Apostar al sampling

Apostar al sampling

Jonás Mosse y Eric Landesman crearon una empresa de testeo inteligente de productos que proyecta facturar US$ 2 millones en los próximos 12 meses. 29 de Julio 2011
Compañeros en el Nacional Buenos Aires y en la carrera de Ingeniería de la UBA, Jonás Mosse (31) y Eric Landesman (31) formaron una empresa con el objetivo de mejorar el sampling. Desde hace un año, trabajan en el desarrollo e implementación de The Box, una comunidad de productos gratis, que les permite a las marcas testear sus productos con verdaderos consumidores. “Está verificado que el momento más difícil es la primera compra”, asegura Mosse. De hecho, un estudio realizado por The Promotion Marketing Association revela que el 72 por ciento de los encuestados compraron un artículo después de haber recibido una muestra o prueba. 

“El sampling en la Argentina era muy tradicional: un pasillo de supermercado, peaje o la boca de subte. Y la gente se tira encima sea el producto que sea”, cuenta. En el proceso de búsqueda de una solución, encontraron una empresa japonesa, que creó el modelo de smart sampling, replicado en Brasil y Estados Unidos. “Lo adaptamos a la plaza local”, destaca. 

Así, la empresa cuenta con 15.000 socios que pagan un fee mensual de $ 8 y pueden elegir cinco productos por semana que se llevan gratis. “Lo interesante es que el consumidor elige por impulso y nosotros contamos con toda la información para hacer una devolución a nuestros clientes”, explica. Las compañías que posicionan sus productos reciben el tracking de los contactos efectuados, permitiéndoles conocer el perfil de los consumidores que retiraron sus productos, solucionando una necesidad histórica del sampling tradicional.

Con una inversión de US$ 500.000 por parte de inversores nacionales, la empresa cuenta con un local ubicado en Corrientes y Callao, con 200 metros cuadrados de exposición y más de 100 productos en sus góndolas. Entre ellos, marcas de consumo masivo, higiene personal y bebidas, con tres categorías: los que nunca salieron, los que recién se lanzaron y los que ya están en el mercado pero los quieren reposicionar. Los socios hacen un relevamiento sobre los productos desde una plataforma web. “No hay exigencias, sí incentivos, como premios, sorteos y canje de puntos acumulados”, explica Mosse. 

La firma le cobra a las empresas por el espacio a través de un arancel variable que depende de la cantidad de productos. “Una firma chica pueda pagar $ 6000 por un mes”, cuenta. En el local también se pueden probar otros productos, bajo la estrategia de tryvertising –try before to buy– que consiste en vivir la experiencia antes de comprar.   En dos meses, la firma logró 15.000 socios y espera alcanzar 25.000 hacia fin de año. “Queremos abrir siete sucursales en dos años: tres en Capital Federal, dos en Gran Buenos Aires, Rosario y Mendoza”, se entusiasma. Para los próximos 12 meses, estima una facturación de US$ 2 millones. “Nuestro objetivo es generar la comunidad. Esperamos regalar $ 10 millones en productos en un año”, destaca. De acá a 18 meses, la idea es exportar el servicio a Uruguay y Chile.



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