BCRA: la era Redrado

BCRA: la era Redrado

Más allá de las chicanas políticas y judiciales, Martín Redrado tiene las horas contadas como presidente del Banco Central. Cómo fue su gestión, desde que sucedió a Prat-Gay hasta el conflicto por las reservas con Cristina Fernández de Kirchner. 25 de Enero 2010

La Justicia dejó a Martín Redrado en manos del Congreso. Sin embargo, el “consejo” de las cámaras no será vinculante y ya se conocen las intenciones de CFK de removerlo de su cargo. Mientras, el Ejecutivo le impidió ingresar a su despacho y ya se encuentra en funciones el vicepresidente Miguel Ángel Pesce. Hasta parte de la oposición considera que deber esperar en su casa la decisión del Parlamento. Conclusión: más temprano que tarde Redrado no seguirá al frente del Banco Central de la República Argentina. Por ello, cabe detenerse en los momentos más relevantes de su función para saber quién fue y qué hizo el funcionario del verano.

Dijo que su gestión sería “flexible pero prudente”. Propuso la consolidación del peso como reserva de valor, el fortalecimiento de la estabilidad del sistema financiero y el impulso del crédito en pesos para ampliar la inversión. Con estas declaraciones, en septiembre de 2004, y sin ceremonia de asunción de por medio, Martín Redrado se convirtió en el sucesor de Alfonso Prat-Gay –hoy diputado por la Coalición Cívica- como presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA). En sus casi seis años como jefe de la entidad monetaria tuvo que lidiar con Néstor y Cristina Kirchner, como presidentes, y con Roberto Lavagna, Felisa Miceli, Miguel Peirano, Martín Losteau, Carlos Fernández y Amado Boudou, como ministros de Economía.

Su intento de conservar el “orden” entre el peso, el dólar y la inflación signaron sus años al frente del BCRA. En materia de política cambiaria, Redrado defendió un régimen de flotación administrada y mantuvo un dólar alto. “Sería un error”, disparó el economista graduado en Harvard durante las Jornadas del Banco Central del año 2007, sobre la idea de permitir que el valor de la moneda quedara expuesto a los vaivenes del mercado. Así, durante su tercer año como jefe del BCRA, Redrado mantuvo un dólar firme en $ 3,17 y en valores cercanos a los $ 3,80 a finales de 2009.

A comienzos de 2005, se opuso públicamente a los rumores (no hubo ningún proyecto concreto) de modificar la Carta Orgánica del Banco Central, para que la entidad ampliara el límite de préstamos al Tesoro nacional. El mismo día que expuso el programa monetario 2005 dijo que no era “necesaria ni oportuna”.

Su primer año al frente del BCRA cerró con las reservas internacionales en valores que superaron los US$ 28.000 millones, el mayor monto desde julio de 2000, y crecieron año tras año hasta superar los US$ 48.000 millones. Pero lo hicieron a cuesta de una inflación “que fue el triple de la de nuestros vecinos”, según sostuvo el diputado Prat-Gay hace algunas semanas.

A comienzos del 2006 (3 de enero a las 13:30 hs), con Felisa Miceli, canceló la deuda que el país mantenía con el Fondo Monetario Internacional (FMI), tras un desembolso de US$ 9530 millones (el 36 por ciento de la reservas de ese momento) y ocho meses después logró recuperar las reservas. Más adelante, ya con Cristina Kirchner como presidente, anunció la cancelación de la deuda con el Club de París por US$ 6706 millones, pero finalmente la iniciativa no se consumó.

La crisis financiera volvió a enfrentarlo al desafío de contener la situación monetaria. Para reducir el impacto local, el BCRA inyectó más de $ 1000 millones para brindar mayor liquidez al sistema.

El final de sus días llegó con el emblemático DNU y el Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento y la Estabilidad, que se creó CFK con el fin de afrontar los vencimientos de la deuda durante 2010. Martín Redrado se negó a transferir los US$ 6569 millones de las reservas del BCRA al Gobierno y como consecuencia fue depuesto de su cargo –por otro DNU– y luego repuesto por orden de la justicia. Pero ayer, finalmente, la “era Redrado” llegó a su fin: el presidente del BCRA intentó ingresar a la entidad y fue rechazado por un guardia policial.

“Ellos creen que me matan, yo creo que se suicidan”, había dicho en los primeros días del conflicto quien tuvo la posibilidad de convertirse en el segundo funcionario en llegar a cumplir los seis años al frente del BCRA.



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