Ballotage profesional

Ballotage profesional

Por qué un ejecutivo regresa a una empresa de la que, en algún momento, decidió irse. Historias de segundas vueltas, relatadas por sus protagonistas. 30 de Diciembre 2010
A mediados de 2010, Badino Turismo anunció con bombos y platillos el regreso de quien fue su creador un cuarto de siglo atrás. Bebe Badino había dejado la empresa en 2005: “En un principio, me dediqué a administrar mis cuestiones personales y me tomé un tiempo para mí. Se trata de un negocio muy exigente y competitivo, que te absorbe un ciento por ciento”, explica. Si bien desarrolló otros emprendimientos –en 2008 creó MUBA, un ciclo de música brasileña en Buenos Aires–, continuó atento a lo que ocurría en el mercado del turismo y en la firma que lleva su apellido. “El mundo de los viajes cambió, y la empresa perdió el norte”, relata. Entonces, el ejecutivo les advirtió a sus ex socios sobre la pérdida de posicionamiento y de negocios clave. Ellos le ofrecieron volver y, aunque remontar la agencia requería de mucha determinación y de un plan de negocios claro, su fundador compró las acciones y se puso frente al timón. “Pagar la deuda heredada, honrar al sector que apoyó a Badino durante tantos años, reorganizar al personal y relanzar la compañía fueron mis expectativas iniciales, y se están cumpliendo. Cuento con muy buena gente y con el apoyo del mercado y de mis socios actuales”, comenta el protagonista, mientras planea tours vivenciales para el año que viene y se concentra en divulgar en el mercado latinoamericano lo mejor de la Argentina.

Los vínculos afectivos precipitaron la decisión de Hugo Galarza de reingresar a Prudential en 2007. Su carrera en la agencia cordobesa comenzó como gerente de Ventas con el inicio del nuevo milenio. En 2004, se alejó para trabajar en logística, en Buenos Aires. “Estaba en un excelente momento profesional, pero mi mujer y mis hijos vivían en Córdoba, por eso decidí volver a mi ciudad”, manifiesta el hombre de la compañía de seguros. A punto de ingresar en otra importante empresa, el responsable de Prudential en esa provincia le planteó un desafío nuevo. “Logró despertar la pasión que siento por este trabajo”, confiesa Galarza, quien inmediatamente después se abocó a fortalecer el equipo de ventas local. “Lo más importante fue entender cuál era la profesión que quería en el mediano y largo plazo”, asegura. Sus tres años fuera del negocio le permitieron apreciar, como cliente, la importancia de su labor diaria.

María Bustos Aramburu formó parte de Accenture durante casi cuatro temporadas, hasta principios de 2007, cuando aceptó un puesto diferente, más comercial y en el ámbito industrial. Pero, antes de que terminara el año, ya estaba de regreso en la compañía global de consultoría, tecnología y outsourcing, donde hoy es gerente de Gestión de Proyectos Internos. Para ella, el regreso resultó relativamente fácil: “Lo único que me planteé fue que la nueva posición fuera más acorde con mi perfil y quedar bien con la empresa a la que había ingresado antes”. Karina Vannini, directora de Operaciones del Centro de Servicios de Accenture, acompañó a María durante su crecimiento: “Cuando se fue, yo estaba de licencia por maternidad. Regresé a otra área, buscaban gente, y ella fue la primera persona en la que pensé –relata–. Se analizó su caso. Era una especialista, tenía varios años de empresa y sabíamos cómo trabaja”. 

El espíritu de puertas abiertas de la multinacional es parte de un cambio cultural que se viene dando desde hace unos siete años. Incluso, la compañía invita a los ex empleados a participar en Alumni, una red de contactos propia. Quienes quieren regresar deben cumplir ciertos requisitos: “A nivel global, el tiempo mínimo para proceder al reingreso es de unos seis meses, dependiendo del proyecto”, advierte Alejandra Ferraro, responsable de Recruiting para América latina. Así, las restricciones apuntan a cuidar al resto de los empleados.  

Volver…
“Por lo general, no es común ver este tipo de casos”, afirma Daniela Cantoli, directora de la consultora de Recursos Humanos Cantoli & Asociados. Sin embargo, reconoce que existe una mayor flexibilidad relacionada a ciertos perfiles. Las excepciones pueden verse en empresas de tecnología, industriales y de energía. Es decir, en las que requieren profesionales ultraespecializados. “También lo he visto en perfiles comerciales y técnico comerciales con amplio conocimiento”, agrega. 

La historia del geólogo Sergio Tessari tiene algunos componentes que la diferencian. En 2008 fue contratado nuevamente por la empresa que había dejado una década antes. Su regreso no fue casual, sino cuidadosamente planeado. En 1990 fue contratado por Baker Hugues, compañía de servicios vinculados con el petróleo, en Italia. Durante unos ocho años, la firma lo llevó por Europa, Medio Oriente y el Sudeste Asiático. 

Cuando cumplió 35, sintió que ya había superado una etapa. “Es una sensación bastante particular. No había dinero que me satisficiera y notaba que no quería seguir haciendo lo mismo, por más de que había un aspecto de la geología que aún me apasionaba”, confiesa. Esto se sumó a cuestiones personales que lo trajeron de regreso a la Argentina, en donde trabajó hasta 2008 como consultor independiente y desarrolló emprendimientos propios. Ese año, la crisis del campo, el contexto político-económico y un mercado inestable le dieron la oportunidad para reflexionar. “Sabía que quería darle un vuelco a mi vida profesional. Empecé a pensar a dónde quería ir y me preparé. Hice un coaching para identificar las fortalezas y debilidades de mi futuro laboral”, explica. La primera que respondió fue Baker, y Tessari ingresó como geólogo. En 2010, decidió continuar su carrera laboral en Weatherford, donde hoy está a cargo el departamento de Geociencias para la Argentina, Bolivia y Chile. 

A veces, el regreso significa recorrer miles de kilómetros. En 1997, Claudio Brusa respondió un aviso que pedía un “field engineer”. Así comenzó su historia en Chrysler. Dejó la compañía en 2002 y un año más tarde estaba trabajando en los Estados Unidos. Después de casi un lustro afuera, el director de la flamante Chrysler Argentina lo contactó. “La decisión no fue fácil, pero me tentaba la idea de volver a mi país, y consideré cumplido mi ciclo en el exterior”, relata Brusa, ahora gerente de Posventa de la automotriz. Sus expectativas eran muy altas: “Había mucho por hacer en el área. En el plano familiar, estar con los míos nuevamente me provocaba una inmensa alegría”. 

Gastón Echegaray, por su parte, aceptó regresar a Editorial Planeta en 2002, y su flamante cargo de director General implicó mudarse a Chile. Durante más de dos años, había ocupado el puesto de gerente de Marketing para el negocio editorial de TyC. “Era un momento de crisis en el país y con mi mujer estábamos analizando la idea de trabajar afuera. La propuesta llegó en el momento justo”, asegura. Otra vez en Planeta, en donde ya había trabajado cuatro años, se encontró con grandes cambios: “La compañía era más grande y tenía una política de crecimiento más agresiva; es el séptimo grupo editorial a nivel mundial. El mercado también había crecido y se habían desarrollado nuevos canales en toda América”. Hoy, Echegaray es presidente Corporativo para todo el Cono Sur y está de regreso en Buenos Aires.

… a una empresa diferente
“Hay etapas en la historia de una empresa en las que alguien puede ser muy útil, dejar de serlo y luego volver a ser la pieza que falta para completar el rompecabezas”, explica Francisco Lehmann, consultor en organización y presidente de la compañía de Seguros Orbis. Para él, en el siglo XXI, las compañías y las instituciones se redefinen de manera constante y, ante la oportunidad de reincoporar a un ex empleado, la clave es trascender el fotograma de la primera desvinculación para ver la película entera. “Lo que importa es la complementariedad que puede darse entre la persona y la empresa en un momento dado. Ambos deben analizar cuáles son sus aspiraciones para ver si pueden recorrer el camino juntos”, asevera. 

Kiko González comenzó a trabajar en el Grupo HSBC en 2000 como jefe de Créditos Hipotecarios. En 2005, diferentes factores lo animaron a continuar su carrera en el NOA, concretamente, en el Banco de Tucumán, que pertenecía al Banco Comafi. Un año después, la entidad financiera se vendió al Grupo Macro y González aterrizó en Buenos Aires de la mano del Comafi. En 2008, volvió a HSBC: “La propuesta vino de quien era la gerente de Operaciones, que estaba dejando la compañía. Eso me sorprendió. Luego supe que la iniciativa había sido respaldada por el CEO”. 

Aunque en ese momento tenía otras oportunidades laborales, hoy sabe perfectamente qué inclinó la balanza. “Empecé a pensar en las charlas que había tenido con los directivos del Banco y en lo que significaba ingresar al área de Operaciones y volver a ese ritmo que tanto me gustaba. Naturalmente, tenía cierto temor”, comenta. Actualmente, González, nuevo head of Branches & Network Management de HSBC Argentina, sólo tiene palabras de agradecimiento para quienes le dieron nuevas oportunidades, además de una profunda satisfacción por haber aceptado la propuesta: “Encontré un cambio cultural radical, focalizado, sobre todo, en la gente”. A su regreso, descubrió un equipo de 300 personas que lo estaba esperando, una voluntad corporativa de construcción basada en el diálogo y la posibilidad de desarrollarse en una empresa en la que, enseguida, volvió a sentirse como en su casa.



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