Argentina: ¿blindada o sitiada frente a la crisis?

Argentina: ¿blindada o sitiada frente a la crisis?

Cómo impactará la crisis en el país y las estrategias para atenuar el golpe serán tema dominante en 2012. Los expertos coinciden en que la evolución del precio de las commodities y la suerte de Brasil y China son clave para seguir con viento de cola, pero piden un plan de contingencia. También advierten: las empresas no están preparadas para un shock adverso. 13 de Enero 2012

Mientras la crisis internacional que se detonó en los Estados Unidos y en Europa se sigue desarrollando y las bolsas del mundo se desploman, el ex ministro de Economía y actual vicepresidente, Amado Boudou, asegura que la Argentina está "blindada" ante la crisis. ¿Lo está? ¿Impactará la debacle? ¿Cómo?

"La crisis, en su versión más extrema, podría reeditar un 2009, que fue un año duro y recesivo en la región y en la Argentina, con una caída del producto de casi 4 por ciento", dice Eduardo Fracchia, profesor del área de Economía del IAE Business School. Según el economista, la reacción local, por ahora, es marginal. "Mientras no caiga el precio de las commodities, el escenario de viento de cola será el dominante. Pero esto puede darse vuelta y no se las ve a las empresas preparándose para el shock adverso", sostiene.

"La Argentina nunca pierde oportunidad de perder una oportunidad", ironiza Gabriel Aramouni, profesor de la Universidad de San Andrés y director del Centro de Educación Empresaria de la entidad. En buen romance, sugiere que el país podría encontrar oportunidades para mantener su nivel de actividad o, incluso, hacer crecer su economía, siempre y cuando, se corrijan las distorsiones internas.

A su vez, Aramouni anticipa un posible escenario en el cual haya una reducción en la demanda internacional de productos básicos y, también, una probable baja de los precios de algunas commodities, lo que podría dificultar la situación del país. No hay que olvidar un detalle no menor: la Unión Europea es un gran importador de productos agrícolas, y el mayor comprador de harina de soja y trigo del mundo.

"Si se hacen los deberes, hasta se podría revertir el panorama porque nuestros productos se seguirán demandando, aunque sea a niveles más bajos", amplía el académico.
Sin embargo, esta semana las commodites mostraron un repunte en sus precios, aunque no por factores positivos para el sector agrícola.

Desde fines de diciembre del año pasado, el fenómeno climático conocido como La Niña azota no sólo a la Argentina, sino también a países como Uruguay, Paraguay, Bolivia, Brasil y sus consecuencias sobre los cultivos van más allá de América Latina y se sienten hasta en los Estados Unidos (Ver recuadro).

Las empresas, con un rol clave
Según Aramouni, también las compañías deben hacer los deberes. "En primer lugar, tienen que mejorar sus procesos para hacerse más eficientes. Todavía a las compañías locales les falta mucho en materia de mejora de procesos, bienes de capital, inversiones en tecnología de la información y sistemas y en talento", dice. En este último punto, la clave, insiste, es apostar por la innovación.
"Se deben crear nuevos servicios, nuevos modelos de negocios, desarrollar nuevos mercados, hacer innovación en procesos de internacionalización, en salir al mundo", destaca.
Un camino para lograrlo, agrega, es desarrollar redes: "Los empresarios tienen que focalizar en la mejora de la cadena de valor para, así, aumentar la competitividad, no sólo propia, sino también de sus proveedores y clientes".
Trabajar en estos puntos, añade el hombre de UdeSA, logrará que la crisis tenga un impacto positivo. "Si no, será fuerte y negativo", advierte.
Fracchia también establece ciertas pautas a seguir, dado que considera que, todavía, no se tomó conciencia del impacto de lo que se gesta en el Norte. "Aunque algunos sectores adoptan medidas proteccionistas, análogas a las que impulsó Brasil, lo ideal sería que el Gobierno se prepare para afrontar la emergencia con mecanismos de compensación, si crece el desempleo. Sería deseable ganar en flexibilidad, liberar gasto público improductivo y establecer un plan de contingencia ante el enfriamiento de los países centrales", señala. Al mismo tiempo, plantea que no ve a las empresas preparándose para un shock adverso, en el que caiga el precio de las commodities. "En ese caso, lo racional sería ajustar gastos y estar más flexibles para enfrentar la potencial recesión", agrega.

La mira puesta en Brasil
Seguir con atención a Brasil. Ese es el principal consejo que dispensa José Ignacio de Mendiguren, titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), quien destaca las medidas financieras, tributarias, arancelarias y monetarias que tomo la nación lindante con la Argentina. "Es uno de nuestros principales mercados y su desaceleración sería uno de los elementos que más nos afectaría", alerta.

El frente externo muestra complicaciones en el principal socio del Mercosur. Por una baja en la actividad industrial y en el nivel de consumo, la economía se estancó en el tercer trimestre de 2011. "El crecimiento que tenemos ahora es de 3,2%. Una tasa de 3,8% no es más alcanzable", reconoció el ministro de Hacienda, Guido Mantega, en diciembre de 2011.
"Por la apreciación del real, Brasil perdió competitividad. Entonces, se termina vendiendo menos", explica Germán Fermo, director de la maestría en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella.

Esto ocurre en otras economías, lo que podría afectar al nivel de exportaciones argentinas. "Los despachos agropecuarios crecen, mientras que en el resto de los sectores el incremento es escaso. Será difícil que empresas que ahora no venden afuera lo hagan en un momento de crisis", observa Jorge Todesca, ex viceministro de Economía (2002) y director de Finsoport.

"Las compañías locales están más enfocadas en el mercado interno", indica Martín Barbafina, socio a cargo del área de Mercado de Capitales de PwC Argentina. El especialista opina que el país está "un poco aislado" de la crisis internacional. De todas formas, las empresas exportadoras son las que pueden tener el mayor impacto, concede. "Hay dos grandes grupos de empresas: las dedicadas al agro, que están atadas al precio de las commodities, y las que interactúan con Brasil. Por eso, la Argentina seguirá bien, en tanto la crisis no afecte alguno de esos frentes", argumenta. En este sentido, el sector automotor argentino podría ser uno de los más afectados, ya que ocho de cada 10 vehículos que exporta la Argentina terminan en Brasil.

Según el consultor, hasta el momento, los efectos se vieron en las compañías que planeaban financiarse en el exterior y demoraron sus lanzamientos. "Los fondos, que ya se habían solicitado y fueron aplazados, eran para inversiones y desarrollo, más que para pagar deuda, dado que hay industrias que trabajan con casi el tope de capacidad instalada y necesitan invertir", analiza.

Alejandro Vanoli, titular de la Comisión Nacional de Valores (CNV), coincide en que las empresas locales, quizá, se vuelvan más conservadoras. El funcionario describe cuál es el cerco que puso el Gobierno: "Sostener el consumo interno, aumentar la inversión pública para mantener el empleo, evitar el desempleo por ajustes de empresas internacionales, monitorear el comercio exterior e impedir que los países desarrollados hagan políticas agresivas o desleales". Pondera el nivel de reservas y el bajo endeudamiento como fortalezas del país.

La desaceleración china
Otro punto fundamental para mensurar el posible impacto de la crisis en el país es China. El gigante asiático es hoy una preocupación mundial más que local. Si bien la crisis no le impidió seguir creciendo, los niveles que le adjudicaron la forma de denominar su crecimiento "a tasas chinas" ya no son los mismos. Su producto bruto interno (PBI) cayó de forma progresiva, pasando de un 10,4% en 2010 hasta el 9,1% en diciembre de 2011.
Ese mismo mes, el comercio chino demostró el peor ritmo de crecimiento en los últimos dos años, como consecuencia de una caída de la demanda interna y externa. Las exportaciones crecieron un 13,4% interanual en diciembre, mientras que las importaciones lo hicieron en un 11,8%, contra el 17% que se habían previsto, según los resultados de un sondeo de Reuters a 23 economistas.

Por el momento, la economía doméstica del gigante asiático se viene desacelerando, aunque todavía no pisó el freno. Si esto sucede, Marina Dal Poggeto, economista y directora de Estudio Bein & Asociados, explica que podría afectar en gran medida a la Argentina. Araomouni coincide: "Parte de las exportaciones locales disminuirán porque este gran motor de nuestra economía que es China reducirá su demanda, al tener inflación, estar sobre-invertida y quedar con un bajo nivel de consumo interno".

Hasta hoy, la crisis internacional no golpeó a la economía argentina y la demanda local sigue firme. Pero existe una gran incertidumbre sobre cómo puede continuar desarrollándose esta crisis y cómo puede impactar en los países en desarrollo.

Si bien la Argentina está un poco aislada de los mercados financieros, es difícil, en un mundo cada vez más globalizado, sentirse ajena de los temblores que ocurren en los países líderes. Sobre todo, cuando su crecimiento depende, en gran parte, del precio de las commodities y de su principal socio comercial, Brasil.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos