Alfonsín:

Alfonsín: "Yo soy Ricardo, pero hay muchos que no son Raúl Alfonsín en este partido"

El hijo del ex presidente se define como la renovación partidaria. Quiere controlar a la UCR bonaerense para convertirse en una pieza clave de cara a las presidenciales de 2011. No oculta su vocación de poder, pero dice que aún no es tiempo de discutir candidaturas. 04 de Junio 2010

Hace poco más de un año, Ricardo Alfonsín no imaginaba que podía convertirse en un obstáculo para las ambiciones presidenciales de Julio Cobos. Lo cierto es que, a fuerza de imagen y apellido, su nombre se convirtió en opción frente a la “casi cantada” candidatura del vice en 2011, e hizo temblar el tablero radical. Si estará o no “ Ricardito” en condiciones de disputarle al mendocino el premio mayor de la política en una interna nacional comenzará a develarse el domingo, tras el resultado de la puja por el control de la UCR bonaerense. 

Se imaginó alguna vez que podía convertirse en una de las figuras más convocantes de la UCR?
Hay que ser bastante presuntuoso para imaginarse eso. Yo nunca empecé a hacer política en función de un proyecto personal. Siempre puse toda la vocación de poder en el partido y he trabajado en la medida de mis limitaciones para ir corrigiendo los problemas que tenía la UCR. Lo que pasa conmigo, sin falsa modestia, yo soy absolutamente consciente de que se trata de algo que tiene que ver con un conjunto de factores que se combinan, en particular la revalorización de la figura de Alfonsín, pero esto me hace sentir más responsable.

¿Cuánto influye justamente en el crecimiento de su figura el peso del apellido y el parecido físico con su padre?
Creo que mucho. ¿Cuál sería el fenómeno? La gente ha demostrado tener afecto y valorarlo a Alfonsín, más allá de que puedan discrepar con su idea de lo que es la gestión y demás. Y suele la gente arbitrariamente trasladar esos afectos a los hijos sin tener certeza de que los hijos sean efectivamente eso. Después es necesario no defraudar, hay que satisfacer esa expectativa, hasta ahora no los he defraudado.

Sus adversarios en la interna remarcan que usted no es Raúl Alfonsín....
Sí, se encargan de repetirlo nuestros amigos permanentemente como si los afiliados fueran infradotados. Yo no soy Raúl Alfonsín, yo soy Ricardo Alfonsín. No soy el único que no soy Raúl Alfonsín, hay muchos que no son Raúl Alfonsín en este partido. No es fácil ser Raúl Alfonsín. Estoy seguro que estoy formado en las mismas ideas, principios y valores, pero una persona es mucho más que eso. Una persona es sensibilidad, inteligencia, rasgos de la personalidad. No soy Raúl Alfonsín.

Hasta no hace mucho, la UCR tenía una sola carta para 2011. Eso parece haber cambiado. ¿Esta interna es anticipo de un duelo Cobos-Alfonsín por la presidencial?
De instalar esa idea, que esto era una preparatoria, se encargaron mis adversarios. Creían que así tenían más chances de ganar, se les ha complicado, entonces ahora aclaran que no es el tema. Siempre he dicho que no está en juego esa discusión. Y he dicho que aunque en 2011 no se eligieran candidatos a presidente igual se daría esta discusión. Ellos lo que no querían discutir es lo que había que discutir: ¿por qué no hay renovación en la provincia, está ahogado el debate, qué pasa con los aparatos, con las viejas estructuras, con la falta de vida democrática interna?

Usted juega mucho en la interna poniendo en juego su candidatura...
Yo pongo lo que hay que poner. No soy de esas personas que tienen la psicología propia del hombre de reserva, que se cuida, como hay algunos que no se exponen esperando esos momentos. Yo hago lo que creo que corresponde hacer en política. Ahora, si es una interna en la que participan solo los aparatos, el resultado es incierto porque ellos tienen el aparato.

¿Lo pone incómodo haberse convertido en una suerte de rival favorito de los Kirchner? Lo invitan a los actos... ¿Por qué cree que le dan un trato preferencial?
Ahí sí que mis amigos no hacen la interpretación que suelen hacer cuando pretenden explicar por qué muchos afiliados se sienten identificados conmigo. No dicen que es natural que me inviten a mí porque voy en nombre de mi padre. Por ejemplo, cuando estaban haciendo el busto en la Casa Rosada y había que llamar a alguien para que lo aprobara, ¿a quién iban a llamar? Me llamaban a mí. Ahora en la cena de Bicentenario, soy el vice primero de la Cámara, estaba yo y estaba el vicepresidente primero de la Cámara de Senadores...

Son bastante selectivos con las invitaciones. A Cobos lo dejaron afuera...
Pero estaba Macri. ¿El hecho de que lo hayan invitado a Macri y no a Cobos quiere decir que tienen alguna simpatía por Macri? Esas son cosas que ni me preocupan. En todo caso si tienen una estrategia que la tengan. Yo tampoco soy una persona que ando agrediendo a nadie...

No es ningún secreto que los Kirchner quieren dañar a Cobos. Tal vez creen que potenciándolo a usted...
Si fuera así, que no me consta, no es mi manera de complicar a un eventual candidato. Además, en poco tiempo, si yo lograra el objetivo que ellos creen que debería lograr, estarían enfrentandome a mí, no tenga duda. No lo puedo controlar. 

¿Las denuncias cruzadas en esta interna, ¿no le juegan en contra al partido de cara a 2011?
Lo que ellos dicen (sobre el apoyo del kirchnerismo) seguramente perjudica a la UCR y se van a arrepentir. Además son tonterías impropias de hombres inteligentes que se han quedado sin respuesta política, están nerviosos y salen a decir cosas que no me dañan a mí, dañan al partido. 

¿Piensa que una candidatura suya en 2011 podría servir como prenda de unidad para que el Acuerdo Cívico llegue sin fractura a la presidencial?
Hay que ser bastante presuntuoso para imaginarse cosas como esa...

Todos los políticos están haciendo sus cálculos para 2011...
Yo no pienso en el 2011 y menos me concibo a mí como prenda de unidad. Yo voy a trabajar para que haya unidad, pero creerse uno prenda de unidad de algo revelaría defectos de personalidad. Uno hace las cosas y hace todo lo que puede para tratar de lograrlas, sabiendo que es muy difícil y que uno tiene muchas limitaciones.

¿Cuál cree que es la demanda de la sociedad a los políticos de cara a 2011? 
Hay dos demandas nuevas en la sociedad que reportan un cambio en la cultura política. Demanda institucionalidad, porque comprende que tiene un valor instrumental, que es difícil progresar si no se respetan las instituciones. Un país que no las respeta no es un país serio y la falta de seriedad no es un buen estímulo para generar inversiones, entusiasmar a los agentes económicos y a la propia sociedad. Y la segunda demanda tiene que ver con la comprensión de que sin ciertos niveles de consenso no se pueden resolver los problemas urgentes. Demanda terminar con la confrontación, que en conjunto seamos capaces de concertar políticas de estado. Estas dos demandas son un valor en sí mismo, pero además tienen un costado instrumental. La demanda de fondo es progresar y terminar con la pobreza y el estancamiento en el que está la Argentina.

Para expresar el consenso hay que practicarlo. Convengamos que en el AC hay una disputa latente que va a aflorar. Carrió ya ha expresado su rechazo absoluto a la figura de Cobos...
Vamos a ver. Yo sé que hay problemas, nada es fácil en política. Ahora, frente a las dificultades que existen en el AC hay dos maneras de proceder: alegrarse, como parece que reaccionan algunos, resignarse, bajar los brazos y dejar que las cosas se produzcan sin intervenir. Y hay otra manera de reaccionar: hacer política, dialogar, convencer con los argumentos...

Carrió no es fácil de convencer...
A cualquiera se lo puede convencer, tratar de reducir los niveles de desconfianza, avanzar con la elaboración de programas, en una agenda legislativa, en la institucionalización del AC y postergar para después la discusión de las candidaturas. Dar ahora esa discusión es conspirar contra la posibilidad de consolidarlo.



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