiva pública como desde el sector privado, con empresas dispuestas a aprovechar a los mercados accionarios como una fuente genuina de financiamiento, transparencia y desarrollo empresario”, agrega Olguín.

La lista de fortalezas que atraen como imán a quienes manejan el dinero en el mundo es larga. “La calificación actual de la deuda soberana en moneda extranjera de Brasil es de BBB-, lo que le permite integrar el selectivo grupo de grado de inversión, mientras que la relación deuda/PIB es del 60 por ciento. Con reservas internacionales en niveles record, de US$ 262.344 millones, y una posición fiscal no acuciante, la percepción de riesgo que tiene el mercado es baja, si se tiene en cuenta lo que se paga por un seguro contra un eventual default”, opina Javier Salvucci, jefe de Research de Silver Cloud. En un informe reciente, la consultora revela que el credit default swap (CDS), a cinco años, actualmente, se encuentra en torno a 116 bp, un valor mínimo durante los últimos 12 meses y que representa el mismo que tenía en septiembre de 2008, previo a la caída de Lehman Brothers. 

“Gracias a su sólida posición financiera, Brasil se convirtió de deudor a acreedor del FMI, una situación inédita una década atrás”, agrega Salvucci. 

Ferrari, del Itaú, subraya otro contraste con la Argentina: “Más allá del flujo de inversiones extranjeras, en Brasil, hay un importante porcentaje de ahorristas domésticos. La gran diferencia con la Argentina es que, allá, están acostumbrados a ahorrar en reales, tanto en el sistema bancario como en la Bolsa. Las tasas de interés son positivas en términos reales desde hace tiempo y eso incentiva a quedarse en el mercado”.  

En Brasil, el índice de ahorro es del 14 por ciento sobre el PBI, según cifras de 2009, y hubo años, como 2007 y 2008, en los que ese porcentaje trepó al 18. 

Otra medida que resultó fundamental para que el mercado paulista ascendiera a una plataforma desde donde obtuvo proyección  internacional fue un cambio de reglas impuesto en 2004, durante el gobierno de Lula, que le dio más transparencia a la operatoria.  “A nivel micro, fue clave la modernización de las normas de gobierno corporativo, a través del llamado Novo Mercado, que provocó una mejora en las condiciones de transparencia y protección de los intereses de los accionistas minoritarios, dando un fuerte impulso a la participación, tanto de inversores institucionales como individuales”, plantea Viñas.  “Este cambio estructural fue fundamental y marcó un antes y un después. Las empresas que adherían a este nuevo mercado debían comprometerse con prácticas de buen gobierno corporativo. En definitiva, a proteger a los minoristas. Esto atrajo a muchos ahorristas”, apunta. 

De este mercado, participan más de 150 empresas y, según se explica en la página web de la Bolsa paulista, “el Novo Mercado es un segmento de listado destinado a la negociación de acciones emitidas por compañías que se comprometan, voluntariamente, con la adopción de prácticas de gobierno corporativo adicionales, en relación al que es exigido por la legislación”. La principal innovación del Novo Mercado es la exigencia de que el capital social de la compañía esté compuesto sólo por acciones ordinarias. 

La proactividad de la Bolsa de San Pablo para atraer capitales no queda ahí.

Constantemente, se suman acciones que tienden no sólo a ganar un mayor número de inversores, sino también a incrementar la cantidad de empresas –grandes y chicas– que se financian a través del mercado. Bianchi describe con su propia experiencia: “Recuerdo tres datos que me impactaron cuando estuve en la Bolsa de San Pablo. Todos los operadores cuentan con un home-broker, provisto por el mercado. Esto sucede desde hace años y genera mayor eficiencia en las operaciones, velocidad, rapidez de ejecución y volumen.
Recién este año nuestro mercado implementa algo que queda lejos de ser similar. Por otro lado, realizaban una campaña de difusión de la Bolsa entre las mujeres, llamada ‘Mulheres em ação’ (“Mujeres en Acción”) para promover la operatoria bursátil entre las amas de casa, basados en estadísticas que demostraban que eran ellas las que administraban los ahorros en los hogares brasileños. Finalmente, tenían otra campaña que consistía en una camioneta tipo van, dotada de PCs, con las pantallas del mercado, que recorría el país y promocionaba la operatoria en Bolsa, mostrándole a la gente una simulación de inversión”. 

Lula, Dilma y después
Está claro que, en los últimos años, Brasil despertó una gran atracción para los inversores, tanto domésticos como extranjeros. Y la mano seguirá favoreciéndolos, según la expectativa de los especialistas consultados. Tal es el atractivo que tiene para los inversores que, según un informe reciente de las Naciones Unidas, alcanzó el tercer destino mundial de las inversiones globales, detrás de China e India. “Es evidente que su inclusión en el grupo de los BRIC le permitió una mejor posición en el universo financiero. Pero, también, influyó una mayor estabilidad política y económica para que esa atracción se consolide”, remarca Salvucci.  

Un momento importante fue el proceso de capitalización de la empresa Petrobras (a mediados de septiembre), que resultó un rotundo éxito: llevó el valor de la compañía a los US$ 220.000 millones, sólo superada en la región por la estadounidense Exxon. 

 Las perspectivas para la economía brasileña son positivas, con una tasa de crecimiento de alrededor del 7 por ciento para este año y en torno al 4,5 para 2011. En el corto plazo, la volatilidad y el ánimo financiero a nivel global seguirán siendo determinantes, también, para ese mercado, el cual navega un canal alcista desde junio último, en busca de recuperar el terreno perdido entre abril y mayo, para, al menos, cerrar 2010 en terreno positivo. Se espera continuidad en las políticas de gobierno cuando asuma Dilma Rousseff, candidata oficialista, ganadora de las elecciones presidenciales realizadas en octubre último.

Bianchi, de IOL, ve más ganancias para los próximos meses. “Creo que, si bien las elecciones imprimieron algo de ruido en el corto plazo, los mercados emergentes y, en especial, la Bolsa de San Pablo, se encuentran en óptimas condiciones para ser los más beneficiados en este escenario de recuperación económica global. Espero una suba del 15 por ciento para el mercado brasileño en lo que resta del año”. 

“Vemos a Brasil relativamente bien valuado. En función de sus fundamentos, pensamos que el potencial de crecimiento de las empresas está descontado en el precio de las acciones en general. Selectivamente, nos gusta Vale Do Rio Doce como proveedor de mineral de hierro para el desarrollo siderúrgico de los países emergentes, como por ejemplo China”, evalúa Olguín, de Puente.

El optimismo es compartido. “Tiendo a ser moderadamente optimista en el corto plazo: una vez superados el proceso de capitalización de Petrobras y las elecciones presidenciales, el frente interno debería despejarse. Mientras que, a nivel global, las expectativas de nuevas inyecciones de liquidez por parte de los bancos centrales en el mundo desarrollado y la disminución de los temores a una recaída en recesión (double-dip) deberían dar impulso a nuevos flujos de capital hacia mercados emergentes, en general, y a Brasil, en particular”, opina Viñas, de la Universidad del Salvador. 

Para posicionarse en activos de Brasil desde la Argentina, un inversor puede comprar acciones o bonos, directamente, a través de un broker. O, si la intención es armar una estrategia más diversificada, explican en Silver Cloud, la posibilidad es hacerlo es a través de ETF.

El más conocido es el IShares MSCI Brazil Index (EWZ), que comenzó en 2000 y, actualmente, cuenta con activos de US$ 9000 millones. Este fondo invierte en acciones brasileñas que se negocian en el Bovespa de San Pablo, en cuya composición actual predominan financieras de alta capitalización (Banco Itaú, por  ejemplo), empresas petroleras (Petrobras) y mineras (Vale Do Rio Doce).

“Entre estas tres, comprenden casi el 30 por ciento del ETF. Desde su inicio, en julio de 2000, el EWZ acumula una variación de 289 por ciento y su correlación con el índice Bovespa es alta”, apunta Salvucci. 

La expectativas son más que positivas. La transición en el cambio de gobierno y las señales de la nueva Presidenta –la primera mujer en acceder a Planalto, sede gubernamental, en la historia de ese país–  serán clave para definir la tendencia de 2011.



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