Bloques comerciales: ¿son sólo una cuestión de marketing?

Bloques comerciales: ¿son sólo una cuestión de marketing?

Con la Unión Europea como modelo a imitar, las alianzas económicas se multiplican por todo el mundo. Mercosur, Nafta, Bric, sean parecidos o diferentes, los países se asocian para vender más y mejor. Ventajas y desventajas de esa unión. 12 de Febrero 2010

Uniones aduaneras, zonas de libre comercio, estructuras inexistentes o nombres de moda. Con la mira puesta en los beneficios comerciales, los países se buscan, se agrupan y finalmente se asocian más allá de sus políticas y la ideología de sus gobernantes. Aunque los bloques comerciales definen hoy gran parte de la economía mundial, no sólo son pocos los que han alcanzado sus objetivos iniciales, sino que la falta de apego a esas metas acrecentó las asimetrías de sus integrantes.

Creado en 1991, el Mercosur es el organismo internacional que más desarrollo ha alcanzado en América latina. Según datos de la consultora Abeceb.com, las exportaciones del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) en 2003 eran de de u$s 88.824 millones, pasando a u$s 278.685 millones en 2008. Con los commodities como el motor principal de sus exportaciones, el mayor intercambio comercial se da con los EE.UU y Europa -proveedores de bienes de consumo y de capital de los países latinoamericanos- y en los últimos años con el sudeste asiático. Para la Organización Mundial del Comercio (OMC), las exportaciones totales del Mercosur a la Unión Europea (UE) fueron de u$s 61.112 millones en 2008, mientras que el bloque comercial de América latina importó de la UE por u$s 48.476 en el mismo período, lo que muestra un superávit comercial para el bloque latinoamericano.

Pero a casi dos décadas de su creación, el Mercosur no se presenta como aquel bloque comercial que alguna vez soñó con tener una moneda común. Según Mauricio Claverí, coordinador de la unidad de análisis de comercio exterior de Abeceb.com, el Mercosur presentó un gran impulso a principios de los ’90, “cuando tenía previsto llegar a ser una unión aduanera, pero que luego no prosperó” como se esperaba. “Cuando surgieron las crisis económicas que a fines de los ‘90 afectaron a la región, sus miembros comenzaron a prestar más atención a sus propios problemas, dejando de lado la mentalidad de bloque”, asevera el especialista. Y agrega: “El Mercosur es una zona de libre comercio limitada. Hay muchas excepciones con respecto al arancel externo común y cada país trata de ajustarlo a sus propias características”.

Así, el camino institucional del Mercosur se debilitó en los últimos años y los acuerdos en materia comercial se estancaron. “La Argentina y Brasil tienen que dejar de lado las peleas comerciales, como las restricciones a las importaciones de automóviles y los requerimientos de producción nacional. Además, se necesita una mayor integración en los mercados laborales”, sostiene Alejandro Rodríguez, economista de la Universidad del CEMA. Según Claverí, el Mercosur aún no ha podido superar la asimetría presente entre los países que componen el bloque, y “hoy gira en torno a Brasil, mientras que los otros países son satélites” de la potencia.

Un esquema inexistente. Así se podría definir hoy al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que se creó en 1994 con la meta de unir el comercio de América del Norte y del Sur. “El ALCA está fuera de la agenda. Desde que se suspendieron las negociaciones en 2003, los EE.UU. implementó una política de acuerdos bilaterales y el Mercosur se hundió en sus problemas internos”, dispara Roberto Bouzas, profesor de la Universidad de San Andrés e investigador principal del Conicet. La IV Cumbre de las Américas -que se llevó a cabo en 2005 en Mar del Plata- se presentó como la última evidencia de un proyecto estancado. En ese contexto, el presidente venezolano, Hugo Chávez, aseguró que “el ALCA está muerto”, y así dio nacimiento a la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), integrada por Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador y Honduras, entre otros. No obstante, el ALBA está lejos de presentarse como una estructura de integración de mercados.

Hacia el norte
Sin organismos de coordinación política o social, el Nafta se creó el mismo año que el ALCA con el objetivo de formalizar el intercambio comercial entre los EE.UU., Canadá y México, comercio que ya se daba de forma natural por la proximidad geográfica de los tres estados. “Con el Nafta, México logró una liberación de las cuotas y un acceso libre, lo que provocó un auge en sus exportaciones textiles y lo llevó a ser el principal proveedor de textiles y prendas de vestir de los EE.UU.”, explica Jorge Máttar, director adjunto de la sede subregional de la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal) en México. Es que el 80% de las exportaciones totales de México encuentran su destino final en el mercado estadounidense, y éste representa el 55% de sus importaciones, lo que explica la importancia del tratado de libre comercio para ese país. En 2008, México exportó a los EE.UU. por un valor de u$s 233.522 millones, mientras que las exportaciones mexicanas hacia Canadá fueron tan sólo de u$s 7102 millones, según datos de la Cepal. En esta línea, la balanza comercial de México con los EE.UU. resulta positiva en u$s 82.188 millones, mientras que se torna negativa en u$s 2340 millones con Canadá.

Según Máttar, los resultados del Nafta se pueden considerar como “mixtos” para la economía mexicana. Para el especialista de la Cepal, el auge de la economía de los Estados Unidos y la depreciación real del peso mexicano son dos factores que, junto a la creación del Nafta, ayudaron a aumentar la competitividad de algunas industrias mexicanas en la primera mitad de los ’90, como la automotriz, la petroquímica y algunas ramas de la industria del acero y de la alimentaria. “Se trata de multinacionales o empresas mexicanas que ya habían entendido muy bien la globalización y se dedicaron a invertir, modernizarse y salir a los mercados internacionales”, enumera. Pero a fines de los ’90, México comienza a sufrir la competitividad de otras naciones latinoamericanas, cuando los EE.UU. negocia tratados de libre comercio con Chile y países de Centroamérica. “Adicionalmente, China se convirtió en un competidor fuerte de México en el mercado de los EE.UU. cuando ingresó en la OMC y se liberó de las cuotas”, dice Máttar. Además, las asimetrías entre ambos países hacen que la economía estadounidense sea 20 veces mayor que la mexicana.

Representan el 42% de la población del globo. Ocupan 22% de la superficie mundial. Y, según el Banco Mundial, gozan del 27% del PBI del mundo. Brasil, Rusia, India y China son los cuatro gigantes. Estas economías emergentes fueron agrupadas bajo el nombre de BRIC en el año 2001 por Jim O’Neill, economista de la consultora Goldman Sachs, con el argumento de que se convertirían en las economías dominantes en 2050. Según un informe de Abeceb.com, en 2008 las exportaciones de Brasil fueron de u$s 196.128 millones, Rusia se ubicó con u$s 471.399 y u$s 178.869 millones fueron las exportaciones de la India. El salto cualitativo exportador lo dio China, con exportaciones por u$s 1,4 billón e importaciones por u$s 1,1 billón en 2008.

Sin embargo, el BRIC está lejos de presentarse como un bloque comercial de la economía globalizada. “No es un proceso de integración ni pretende serlo. Es una cuestión de marketing, de imagen. China e India son enemigos estratégicos militares, tienen hipótesis de conflicto mutuas y reclamos territoriales”, afirma Fabián Calle, investigador senior del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), quien sostiene que esta denominación resulta beneficiosa para Brasil. “En los últimos 15 años, el crecimiento de Brasil no llega a dos puntos en promedio. En cambio, China crece entre un 9 y 10% anual desde 1979. También es el único que no posee poder nuclear. El BRIC lo coloca en una liga que no está”, concluye Calle. z we

La UE hace camino al andar
Con 27 países miembros, la Unión Europea (UE) es el caso emblemático de los bloques comerciales en el globo. No sólo logró establecer una libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas, sino que también se presentó como una posible resolución al legado de divisiones que dejó la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Según la Organización Mundial del Comercio (OMC), las exportaciones totales de la UE al mundo fueron de u$s 5,8 billones en 2008, y las importaciones fueron de u$s 6,2 billones. “La UE negocia como bloque en la OMC y en acuerdos con el Nafta. Tiene un nivel de homogeneidad muy fuerte y se ha dotado de mecanismos supranacionales, como la Comisión Europea y el Parlamento Europeo”, asegura Fabián Calle, investigador senior del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). Es que, con el Tratado de Lisboa en 2007, este bloque comercial alcanzó la personería jurídica para firmar acuerdos internacionales a nivel comunitario. A su vez, 16 estados miembros han adoptado el euro como la moneda común, entre los que se encuentran Alemania, Francia, España e Italia.



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