Bob y Clorindo alientan a los niños

Desde programas de TV y dibujos animados hasta eventos especialmente organizados. Todo vale a la hora de lograr que los chicos se familiaricen con la arquitectura y la construcción. 23 de Diciembre 2010

"Chanchito, chanchito, dejame entrar", dijo el lobo. "De ninguna manera", contestó el mayor de los hermanos. "Entonces soplaré, soplaré y soplaré y tu casa derribaré", respondió. Este es, quizás, el más conocido y aleccionador cuento que alude a la construcción. La fábula de los Tres Chanchitos, data del siglo XVIII. Se hizo famosa en 1933 gracias a la versión de dibujos animados de Walt Disney. Aunque también existe otra, de los Looney Tunes, en la que los cerditos son músicos.

Hoy, en la televisión por cable, quien ocupa ese lugar es Bob, el constructor. Se trata de un personaje animado que recibe ayuda de maquinarias y herramientas, también personificadas. La serie, creada en Inglaterra, apunta a sostener valores como el trabajo en equipo, la resolución de conflictos y el aprendizaje. Bob siempre pregunta a Wendy, su ayudante, y al resto de sus amigos "¿Podemos hacerlo?", y todos a coro le responden: "Sí, podemos". Entonces comienzan las reparaciones, construcciones y proyectos. En los primeros capítulos, la historia pecaba de ingenua y los personajes no usaban elementos de seguridad típicos de las obras en construcción. Luego, con el avance de los episodios, los protectores oculares y los guantes dijeron presente.

Jugando a ser arquitectos

Este año se realizó Construyendo en el Konex, la primera versión argentina de Archikidz, un taller para chicos de 7 a 12 años cuya idea se originó hace más de diez años en Holanda y que también tuvo como sedes a España, Suiza y Alemania. La intención es acercarlos a la arquitectura de una manera lúdica y creativa pero también ofreciendo programas educativos en las áreas de diseño y arquitectura. Para eso, y con la ayuda de voluntarios, los pequeños constructores tuvieron que levantar la casa de sus sueños utilizando madera, cartón, corcho y plástico, que después se llevaron de recuerdo.

Para el día del niño, el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU) y Rasti planearon una actividad similar. Así los hijos, nietos y sobrinos de los profesionales construyeron juntos una ciudad con hospitales, escuelas y museos. Un jurado de lujo, integrado por Clorindo Testa y Diana Cabeza, eligió a la manzana más original.

"Quisimos llevar adelante un juego colectivo y que la ciudad se armara a partir de manzanas. Los grupos integrados por los arquitectos y sus hijos, trabajaron fuerte sobre la visión y el interés de los chicos. Es decir, logramos que los chicos hicieran las veces de arquitectos y urbanistas, mientras sus padres, los verdaderos profesionales, esta vez ocuparon el rol de asesores", contó Esteban López, gerente general del CPAU. "Pero también quisimos llevar adelante este proyecto para integrar a nuestro segmento de matriculados, quienes habitualmente se contactan con nosotros por cuestiones netamente burocráticas, brindándoles un nuevo espacio en el que pudieran expresar otros intereses", concluyó el gerente.



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