Bernardo Kliksberg:

Bernardo Kliksberg: "Si nos venden el libreto de que el problema es sólo la inflación podemos ir a una recesión"

Autoridad mundial en temas vinculados a la pobreza, sostiene que las restricciones impuestas por el Gobierno a la compra de dólares "son oscilaciones coyunturales" a las que minimiza y, a tono con el discurso oficial, dispara: "La apuesta de inflación cero era errada". 18 de Noviembre 2011

Presidente de la Red Iberoamericana de Universidades por la Responsabilidad Social Empresaria (RSE), integrada por 230 casas de estudio de 23 países, el economista argentino Bernardo Kliksberg -que asesoró en temas vinculados a la pobreza y al crecimiento económico a más de 30 países y organismos- presentó su último libro, Emprendedores Sociales. Pionero en la ética para el desarrollo y con experiencia en más de 30 mercados, Kliksberg reflexiona en una entrevista con WE sobre la crisis en en la Eurozona, los desafíos para combatir la pobreza en la región y la inflación en la Argentina. 

¿Cuáles son los desafíos para la Argentina a corto plazo?
- La Argentina progresó. La desocupación pasó del 22 al 7% y la pobreza se redujo a menos de la mitad de lo que era en 2002. En 2003, en el país se producían 60 millones de toneladas agropecuarias y agroindustriales y subió a 100 millones con un contenido de valor agregado creciente. Hay motivos para apreciar esos logros. Pero sería un error gravísimo caer en el triunfalismo, creer que el trabajo está completo, dormirse en los laureles y poner el piloto automático. Sigue habiendo desafíos sociales importantes. Hay jóvenes fuera del mercado de trabajo y educativo. Los indicadores sociales no funcionan cambiándose de un día a otro. La popularidad de Lula no está basada en hechos anecdóticos sino en los 40 millones que salieron de la pobreza. Lo mismo sucede con los nuevos liderazgos transformadores en América Latina: Michelle Bachelet se fue con el 85% de popularidad. Para todas las mujeres trabajadoras de Chile implementó un sistema de hogares diarios para que dejen a sus chicos mientras se van a trabajar. Eso no tiene costo. Hay que seguir profundizando las reformas. Pero sería un error negar que hay problemas importantes abiertos. Mientras que en Europa y los Estados Unidos la gente vive peor, en Brasil, Uruguay y la Argentina la mayoría vive mejor. Eso quiere decir más educación, salud pública, contención social y posibilidades de trabajo. Tenemos que medirlo por esas cosas. Y más que nunca son necesarios los emprendedores sociales. Porque el dilema no es política pública o emprendedorismo social, sino política pública más emprendedorismo social y RSE. El emprendedorismo social puede ser un instrumento muy importante de colaboración. 

La falta de estadísticas fiables y la inflación en aumento, ¿no inciden en el crecimiento del país?
- Un país debe tener estadísticas de primera calidad. Entiendo que hay un programa en marcha por el que, a partir de marzo, se cambiará el sistema de estadística, consensuado con los organismos internacionales. Pero el tema de fondo es la inflación. Es muy fácil controlarla como se hizo en los ‘90. Y, cuando se controla de ese modo, o como se intentó en 2001, se puede producir una depresión profunda en la economía. La inflación se puede controlar reduciendo a la mitad el sueldo de los empleados públicos o dejando de pagar la jubilación. Eso significó que el 70% de los jóvenes del país estuvieran desempleados. Entonces, la inflación no es entre 0 y 1000. Ninguno de los dos escenarios conduce a la economía a algo favorable. Hay que hacer crecer la economía, pero ésta no crece seriamente si no hay inclusión social. Lo que ha aprendido el ser humano en América Latina es que la fórmula vieja de que hay que crecer económicamente y después ver si se reparte no sirve. Crece si hay baja desocupación y alto consumo. Y esto genera, normalmente, algún nivel inflacionario que hay que moderarlo y controlarlo. La apuesta de inflación cero era errada. Lo probó la historia. Si se reduce a 0%, se puede desembocar en altas tasas de desocupación. Joseph Stiglitz advierte: la misión de los bancos centrales debe reformarse y agregarse a la misión de mantener altos niveles de empleo. Si nos venden el libreto de que el tema es sólo inflación, podemos llegar a niveles muy bajos pero caer en medio de una recesión con camino a la depresión. 

¿Cómo ve las medidas de restricción a la compra de moneda extranjera?
-Más que esos datos, que suelen ser de coyuntura, me impresiona más ver que hay países del mundo donde la gente piensa que su futuro va a ser mejor de lo que es hoy. Recientemente, vi los resultados de una encuesta a nivel mundial. En Europa y en los Estados Unidos, la mayoría de la población piensa que su futuro va a ser peor que el de sus padres y peor del que tienen actualmente. La Argentina es uno de los países líderes en porcentaje de población que piensa que su futuro va a ser mejor que el de la generación anterior y que su situación va a seguir mejorando. Un dato de confianza para mí es mucho más importante que las oscilaciones coyunturales. 

Pero las medidas generaron mucha desconfianza, al punto que la gente empezó a retirar sus depósitos en dólares...
- Hay otro tema importante en el mundo que es la explosión de xenofobia. El republicano John McCain llegó a decir que habría que electrificar mortalmente la frontera entre EE.UU. y México. Nos debería preocupar más esto que la cotización del dólar, porque es una ola xenófoba peligrosa para el género humano. 

¿Qué lectura hace sobre la crisis global y de cómo se reconvierte el orden económico?
- Esta crisis es la más grave de los últimos 80 años y ha causado enormes brechas sociales. Hay dos fenómenos. Por un lado, el estancamiento y recesión de los Estados Unidos y Europa. Son economías que dejaron de generar empleos decentes para las nuevas generaciones que se suman al mercado de trabajo y están estacionadas en tasas de desocupación abierta del 9 al 20%. Para los jóvenes, el promedio es casi del 25%. Del otro lado, hay economías emergentes que generan soluciones. Las más antiguas son las escandinavas, con un modelo que funciona. La semana pasada, el PNUD publicó su informe de desarrollo humano. La tabla, con 190 países, está encabezada por Noruega. Y cerca, países como Suecia, Finlandia y Dinamarca, que tienen un modelo basado en la educación y salud gratuita de buena calidad y donde se han desarrollado empresas privadas con altos niveles con RSE. En Suecia, la discriminación de género se eliminó. En Noruega, el nivel de lactancia materna -la OMS recomienda hacerla durante seis meses, lo que extiende en siete años la vida del niño- es del 98% . Las distancias en los salarios entre los altos ejecutivos y las primeras líneas, en esos países, son de tres a uno. En la distancia total y en la distribución del ingreso, entre el 10% más rico y el 10% más pobre, es de 6 a 1. En los Estados Unidos, en cambio, se ha disparado: el 1% más rico de la población tiene el 25% de todo el PBI. En los países europeos que están aplicando la receta ortodoxa sucede lo mismo. Frente al modelo que está dando recesión y estancamiento, están las economías emergentes que generan trabajo. 

¿Cuál es el papel de China?
- Tanto en China como en la India se está generando empleo, aunque con una fórmula que no comparto en lo más mínimo: en un caso no hay libertad de ningúna índole, y en el otro, las desigualdades son pavorosas. Hay que destacar el desarrollo del sudeste asiático en Corea del Sur y Malasia. 

En términos de desigualdades, ¿qué pasa con la Argentina?
- En América del Sur hay un nuevo polo de países que respetan la libertad democrática y con mayor inclusión social. Brasil, Uruguay y la Argentina tienen avances significativos en indicadores sociales y en generación de empleo. En Brasil, con la Presidencia de Lula, 40 millones de personas dejaron de ser pobres. En Uruguay, se redujo la pobreza: se pasó de un 30% a un 14 o 15%. En la Argentina, desde 2003, se generaron cinco millones de puestos de trabajo. Lo que más creció son los puestos para jóvenes. La pobreza no tiene ningún parangón con la de fines de 2002. En todos estos países hay más empleo, riqueza y aumenta el PBI bajo modelos con inclusión social y acceso a oportunidades.

¿Celebra la Asignación Universal por Hijo aunque no llegue a todo el espectro que la necesita?
- Si se sometiera a un referéndum, solo un 1% podría estar en contra. Que hubiera cuatro millones de niños pobres y que la sociedad se desentendiera era una deuda ética imperdonable. En el año y medio desde su implementación hay más de 130 mil chicos nuevos en las escuelas. Eso ha tenido un rebote inmediato en el aumento de la escolaridad. Al invertir el 1,2 % del PBI, que es el costo del programa en su plenitud, desde el punto económico, es ganancia pura porque todos los recursos que van a las familias pobres se gastan luego en alimentos, ropa o servicios, sobre todo, de Pymes. Eso dinamiza la economía. Por cada dólar que se invierte en gente de situación desfavorecida, hay un rebote.

En tiempos de replanteos para la Eurozona, ¿cuáles son los principales desafíos que impone esta crisis?
- En el mundo, los niveles de exclusión social y de dificultad para conseguir trabajo decente se han acelerado. Casi la tercera parte de todos los jóvenes no tiene acceso a un trabajo decente. Esa tasa es mucho más alta en España, donde el 42% de los jóvenes está de-socupado. En Grecia e Irlanda, la cifra llega al 49%. En los Estados Unidos, al 25%. Urge que todos sumen responsabilidades y que no se les indilgue a los jóvenes el mote de “Ni Ni”, como si ellos no quisieran ni trabajar ni estudiar. Son excluidos por el sistema y todos tienen que asumir responsabilidades. Hay que poner en marcha políticas públicas, privadas -a través de RSE- y motorizar a la sociedad civil a través de los emprendimientos sociales.

¿Cuál es el aporte real de un emprendedor social para combatir la pobreza?
- El emprendedor social es un símbolo de asunción de responsabilidades y está haciendo realidad en el siglo XXI el viejo lema bíblico de “ama a tu prójimo como a ti mismo”. La Madre Teresa de Calcuta y el Nobel de la Paz Muhammad Yunus (que se alió con Danone para crear un yogur barato que ayude a combatir la desnutrición infantil) son algunos ejemplos. También lo es “Un techo para mi país”, que está construyendo viviendas en dos días para familias de pobreza extrema (llevan construidas más de 100 mil en la región en 10 años y tiene más de 400 mil voluntarios). Hoy, en Brasil, Rodrigo Baggio es un caso notable. Es un ingeniero que hace algunos años dejó su cargo en una empresa tecnológica y creó una escuela para capacitar programadores en las favelas. Ya tiene 700 mil graduados. Pero el tema de la pobreza no lo resuelven solo los emprendedores sociales, aunque sí marcan una diferencia. También se necesita de políticas públicas y de iniciativas de RSE. Debemos apoyar a los emprendedores sociales y un modo de hacerlo es que el emprendedorismo forme parte de las currículas de estudio en las universidades. Impulsé la creación de una red latinoamericana, de la que participan más de 200 casas de estudio.

A pesar de ser la 12° economía del mundo, en México la pobreza alcanzó el 50%, por dar un ejemplo. Si la región crece, ¿por qué aumenta la pobreza?
- La pobreza está vinculada con las desigualdades. México es una sociedad que, después de las políticas neoliberales de los ‘90 llevadas por el entonces presidente Carlos Salinas, hizo explotar la desigualdad. Se debilitó la oferta de la contención de la población y de los servicios sociales. Y las desigualdades se dispararon. El escritor Carlos Fuentes señala que, después de Salinas, en México 17 personas tienen más que 17 millones de mexicanos. Esas desigualdades son la causa estructural y permanente de que México, a pesar de ser la 12° economía del planeta, tenga a la mitad de su población bajo la línea de la pobreza.

Entonces, ¿qué respuesta debería esperarse por parte de los gobiernos?
Las políticas públicas tienen que variar, como está sucediendo en el sur de América Latina y por mandato de la ciudadanía. Tienen que ir hacia un modelo económico que enfatice la inclusión social y el acceso a oportunidades reales. Pero los emprenedores sociales pueden todos los días ayudar a caminar en esa dirección. Cáritas es una organización ejemplo de emprendedorismo social, como también lo es la AMIA o la Red Solidaria que creó Juan Carr. El emprendorismo está al alcance de todos. Pero los emprendimientos sociales tienen que ser bien gestionados. Por eso hay que enseñarle a un emprendedor social cómo hacerlo bien y las disciplinas que le serían útiles para, al darlo en la universidad, generar el estímulo moral.



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